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La agenda pos covid-19 para atacar la (baja) productividad, según experto

El economista Sebastián Fleitas pone sobre la mesa una serie de reformas que van desde la gestión de las empresas públicas hasta revisar los subsidios que reciben la salud o el transporte

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15 de junio de 2020 a las 14:47

“A Uruguay le está yendo comparativamente bien en la lucha contra el covid-19. Sin embargo, la crisis de la pandemia ha mostrado y agravado inequidades y vulnerabilidades preexistentes en la economía uruguaya que requieren atención”, dice el economista y experto en temas de competencia Sebastián Fleitas. 

En su última publicación en el blog Razones y Personas, Fleitas sostiene que una vez que culmine la crisis del covid-19 y se alcance la recuperación de la actividad económica, habrá que hacer frente a sus costos. “Para ello, será necesario usar una combinación de recorte de gastos en base a mejoras en la productividad estatal, mayor recaudación tributaria apostando a una mayor solidaridad fiscal y mayor endeudamiento. Sin embargo, una mayor deuda solo traslada el problema hacia el futuro”, alertó. 

En ese sentido, el experto pone sobre sobre la mesa una agenda de temas que considera deberían atacarse para Uruguay logre un aumento de la producción y productividad de forma sustentable.

El mercado laboral

Según Fleitas, “una vez terminada la pandemia, probablemente veremos que la crisis del covid-19 habrá incentivado la automatización, robotización y teletrabajo de las tareas en las empresas”. Agrega que esos esos fenómenos de mayor automatización pueden de hecho traer oportunidades para Uruguay, por ejemplo, para aumentar las exportaciones de servicios.

“Para enfrentar estos desafíos, Uruguay debe mejorar la calificación de su fuerza de trabajo. Desde la segunda mitad del siglo XX, nos hemos rezagado en la expansión de la educación secundaria con respecto a los países desarrollados y también a los de la región”, recuerda. 

El experto considera que Uruguay “debe extender el tiempo diario de asistencia a los centros educativos, de tal forma que los centros educativos incluyan mejores aprendizajes, nuevas actividades y también funcionen como centros de referencia de la vida de los estudiantes. Así es como funciona en todos los países desarrollados. Para ello se requerirán recursos para infraestructura, para nuevos docentes y para planificar las tareas”. 

También considera que el Inefop debería realizar políticas activas de empleo que complementen los niveles alcanzados en la educación formal, así como atacar una informalidad en el empleo que aún ronda el 25%. 

Asimismo, Fleitas es partidario de introducir cambios a los Consejos de Salarios como 

permitir diferencias en los tiempos de negociación por sectores de actividad y por localización geográfica de la empresa.

Mayor inversión y selectividad

Como segundo punto para aumentar la producción plantea elevar la inversión, y así la dotación de capital físico. “Una primera opción es otorgar subsidios para atraer o generar inversiones. La existencia de estos subsidios está justificada por las externalidades, o sea los efectos que tienen estas inversiones sobre los otros actores de la economía”, recuerda Fleitas. 

Sin embargo, considera que Uruguay “no puede apostar solo a los subsidios para generar inversores”. Esto porque probablemente en el mundo post-covid sea más difícil atraer inversiones extranjeras. “En ese contexto, los esfuerzos de captación, que se sumen a los subsidios, jugarán un rol aun más fundamental. Segundo, porque debemos ser selectivos a la hora de adjudicar subsidios. No debemos utilizar los incentivos para fomentar inversiones que se hubieran realizado de cualquier forma”, plantea. 

La productividad de la economía 

Como tercer punto de la estrategia, Fleitas considera que es necesario aumentar la productividad de la economía uruguaya.

“El sector transable es el de más alta productividad en la economía uruguaya, aunque tiene todavía posibilidades de mejora en ciertos márgenes cuando se le compara internacionalmente”, sostiene. En ese sentido, maneja como “fundamental” elevar la inserción internacional tanto para la exportación como para reducir el costo de los insumos que se importan.

