Israel realizó un gesto, pero de alcance limitado, para apoyar al presidente palestino Mahmud Abbas en la cumbre árabe-israelí de Charm el Cheij, celebrada este lunes en Egipto.
Fue la primera vez que los dos dirigentes se encontraban desde el 15 de abril, y más significativamente, desde que el movimiento islamista Hamas tomase por la fuerza el control de la franja de Gaza el 15 de junio.
"Se dio una oportunidad para hacer avanzar el proceso", dijo Olmert, que mantuvo un cara a cara con Abbas, encuentro que según dijo mantendrán a partir de ahora cada 15 días, tal y como se había comprometido en marzo el dirigente israelí ante la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice.
"Nuestra región se encuentra hoy en una encrucijada. O se va por el camino de la paz y la moderación o se va hacia la violencia, el caos, el extremismo y el derramamiento de sangre", advirtió el dirigente palestino. El rey Abdalá estimó que "hoy existe una oportunidad para alcanzar la paz".
En Gaza, el primer ministro destituido Ismael Haniyeh, de Hamas, que había hablado de la cumbre de "los espejismos de los estadounidenses y los israelíes", se dijo dispuesto a "responder favorablemente" a este último pedido "inmediatamente".
Aunque se esperaba un anuncio sobre el levantamiento de barreras en las carreteras de Cisjordania, Olmert se limitó a decir que "los movimientos de la población palestina se mejorarán de manera significativa". También habló de su intención de "renovar la cooperación económica y de seguridad" con los responsables palestinos.
(AFP)