Una infancia y juventud sanas y un nivel de educación alto pueden ser más importantes que los genes a la hora de evitar el desarrollo del mal de Alzheimer, según un estudio dado a conocer este domingo en una conferencia en Washington.
Los científicos encontraron dos factores que, si se dan en primeros años de vida, pueden aumentar el riesgo de contraer el mal de Alzheimer: el haber padecido enfermedades de las encías y una educación deficiente.
Las enfermedades gingivales se consideran una señal de mala salud general en un niño. También causan inflamación, algo que, si se hace crónico, puede acarrear toda una serie de problemas de salud a medida que se alcanza la madurez.
La estimulación cerebral se considera que protege el funcionamiento de este órgano.
Los expertos analizaron los datos de más de 1.800 japoneses-americanos en Seattle, en un estudio que se prolongó durante nueve años y en el que los participantes estaban libres de demencia senil al comienzo.
Los investigadores concluyeron que el consumo de antioxidantes abundantes en los zumos de verdura y fruta pueden desempeñar "un papel importante en nuestra salud cerebral".
(EFE)