El presidente del gobierno italiano, Mario Monti, se reúne este martes en Roma con el presidente de Francia, François Hollande, con quien analizará la puesta en marcha de la integración fiscal, bancaria e institucional de la Eurozona.
Esta es la segunda vez que Monti y Hollande se reúnen en Roma en los últimos tres meses y el lugar de la cita es de nuevo Villa Madama, un palacio en la zona norte de la capital italiana, a donde llegará el presidente francés a las 13 horas local.
Monti y Hollande también se reunieron en París a finales de julio pasado.
A la reunión asistirán los ministros de economía de los dos países, Vittorio Grilli y Pierre Moscovici, el italiano de Asuntos Europeos, Enzo Moavero, y los titulares de Exteriores, el francés Laurent Fabius y el italiano Giulio Terzi.
Según fuentes italianas, se espera que Monti insista ante Hollande en la necesidad de aplicar las medidas aprobadas para relanzar el crecimiento en Europa y la puesta en marcha de la integración fiscal, bancaria e institucional.
El Banco Central Europeo (BCE) también estará en la agenda de la reunión, un día después de que su presidente, Mario Draghi, defendiera la legalidad de la compra de bonos soberanos de hasta tres años en el mercado secundario.
Monti y Hollande, según fuentes italianas, tienen la mirada puesta en la reunión del BCE del próximo jueves, en el que Draghi informará de las medidas para ayudar al euro.
Las palabras de este lunes de Draghi han tenido un rápido efecto sobre la prima de riesgo italiana, que se relajó este lunes por debajo de 440 puntos básicos y este martes, en esa línea, abrió a 432 puntos básicos.
La reunión de este martes es la primera de una semana en la que Monti también se reunirá en Florencia (centro norte de Italia) con el presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Barroso, y en Cernobbio (norte) con el titular de Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, aprovechando la presencia de los dos en el Foro económico Ambrosetti.
Todas estas reuniones, según fuentes italianas, tendrán un común denominador: además de las decisiones que anunciará el BCE, la necesidad de una rápida actuación de las medidas que se aprobaron en el Consejo Europeo del pasado junio, sobre todo, la unión bancaria y fiscal.