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Kéké, la trabajadora de limpieza que fue elegida diputada de la Asamblea Nacional

Representante del frente de izquierda liderado por Mélenchon, se la define como una “guerrera” que lideró una histórica lucha sindical contra la cadena de hoteles Ibis.

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22 de junio de 2022 a las 05:00

Desconocida hasta hace unos días para la mayoría de los franceses y novata en la política, Rachel Kéké Raissa capturó la atención de los medios de comunicación el domingo pasado cuando se impuso en las legislativas como candidata a diputada por La Francia Insumisa, el ala izquierda de la Nueva Unión Popular Ecologista y Social (Nupes) que lidera Jean-Luc Mélenchon. Ganó en la séptima circunscripción de Val-de-Marne, un departamento del Gran París, y nada menos que sobre la popular Roxana Maracineanu, una campeona mundial de natación que Emmanuel Macron colocó al frente del Ministerio de Deportes en 2018.

Tras una deslumbrante primera vuelta, Kéké consiguió el 51,3% de los votos en la segunda y es la primera trabajadora de limpieza en llegar a la Asamblea Nacional de Francia, un ámbito dominado por los egresados de las instituciones universitarias de la élite del país. “¡Estoy emocionada, es histórico! Soy de esas profesiones invisibles que ahora serán visibles”, dijo inmediatamente después de conocerse el resultado. Particularmente querida entre los militantes de La Francia Insumisa, Kéké cobró notoriedad entre la dirigencia de La Francia Insumisa cuando lideró durante 22 meses una huelga de camareras del hotel Ibis de Batignolles, que pertenece al grupo hotelero Accor, y que finalizó en mayo de 2021 con una rotunda victoria para las trabajadoras.

Con el apoyo del sindicato CGT-HPE, Kéké y una veintena de camareras del hotel consiguieron lo impensable. Doblegaron la resistencia de la empresa y se alzaron con un aumento salarial, una reducción de la jornada laboral, cambios en las categorías de acuerdo con la antigüedad y, sobre todo, el pase a la plantilla fija, que hasta ese momento el grupo tercerizaba para impedir que Kéké y sus compañeras tuvieran los mismos derechos que el resto de los asalariados. Además, la empresa calculaba los salarios por cantidad de habitaciones arregladas, y no por horas. Algo que ya no podrá hacer.

Kéké promete “hacerle frente a los macronistas de la Asamblea". El experimentado diputado de izquierda Éric Coquerel se deshizo en elogios hacia ella: "Es un ícono de nuestra lucha política. Ella encarna nuestro ideario de manera natural", aseguró. El 7 de mayo pasado, durante la convención de Nupes, Kéké animó a los delegados coreando una y otra vez “somos nosotros, los imprescindibles”. Ni qué decirlo. Madre de 5 niños, Kéké nació en Costa de Marfil y se crió en la popular comuna de Abobo, un suburbio al norte de la ciudad Abidjan. En 1999, luego de un golpe de estado, emigró con sus hijos y en 2015 obtuvo la nacionalidad francesa.

Su madre fue vendedora ambulante de ropa femenina. Su padre, conductor de autobús, y su abuelo paterno luchó como soldado francés durante la Segunda Guerra Mundial. En su Costa de Marfil natal y ya instalada en la “banlieue” -como se conoce en Francia a los municipios de las periferias de las grandes ciudades-, la vida de Kéké fue tan dura como rica en experiencias, según ella misma ha relatado. También trabajó como peluquera, cajera de supermercado y auxiliar de personas mayores. “Soy una guerrera”, se define. Allí, en la “banlieue”, por ejemplo, vivió los habituales enfrentamientos entre grupos de inmigrantes subsaharianos y magrebíes.

Kéké, que terminó embarcada en la lucha sindical de urgencia, tiene ahora la intención de “hacer ruido” para que se escuchen las demandas de la clase trabajadora a la que representa. "En la Asamblea Nacional hace falta gente que viva en el terreno, como yo, de los trabajos invisibles, como los nuestros. Nos pagan mal y nos cuesta llegar a fin de mes", dijo en una entrevista días antes de la votación. La dureza del trabajo cotidiano que padecen los habitantes de los suburbios de París la conoce de primera mano. "Es un trabajo que destruye el cuerpo. Hay casos de trabajadoras con síndrome del túnel carpiano, tendinitis, dolores de espalda...", explicó en la campaña. Recordando su primer día como camarera en el hotel, dijo: “Tenés la sensación como si alguien te hubiera golpeado por todas partes".

Los profesionales de la política no conocen el sufrimiento de la gente y es importante decir las cosas como son. Hay que explicar el desprecio, la explotación y los abusos que sufren muchas veces las mujeres que trabajan como camareras. Un cliente me llamó negra sucia, y otros te tocan los senos cuando llamás a la puerta", explicó Kéké. "Los futuros diputados deben ser adalides de los combates sociales, personas comprometidas", aseguró Manuel Bompard, director de campaña de La Francia Insumisa, en referencia a varios de los candidatos que llevó Nupes a las legislativas.

No solo Kéké desentona con el tradicional paisaje político francés. Stéphane Ravacley, un panadero de Besanzón, hizo una huelga de hambre durante diez días hasta que consiguió que las autoridades regularizarán la situación de su aprendiz guineano. Los medios lo llamaron el "panadero humanista". Ravacley, de 53 años, fue candidato a diputado. No pudo ser. Cayó ante el oficialista Eric Alauzet. Sin embargo, aseguró que seguirá “luchando para representar a las personas que esperan una renovación". Sus prioridades: los jóvenes aprendices extranjeros y promover una ecología "práctica y pragmática".

Entre los candidatos de pasado activista también figuró Alma Dufour, quien consiguió bloquear la localización de cinco almacenes del gigante Amazon en Francia; y Pauline Rapilly-Ferniot, de la nueva generación de ambientalistas. Pauline se presentó en Boulogne-Billancourt, un bastión de la derecha, próximo a París. A sus 26 años, estuvo en abril en la primera plana de los medios, tras ser expulsada en forma violenta de un mitin de la ultraderechista Marine Le Pen.

Alma y Pauline se quedaron afuera. Lo mismo que Ravacley. Sus posibilidades eran microscópicas. Sin embargo, sus participaciones sacudieron a los caciques locales. Para Emeric Bréhier, analista de la Fundación Jean Jaurès ligada a Nupes, la "importancia simbólica" de las candidaturas de personas como Kéké, Ravacley, Dufour y Ferniot es central: "Representan a las verdaderas clases populares".

"Queremos llevar diferentes perfiles a la Asamblea. Estoy convencida que una Kéké será más útil que un centésimo tipo salido de Instituto de Estudios Políticos o de la Escuela Nacional de Administración", afirmó Kéké durante la campaña en referencia a los centros de altos estudios donde se forman los cuadros de la élite política. Sin duda, Kéké hará ruido en el hemiciclo del Palacio Borbón, el edificio de la Asamblea Nacional.

"Todo es posible", suele decir Kéké. Tal vez, la próxima vez será la vencida para Ravacley, Dufour y Ferniot. En eso está y promete seguir la coalición que lidera el veterano Mélenchon.

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