En su último ataque verbal contra Israel, Ahmadinejad dijo que el Holocausto es un "mito" y propuso a los Occidentales que entreguen "un trozo de su tierra en Europa, en Estados Unidos, en Canadá, o en Alaska para que ellos (los judíos) creen su Estado".
"Pero ha quedado patente que se trata de una actitud de confrontación, de una retórica extremista que están dirigidas claramente a provocar a la comunidad internacional. Lo ha conseguido", añadió esta fuente, que quiere permanecer en el anonimato.
Según un diplomático occidental, "el cambio de tono radical de Irán debe ser examinado dentro del contexto nuclear" y echa por tierra los esfuerzos para lograr un acuerdo aceptable.
Desde su inesperada elección en junio pasado, el presidente iraní ha reiterado su voluntad de restaurar "los valores revolucionarios".
El presidente, un ex oficial de los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico del régimen, está convencido de que cuenta con una protección sobrenatural, como confesó a un dignatario iraní.
Además, en sus discursos, Ahmadinejad repite hasta la saciedad que el duodécimo imán chiíta - desaparecido en el año 873 del calendario cristiano- volverá pronto a la Tierra para salvar al mundo.
Algunos analistas, en cambio, estiman que el verdadero poder está en manos del Guía Supremo, el ayatolá Alí Jamenei, y de la complejísima estructura del poder islámico.
(AFP)