El informe de Policía Científica determinó que la bala que en febrero mató al grafitero Felipe Cabral en Punta Gorda salió desde la casa lindera, donde vivía un hombre que había sido indagado por este caso y que murió el pasado jueves.
El informe confirma los resultados que se desprendieron de la reconstrucción del homicidio, según informó Sarandí y confirmó El Observador con fuentes policiales. Lo que señala la investigación apunta al recorrido que hizo la bala, que se dirigió desde la casa donde vivía el hombre, pero no puede determinar si el disparo fue desde dentro de la vivienda o desde fuera.
El dueño de la casa lindera estaba siendo investigado y declaró por este caso. En su vivienda, la policía encontró un rifle, y tres escopetas de distintos calibres, todos sin declarar, y por lo tanto en infracción con la ley de tenencia de armas. Fue así que la fiscalía, al cabo de dos días de interrogatorio, decidió llevarlo ante la Justicia al menos por un delito de tráfico de armas y pedir, como medida cautelar, la obligación de fijar domicilio y la prohibición de salir del país.
El hombre había pedido en dos oportunidades para hablar en la audiencia, algo que no es habitual en estas instancias judiciales. “Las armas que tengo son para cazar perdices, las usaba para cazar con mi padre cuando tenía 15 años. Son algo que me dio mi padre y que las quiero conservar porque mi padre murió. ¡No tengo ni municiones!”, protestó ante la magistrada y la fiscal.
El imputado murió este jueves luego de padecer cáncer.
De todos modos, las fuentes consultadas por El Observador señalaron que la investigación seguirá entorno a los integrantes de la familia del hombre que estaban en la casa cuando ocurrió el homicidio.