Nacional > Sus argumentos "no son de recibo"

IMM sigue adelante con decreto sobre boliches pese a críticas de Cambadu

La intendencia delimitará junto con el Ministerio del Interior las zonas donde incentivará la instalación de boliches

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05 de abril de 2018 a las 09:07

Un decreto aprobado por la Junta Departamental para regular la actividad de locales nocturnos enfrenta a la Intendencia de Montevideo con los bolicheros agrupados en Cambadu. La gremial anunció que estudia recurrir el decreto ante el Tribunal de lo Contencioso Administrativo si no se negocian cambios, ya que considera que la norma tiene aspectos inconstitucionales.

Por lo pronto, Cambadu envió un documento a la comuna con sus objeciones. Sin embargo, la intendencia considera que sus argumentos no son válidos y se mantiene firme en reglamentar el decreto en los próximos 120 días, dijo a El Observador el prosecretario Christian Di Candia.

"Cambadu es libre de recurrir ante el TCA. Nosotros estamos abiertos a conversar pero los argumentos que Cambadu ha presentado hasta ahora no son de recibo", sostuvo el jerarca.


En la normativa están comprendidos los bares, pubs y restaurantes donde se organicen espectáculos o se emita música. También se regularán las discotecas, salones de baile, fiestas, cines, teatros y circos. En total, se establecieron seis categorías de locales, que tendrán capacidad y horario de funcionamiento determinado.

Mediante el decreto, la intendencia determinará en coordinación con el Ministerio del Interior las zonas en donde se incentivará la instalación de locales nocturnos. Los incentivos, que todavía no están decididos, pueden incluir beneficios tributarios (que deben ser aprobados por la Junta Departamental). Di Candia explicó que esta disposición permitirá hacer planificación territorial y aseguró que quienes ya posean permisos en zonas no incentivadas los mantendrán.

Dijo además que a través del decreto se creará una comisión de seguimiento, interpretación y alcance de las medidas, que estará integrada por miembros del deliberativo y el ejecutivo departamental. También se formará un consejo consultivo integrado por todos los actores involucrados, entre ellos Cambadu. En estos dos ámbitos se podrá estudiar "caso a caso" si se generan inconvenientes, por ejemplo con boliches cuyo funcionamiento se da casi exclusivamente en las veredas, como el Andorra en el barrio Palermo.


Además, el prosecretario aclaró que "nadie le pide a los boliches que hagan de policía", una preocupación que ha denunciado Cambadu. "Se les pide que generen las condiciones para que no haya problemas afuera por ejemplo prohibiendo que se consuma en la vereda el alcohol que se vende dentro, o denunciando al Ministerio del Interior si hay disturbios", dijo Di Candia. El prosecretario además defendió la disposición que obliga, según el tipo de local, a cortar la actividad los entarimados (o los llamados decks, en las veredas) a determinada hora de la noche. Cambadu sostiene que es impracticable e implica "echar a la gente", pero el prosecretario entiende que el problema se resuelve avisando media hora antes a las personas que están en el deck para que hagan el último pedido. "Esto ya funciona en boliches de otras ciudades en el mundo", destacó Di Candia.

Además sostuvo que la intendencia tiene la potestad para pedir que los boliche instalen medidores de decibeles y rechazó que la instalación de cámaras sea un gasto adicional porque varios boliches ya las instalaron por su cuenta.


La forma de lidiar con los ruidos de los boliches, en zonas como el Parque Rodó, ya lleva años de discusión. En 2016, la comuna acordó con los boliches que viernes y sábados se permita ingresar a los boliches hasta las 3 de la mañana del día siguiente; que se limite la cantidad de gente que sale a fumar, y que solo se consuma alcohol dentro de los locales. Además a través de una resolución se prohibió por un año instalar nuevos boliches en las zonas con mayor movida.

Las medidas que se aplicaron por vía de resolución fueron cumplidas, pero las que se aprobaron en acuerdo con los boliches tuvieron distintos grados de acatamiento, dijo Di Candia. "Esas medidas fueron una solución paliativa en un momento complicado. Mientras tanto, ese año comenzamos un proceso de discusión sobre la nocturnidad que se plasmó en este decreto aprobado por la Junta Departamental", explicó. El prosecretario destacó que en el proceso de discusión se escuchó a vecinos y distintas gremiales, entre ellas Cambadu, y el decreto fue aprobado por unanimidad en el deliberativo departamental.

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