8 de abril de 2018 5:00 hs

El pasado 24 de febrero, los pilotos de dos aviones comerciales vieron volar por encima de sus naves a dos objetos inidentificables, que pasaron cerca y a gran velocidad. Dan por descontado, con absoluta certeza, que no se trató de aviones militares de los que pueden volar más alto que los aviones de pasajeros. Entonces, ¿qué fue? La pregunta acecha a un blindado misterio que resiste una única respuesta. El desconocimiento reside en los confines entre la razón y lo indemostrable. La curiosidad se suma a la lógica tratando de encontrar solución al enigma, aunque este carezca de pistas para alcanzar la certidumbre. En primer lugar, ambos aviones, uno de ellos de American Airlines, vuelo 1095, y el restante de la aerolínea Phoenix Air, volaban sobre Arizona, sin haber entrado en contacto entre ellos. Por lo tanto, no se trata de que el comentario sobre el avistamiento de unos de los pilotos haya influido sobre el otro. La información la comunicaron a la torre de control, la cual se sorprendió por la coincidencia, pues se trataba de dos avistamientos por separado. La Administración Federal de Aviación (FAA por sus siglas en inglés) dio a conocer la transcripción del diálogo entre los pilotos y la torre de control, para demostrar que se trató de un hecho fuera de los parámetros de la normalidad cotidiana referida al transporte aéreo.

Ambos aviones reportaron que se trató de más de un "objeto volador", y que pasaron en dirección contraria a gran velocidad, impidiendo distinguir formas precisas y tamaño aproximado de los objetos en cuestión. El primero en reportar algo extraño en el aire fue el piloto del avión de Phoenix Air, que a las 15.30 del día indicado le preguntó a la torre de control de aeropuerto de Alburquerque, Nuevo México: "¿Pasó alguien por encima de nosotros 30 segundos atrás?". El controlador aéreo respondió negativamente, respaldando su afirmación con la información proveniente de los radares. En la zona donde volaba la nave de Phoenix Air no había ningún otro avión.

Inmediatamente, viendo que el avión de American Airlines con destino a San Diego venía detrás y a la misma altura, a unos 11.500 metros, los controladores avisaron a los pilotos que estuvieran atentos ante la posibilidad de un "objeto" desconocido volando en esa zona. Menos de un minuto después de emitida la alerta, el piloto del avión de AA, comunicó a la torre de control: "Sí, algo acaba de pasar sobre nosotros. No sé lo que era, pero estaba al menos a entre 600 metros y 900 metros por encima de nosotros. Sí, pasó por encima de nosotros". Tal como el mensaje lo documenta, no había lugar a dudas, ya que el piloto expresó lo visto con absoluta certeza y precisión. No se trataba de un avión, por consiguiente, ¿qué?

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Lo interesante y extraño de la situación, que agrega un nuevo elemento de convicción a quienes creen que los ovnis visitan la Tierra de manera regular, es que el avistamiento de los objetos extraños por parte de los pilotos tuvo lugar a unos 800 kilómetros de Roswell, pequeño pueblo del estado de New Mexico, con menos de 50 mil habitantes, donde el 10 de julio de 1947, en una granja de las inmediaciones, cayó un ovni, el cual hoy estaría en poder del gobierno estadounidense, y fue la piedra angular del nacimiento de lo que se conoce como "ovnilogía", es decir, el estudio serio y documentado de la presencia de seres y naves extraterrestres en nuestro planeta. Por esos días, un diario local publicó en portada con grandes letras: "Las fuerzas aéreas capturan un platillo volador en una estancia de la región de Roswell". Claro está, el gobierno estadounidense desmintió inmediatamente que se tratara de un ovni. Lo ocurrido en Roswell en 1947 originó infinidad de leyendas urbanas, una de las cuales dice que cada tanto naves extraterrestres llegan a la zona con la intención de recuperar los restos de los primeros visitantes. El prestigioso astronauta Edgar Mitchell (1930-2016), sexto hombre en pisar la Luna, dijo años después que lo ocurrido en Roswell fue un incidente con "un objeto no identificado" y afirmó: "Yo he visto los expedientes secretos OVNI, y no hay duda de que hubo contacto con extraterrestres. Este astronauta opina también que hay una organización gubernamental paralela e independiente al gobierno que realiza experimentos con tecnología extraterrestre y por eso no se pueden sacar a la luz todos estos incidentes".
Hollywood se ha encargado en reiteradas ocasiones de recrear el posible escenario real que las autoridades estadounidenses, con sospechosa insistencia, niegan una y otra vez

