25 de abril de 2026 5:00 hs

"Es un momento de la vida", repiten los que están en contacto con ella a diario. Para muchas instituciones y empresas la muerte es cosa de todos los días y tienen el oficio de acompañar a aquellos a los que ese día se les frenó el mundo por la pérdida de un ser querido.

Pero detrás del dolor, la confusión y el desconcierto también hay trámites, dinero y negocios. ¿Cuánto cuesta morirse en Uruguay? ¿Cuánto puede valer un velorio a toda pompa? ¿Qué pasa con los que no tienen cobertura fúnebre? ¿Y con los que no tienen nada? El director de Fúnebres y Necrópolis de la Intendencia de Montevideo, Eduardo Martínez Reche, Roberto Forestier, director de Forestier Pose y la empresa Martinelli contestaron estas preguntas que se esconden detrás del tabú que todavía es hablar de la muerte en primera persona.

Adelantarse a la muerte

A pesar de estar bombardeados por noticias que aluden a la muerte, pensarla de cerca es habitualmente una “mala sangre” que nadie quiere hacerse.

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Sin embargo, muchos uruguayos toman la precaución de pensar en el servicio fúnebre antes de que llegue el momento. Los especialistas coinciden que “la ficha” cae alrededor de los 40 años, este es el punto de quiebre que lleva a la mayoría a pensar en tomar decisiones para esa instancia. En el caso de Forestier Pose un 20% de los que llegan a contactarlos en el momento de una muerte cuentan con cobertura previa de su previsora. En Martinelli la cifra asciende a entre 50% y 60%.

En el 100% de las muertes se requiere un servicio fúnebre—que no necesariamente implica un velatorio— pero sí se encarga de buscar el cuerpo y trasladarlo a la empresa o a su destino final. Llegado ese momento, la diferencia entre contar y no contar con una cobertura fúnebre es importante, emocional y económicamente.

La cobertura mediante financiamiento en cuotas del servicio durante años hace que los deudos puedan tener resuelto, por ejemplo, qué procedimiento se le dará a los restos —si se inhuman o se creman— si hay o no velorio, de cuánto tiempo, cómo será el féretro y dónde descansará. Todas estas definiciones si no se toman de antemano deben ser resueltas por los seres queridos en el momento de la elección, y según los profesionales consultados, es “la peor parte” para ellos.

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Al mismo tiempo, las empresas funerarias cuentan con acuerdos con mutualistas, seguros privados y acuerdos corporativos que incluyen cobertura—que varía según cada convenio—, pero en todos los casos, llegado el momento, se puede personalizar.

“Lo más costoso es no tener la previsión”, afirma Forestier, que cuenta para esos casos con un servicio que denomina de “ayuda social” en el que se brinda un servicio mínimo que se corresponde con la prestación que el BPS da a trabajadores activos y jubilados como “subsidio por fallecimiento” que ronda los $ 43.000.

En el caso de Martinelli, la gran mayoría de quienes llegan a la empresa o bien tienen cobertura previa que parte desde poco más de $100 al mes hasta $ 2.000 dependiendo del servicio contratado, o están contemplados en algunos de los convenios de la firma. Pero aquellos que no cuentan con un servicio también pueden elegirlos de forma particular pagando un precio mayor.

“Lo más básico va de $ 80.000 y $ 100.000 hasta lo que te imagines”, afirmaron desde la empresa y apuntaron que los servicios más caros pueden rondar los $ 3 millones. “El servicio es un conjunto de cosas, no es solo el ataúd”, definen de Martinelli. Sus clientes más exigentes piden desde féretros de diseño, salas más espaciosas, conexión a internet especial para mantener videollamadas con allegados del exterior que quieren estar presentes en la ceremonia, catering o incluso una parcela en el parque Martinelli. “Tenemos algunos tipos de féretros que no tienen ni los faraones”, afirman y los describen como piezas únicas, talladas y de bronce.

Otra opción de alto nivel es la de celebrar el servicio en el domicilio, una práctica de antaño y característica del interior del país que hoy se replica en contadas oportunidades, sobre todo, en la zona de Carrasco.

En este tipo de honras fúnebres fuera de la empresa, Martinelli tiene un expertise especial por haber realizado incluso velorios célebres como fue el de el expresidente José Mujica en el Palacio Legislativo. Para eso se requiere además de experiencia, una capilla especial. En esa ocasión el costo estuvo saldado por un acuerdo entre la empresa y Presidencia de la República.

Optar por las cenizas y el riesgo de saltarse el duelo

La tendencia más popular últimamente es solicitar la cremación. En el caso de Forestier Pose alcanza al 35% de los servicios que ofrecen y cuyo costo ronda los $ 40.000 e incluye la urna plástica, que puede personalizarse con un sobreprecio a una de alumino, barro o un ánfora.

Para este procedimiento en Forestier Pose cuentan con un crematorio privado con servicios para que la familia pueda permanecer en un ambiente agradable y de contención durante ese procedimiento que lleva alrededor de dos horas. Además de una “biblioteca de cenizas”, un servicio que se puede contratar para almacenar las cenizas en un contenedor con forma de libro dentro de una “biblioteca” que se puede visitar. Esto, indica Forestier, permite que la familia tenga un lugar seguro y apropiado para dejar las cenizas cuando no las quieren esparcir ni ”tener arriba del placard”. Este servicio vale $ 10.000 por año y $ 15.000 por dos años.

