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Impulsan proyecto de ley para que sea obligatorio cercar piscinas

Diputados del Partido Nacional y el Frente Amplio presentaron en conjunto la iniciativa para combatir el ahogamiento infantil

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22 de abril de 2019 a las 17:40

Los diputados Pablo Abdala (Partido Nacional) y Cristina Lustemberg (Frente Amplio) presentaron conjuntamente un proyecto de ley para crear un programa de prevención de ahogamiento infantil y obligar a instalar cercos y alarmas de inmersión en piscinas públicas y privadas. 

Según informó El País, la iniciativa surgió a raíz de la preocupación de la instructora Guadalupe Herraiz –integrante del programa Infant Swimming Resource, dedicada a difundir técnicas de autorrescate–, que le explicó a Abdala que los ahogamientos constituyen la primera causa de muerte accidental en niños entre uno y cuatro años, y la segunda en niños de cinco a 14. 

Abdala reconoció haberse sensibilizado con los datos, redactó el proyecto y se lo mostró a Lustemberg –exsubsecretaria de Salud–, que decidió apoyarlo. 

El texto consta de cinco artículos. Los primeros dos estipulan que la Secretaría Nacional de Deportes, el Ministerio de Salud Pública, el Ministerio de Educación y Cultura y la Administración Nacional de Educación Pública “elaborarán un programa nacional de prevención de ahogamiento infantil”, que “deberá comprender aspectos de divulgación, espacios de reflexión y jornadas informativas sobre el tema, a nivel de los sistemas formales de salud y enseñanza, así como la formación de recursos humanos y la capacitación continua de funcionarios, docentes y profesionales de la salud, en todo cuanto corresponda a la prevención del ahogamiento como causa de muerte en la primera infancia”.

El tercer artículo se refiere a las cercas y las alarmas. “Las piscinas públicas o privadas, de uso particular o colectivo, enterradas o elevadas, en lugares abiertos o cerrados, deberán contar con barreras o cercas de seguridad y alarmas de inmersión, en su caso, en los términos que establezca la reglamentación”, dice el proyecto.

Para el incumplimiento de esas medidas se prevé una multa de hasta 100 unidades reajustables (unos $ 116 mil a valores actuales).

El cuarto artículo comprende a “los dispositivos de flotación náuticos”, que “deberán tener impresa una advertencia indicando que el simple uso de dicho elemento no es suficiente como medida de seguridad para proteger a los niños” de cero a seis años. 

El pasado 3 de abril, Herraiz concurrió a la comisión de Salud de Diputados para dar su visión acerca del proyecto y explicó que para ser “eficaz” los cercos deben tener una puerta con cierre automático porque le han llegado “infinidad de casos” de niños que han muerto en piscinas con cercos que quedaron abiertos. “Mucha gente cree que los niños flotan y los niños no flotan, ni en el vientre materno”, señaló la instructora.

También dijo que la gente suele pensar “le pongo flotador y listo" pero que en realidad “el flotador, a un niño que aprende de una forma sensorio motora, le da una falsa idea de seguridad”.

Durante la sesión, Abdala reconoció que “probablemente el proyecto no resuelva definitivamente” el problema, “pero por lo menos permite dar algunos pasos incipientes en el sentido de lo correcto”. 

El diputado admitió que puede ser difícil controlar y fiscalizar todas las piscinas, pero opinó que sería un buen comienzo revisar las instalaciones públicas. “Será mucho más fácil inspeccionar las piscinas públicas o privadas de uso colectivo que entrar a las casas de familia. En la práctica veremos hasta dónde se puede llegar (…) sin perjuicio de que establecer una obligación de estas características también determinaría que desde el inicio del proceso, es decir, desde la propia fabricación, construcción y comercialización de las piscinas se empezarán a incorporar estos dispositivos en la medida en que regirá esta obligación y, por lo tanto, ya a las casas de familia o al ámbito más recóndito privado de la intimidad de un hogar las piscinas empezarían a llegar con esta nueva condición y también eso representaría, más allá de que después se pudiera fiscalizar con mayor o menor eficacia, alcanzar el objetivo que estamos persiguiendo”, argumentó.

El astorista Luis Gallo, médico de profesión, saludó la iniciativa aunque expresó que el artículo que obliga a instalar vallados “parece el más complejo de todos”, ya que dijo tener “dudas sobre cómo controlar”. “Podemos poner lo que queramos en un artículo, pero debemos poner algo que se pueda llevar a cabo. Está claro que uno puede controlar todo lo que sea colectivo, como las piscinas grandes de clubes o de plazas de deporte”, planteó.

“Obviamente, las piscinas públicas y privadas colectivas se podrán controlar, pero va a ser muy difícil hacer lo mismo con las piscinas privadas, que en Uruguay son muchas”, señaló. 

Gallo dijo conocer casos de ahogamientos en piscina con cerramientos en los que, por determinadas circunstancias, fallaron los controles. “Es más: he visto accidentes de bebitos de tres meses de edad que caen desde una cuna. Si uno mira a la cuna y al bebé, piensa que no hay posibilidad de que el niño salga de la cuna, pero esos accidentes pasan. También he visto casos de niños de un año y medio que prácticamente están en una caja, y salen. O sea que es necesario tomar las medidas”, sostuvo. 

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