Luego de ocurrido el incidente del pasado mes de febrero, los pilotos de los aviones comerciales no estaban seguros de si el objeto volador no identificado estaba "volando" o "flotando", lo cual genera ulteriores preguntas en torno a la forma cómo se perciben los ovnis cuando se hacen visibles. ¿Tendrán una materialidad diferente, que les permite aparecer y desaparecer, volar y detenerse con la elegancia de un bailarín en el aire?

Ante la insistencia del periodismo, la FAA emitió un comunicado que afirma: "No tenemos ningún comentario más allá de lo que se escucha en las grabaciones. Aparte de la breve conversación entre dos aviones, el controlador no pudo verificar que hubiera otro avión en el área. Tenemos una estrecha relación de trabajo con una serie de otras agencias y manejamos con seguridad aviones militares y aviones civiles de todo tipo en esa área todos los días, incluidos los globos meteorológicos a gran altitud". El comentario de la dependencia federal no afirma ni niega, por lo tanto la imaginación encuentra espacio para emitir sus verdades, las cuales en ocasiones se acercan a lo que realmente acontece en estos casos de lacrado misterio.

Hollywood se ha encargado en reiteradas ocasiones de recrear el posible escenario real que las autoridades estadounidenses, con sospechosa insistencia, niegan una y otra vez. Se han filmado algunas extraordinarias películas sobre la llegada de visitantes de otros mundos y diferentes espacios temporales (habría universos paralelos que en algún lugar podrían intercomunicarse), algunas de las cuales son tan notables como escalofriantes, pues no necesitan recurrir a monstruos bestiales y temibles para generar preocupación, incluso pánico. Hay una que nunca perdió vigencia, por lo que es uno de esos clásicos a los cuales la imaginación debe recurrir a la hora de prefigurar un escenario lo más similar posible a lo que algún día podría ocurrir. Me refiero a El día que paralizaron la Tierra, la que en 2008 tuvo una remake llamada El día que la Tierra se detuvo, con Keanu Reeves. Entre la original y la versión posterior hay un abismo. La primera es una obra maestra, la segunda una pérdida de tiempo y dinero.

En la original de 1951, el inolvidable, por más que ya nadie se acuerde de él, Michael Rennie (1909-1971) hace un notable trabajo interpretando a Klaatu, el humanoide extraterrestre que emite una de las frases más famosas y enigmáticas de la historia del cine: "Klaatu barada nikto". La película no la traduce ni da indicaciones sobre el posible mensaje que quiere comunicar el visitante. Ha habido científicos y filósofos que han intentado traducirla en el contexto de la película, pero todas las explicaciones han sido inconducentes. ¿Será, como la película lo sugiere, que los extraterrestres vienen a nuestro planeta con el afán de comunicarse con nosotros, pero como no entendemos su idioma el encuentro de culturas fracasa? Además, como Google carece de un programa de traducción instantánea, ni siquiera el intento podemos hacer.

Quizá algún día –todo es posible– la humanidad despierte con la noticia de que los ovnis se cansaron de andar por el espacio distrayendo a pilotos de aviones comerciales y decidieron aterrizar, tal como sucede en la película El día que paralizaron la Tierra. El cine nos ha preparado muy bien para ese momento cumbre, pero no la realidad.

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