Sin embargo, es el sector no transable (aquellos bienes y servicios que se solo se intercambian en Uruguay) es el que tiene las características que lo sitúan como el eje de reformas de aumento de la productividad. “En primer lugar, está compuesto por mercados con mayor concentración y una aparente menor intensidad en la competencia. En segundo lugar, tiene un grupo de actividades que son típicamente reguladas, ya que tienen altos costos fijos o que presentan externalidades sobre la sociedad”, señala el economista. 

En ese sentido, hay tres aspectos centrales para elevar la productividad del sector no transable: reforma de las empresas públicas, la mejora en las instituciones de defensa de la competencia y regulación, y mejoras en algunos sectores que son regulados y/o reciben subsidios o excepciones tributarias.

Empresas públicas. “Uruguay debe mejorar la gobernanza de las empresas públicas, es decir, la forma en la que estas se gobiernan internamente y cómo rinden cuentas a los accionistas de las empresas (la ciudadanía). Las empresas públicas no pueden seguir estando sujetas al ciclo político; sus cargos directivos no deberían ser parte del reparto político tras las elecciones y ser utilizados como plataformas para futuras campañas políticas”, sostiene Fleitas, un planteo que tiene una alto consenso en la academia. 

Por otro lado, el economistas considera que , las empresas públicas deben transparentar sus costos y subsidios, además de analizar la rentabilidad de cada una de líneas de producto y los subsidios cruzados que se generan. 

Finalmente, las empresas deben basar sus precios en los costos y en un retorno al capital de la empresa, pero no en las necesidades fiscales. “Implementar esto requiere también resolver de dónde saldrá la recaudación faltante que hoy está asociada a los precios de algunos de los productos”, reconoce. 

Defensa de la competencia. Fleitas dice que pese a los avances y mejora en las instituciones de defensa de la competencia y regulación, Uruguay todavía cuenta con una“una institucionalidad débil”.

“Tanto las unidades reguladoras (Ursea, Ursec) como la Comisión de Defensa de la Competencia precisan urgentemente fortalecer sus áreas técnicas para poder afrontar los desafíos y las funciones que les otorga la ley, y para reducir el peligro de la captura de estos reguladores por parte de las EEPP o de empresas privadas que participan en estos mercados”, planteó. 

Sectores regulados. “Uruguay debe realizar reformas en sectores que son regulados y/o reciben subsidios o excepciones tributarias. En la discusión pública parece subestimarse el hecho de que Uruguay hace uso extensivo de provisión privada de servicios financiados en gran parte públicamente. Algunos de estos sectores son el transporte urbano, la salud y la educación privada”, afirma Fleitas en su blog.

Reconoce que pensar que el libre mercado en estos sectores puede “llevar a maximizar el bienestar es tan inconsistente con la teoría económica como irreal. Sin embargo, en todos estos sectores parece haber espacio para mejorar la regulación y con ella la eficiencia. Por ejemplo, Uruguay precisa una profunda reforma de la gobernanza, reglas e incentivos en el sector salud”.  En la economía uruguaya, el gasto en salud es aproximadamente 9,5% del PIB, y "por lo tanto mejorar la eficiencia y regulación de este sector es fundamental para mejorar la productividad de la economía".

Adicionalmente, otros sectores no transables, como por ejemplo el transporte de carga, tienen efectos directos sobre los costos de muchas actividades de la economía. “Un aspecto central en todas estas reformas es que deben existir mecanismos de salida claros en estos sectores para empresas que no son rentables”, admite. 

“En síntesis, Uruguay va a tener que afrontar un conjunto de reformas pro-productividad una vez finalizada la crisis del covid-19. Espero que nos centremos más en el debate sobre cómo implementar estas reformas y no en buscar maniqueísmos que conserven el status quo. De la calidad de estas reformas orientadas al aumento de la productividad, su sostenibilidad política, su base social amplia y sus efectos sobre la desigualdad, probablemente dependa gran parte del porvenir de Uruguay en el futuro y su posibilidad de alcanzar el desarrollo económico y social”, culmina Fleitas.

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