Los científicos espaciales han revelado una serie de imágenes impresionantes de la primera serie de observaciones del telescopio espacial James Webb, entre las que se incluyen cinco galaxias inmersas en una brillante danza cósmica y una nebulosa que explota alrededor de un par de estrellas moribundas.
Las agencias espaciales estadounidense, europea y canadiense, juntas en el consorcio del telescopio de US$10 mil millones, celebraron "el amanecer de una nueva era en la astronomía" al revelar el martes sus primeras observaciones científicas ante un público mundial.
La publicación se produce después de que el Presidente de EEUU, Joe Biden, reveló la primera imagen de Webb, que muestra un remolino de galaxias incipientes que se formaron cuando el universo era aún joven hace más de 13 mil millones de años.
Las imágenes son la culminación de un proyecto científico que comenzó hace 30 años, cuando los astrónomos empezaron a buscar un eventual sucesor del telescopio espacial Hubble, lanzado en 1990.
"Estas imágenes científicas proceden de cinco días de observación", dijo Mark McCaughrean, asesor científico principal de la Agencia Espacial Europea. “Imagínate lo que vendrá en los próximos meses y años".
Una de las imágenes más llamativas publicadas el martes mostraba la Nebulosa del Anillo del Sur, una nube de polvo y gas en expansión situada en nuestra galaxia, la Vía Láctea, a unos 2,000 años luz de distancia. Los poderosos ojos infrarrojos de Webb mostraron por primera vez que dos estrellas moribundas se encuentran cerca de su centro.
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Nebulosa del Anillo del Sur
Mucho más lejos — a 300 millones de años luz — se puede ver un grupo compacto de galaxias conocido como el Quinteto de Stephan "enfrascado en una danza cósmica en la que dos de ellas se están fusionando", dijo Giovanna Giardino, una científica de la Agencia Espacial Europea que trabaja en el Webb.
"Una de las galaxias tiene un agujero negro activo y vemos cómo engulle material", dijo Giardino, añadiendo que el Webb mostró cómo las galaxias interrelacionadas desencadenan la formación de estrellas entre sí.
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Quinteto de Stephan
Otro "criadero estelar" observado por el Webb es la nebulosa Carina, situada a 7,600 años luz, con un paisaje espacial que recuerda a montañas y valles salpicados de estrellas brillantes.
Las galaxias más lejanas observadas por el Webb se encuentran detrás de un cúmulo de galaxias llamado SMACS 0723. Tiene 4.6 mil millones de años de antigüedad — la época en que se formó el sistema solar — pero el cúmulo actúa como un lente gravitatorio, magnificando galaxias mucho más antiguas en el fondo. Esta imagen de "campo profundo" cubre una porción de cielo del tamaño de un grano de arena sostenido con el brazo extendido por alguien en el suelo.
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nebulosa Carina
Además de las imágenes, las agencias espaciales publicaron un análisis espectroscópico de un planeta que orbita alrededor de una estrella lejana. El espectro del planeta gigante gaseoso Wasp-96b, que gira en torno a una estrella situada a 1,150 años luz, muestra abundante vapor de agua en su atmósfera, así como indicios de neblina y nubes.
Aunque Wasp-96b es demasiado caliente para ser habitable por cualquier forma de vida concebible, los astrónomos esperan que esta técnica acabe mostrando qué planetas son biológicamente activos.
"Vamos a ver si los planetas, por la composición química de sus atmósferas que podemos determinar con este telescopio, si esos planetas son habitables", dijo Bill Nelson, administrador de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), la agencia estadounidense independiente para los programas espaciales civiles y la investigación.
Las imágenes del Webb de esta semana no son las primeras que ve el público — la NASA reveló el mes pasado algunas "imágenes de ingeniería" del periodo de puesta en marcha del telescopio — pero éstas son las primeras imágenes científicas a todo color.
AFP
Las imágenes del Webb se han tratado con una técnica que añade color falso para mostrar las longitudes de onda observadas, ya que están captadas en la región infrarroja, más allá del alcance de los ojos humanos. En cambio, el telescopio espacial Hubble, que sigue funcionando tras 32 años en órbita, observa la luz visible.
Tras tres décadas de diseño y construcción, plagadas de retrasos y sobrecostos, Webb tuvo un lanzamiento perfecto en un cohete Ariane 5 el día de Navidad del año pasado.
El cohete orientó el Webb con tanta precisión en la dirección correcta hacia su destino, el "segundo punto de Lagrange" a 1.5 millones de kilómetros de la Tierra, que la nave tuvo que utilizar menos combustible del esperado para su posicionamiento final, dijo Richard Ellis, profesor de astrofísica del University College de Londres, quien ha participado en el proyecto desde sus primeros años. Por lo tanto, le queda más combustible para autocorregir su posición durante la misión.
"La precisión del lanzamiento ha ampliado la vida útil prevista del telescopio", dijo. "La especificación original era de cinco años con un objetivo de diez. Ahora el Webb puede alcanzar fácilmente los 10 años y podría llegar a los 15".