Además, se ofrece también la alternativa de urnas ecológicas —de sal o de tierra—que se disuelven en el agua o “se entierran y descomponen naturalmente”. El valor de estas piezas ronda los $ 10.000.

En el caso de Martinelli, que opera en Uruguay desde 1882, las cremaciones representan la mitad de los servicios que realiza la empresa. En este sentido, sostienen, que la aceptación de la Iglesia Católica de esta práctica puede haber motivado a los uruguayos más religiosos a optar por esta alternativa y, a la vez, es también un tema de costos porque en caso de tener un nicho familiar hay que afrontar el valor de su mantenimiento.

Además de la cremación, hay otra tendencia que “está en boga” según los especialistas: los velorios exprés.

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Cientos de flores artificiales rememoran los restos esparcidos junto a una lago en el Cementerio Norte.
Cientos de flores artificiales rememoran los restos esparcidos junto a una lago en el Cementerio Norte.

El estudio nacional sobre percepciones en torno al dolor, la muerte y el suicidio en Uruguay realizado en 2025 por la facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República sostiene que siete de cada 10 encuestados señalan estar en desacuerdo con la afirmación de que el velorio “es una ceremonia antigua”, pero, por otro lado, una proporción similar de los encuestados estuvo de acuerdo o muy de acuerdo en que los velorios deben durar menos de cuatro horas.

En la práctica esto se traduce en ceremonias cada vez más breves, que los especialistas recomiendan, de todos modos, que se celebren para no saltarse el duelo que, afirman, es inevitable. Los referentes de Martinelli afirman que “celebrar la vida” de la persona fallecida ayuda a mirar a la muerte con otros ojos. Por eso recomiendan, por ejemplo los homenajes que ellos realizan entre la naturaleza en su parque con iniciativas que van desde una suelta de globos hasta brindar con la bebida que le gustaba al homenajeado y recabar datos sobre su vida para compartirlos en un discurso con la familia. “Es muy emocionante”, apuntan desde la empresa fúnebre que realiza entre 250 y 300 servicios por mes.

¿Cómo funciona el servicio fúnebre de la Intendencia de Montevideo?

El servicio fúnebre y de necrópolis de la Intendencia de Montevideo está integrado por los cinco cementerios (Central, Buceo, Norte, Cerro y de La Teja), una cuadrilla de mantenimiento, una oficina central y la unidad fúnebre. La Intendencia de Montevideo contempla a menores de 18 años y también a aquellos mayores a los que no les corresponde la prestación del BPS. En caso de ser trabajadores activos o pasivos, los deudos piden a BPS la sesión de crédito a las empresas privadas que la cobran y se encargan de la tramitación.

Quienes están por fuera de ese esquema también pueden optar por la cremación, de hecho el director del área, Eduardo Martínez Reche, lo ve también como una tendencia cada vez más habitual y en el último año se cremaron 1.588 personas (y se inhumaron 6.847). En el caso de Intendencia de Montevideo que tiene el único crematorio autorizado de la capital (los privados se encuentran en el interior del país) este procedimiento vale unos $11.000 y se realiza en el Cementerio del Norte.

También se puede optar por una “cremación en vida” que es elegir y pagar esa opción en la IM antes de que llegue ese momento.

Quienes deseen pueden adquirir bienes funerarios en los cementerios municipales si hay disponibles, en caso de no tenerlos ni contar con un servicio privado, los restos se inhuman en los Tubulares del Cementerio del Norte.

20250424 Cementerio de la Teja.

Los bienes funerarios—nichos en la pared y sepulcros en la tierra— no pueden, en teoría, comprarse ni venderse entre particulares. Sí se pueden heredar y donar, aunque tengan deuda, a la Intendencia de Montevideo—por ejemplo, si la persona ya tiene un servicio contratado en una empresa privada—. También pueden volver a ser patrimonio de la Intendencia si se comprueba su abandono por más de 20 años. Solo pueden comercializarse si se demuestra que miseria absoluta o que estás más de cinco años fuera del país.

Una vez que la Intendencia de Montevideo tiene los bienes funerarios, los publica y convoca a interesados. Luego realiza un sorteos de nichos, sepulcros o nichos-urna.

Por lo general, del resultado de ese azar siempre hay remanente en los distintos cementerios y se puede elegir. ¿Su costo? Los que son para restos de cuatro personas valen unos US$ 13.000 y para seis, US$ 16.000. En tanto los nichos para urnas valen alrededor de US$ 3.200. Finalmente en los sepulcros en tierra pueden entrar ocho o 10 restos humanos y valen entre US$ 9.000 y US$ 15.000, dependiendo el cementerio que se prefiera.

“La ornamentación de muchos de ellos es de artesanos de finales del siglo XIX, principios del XX, que vinieron de Italia. Es más, mandaban a veces las esculturas y venían ellos para armarlas”, cuenta Eduardo Martínez Reche y apunta que “es muy barato”. “La relación con la muerte ha variado, por lo tanto no cuestan lo que valen”, reflexiona Martínez Reche y destaca que su mantenimiento es de entre $3.500 y $5.000 por año.

Para quienes no cuentan con la posibilidad de comprar un bien fúnebre, desde hace tres años también se permite arrendar ciertos espacios desocupados a un precio de $ 3.300 por dos años que luego se podrán renovar si los familares o allegados lo prefieren.

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