23 de febrero de 2015 20:56 hs

La Asociación Rural del Uruguay (ARU) divulgó ayer un informe de su Dirección de Estudios Agroeconómicos donde alerta sobre el atraso cambiario que enfrenta el país respecto de sus socios comerciales y la pérdida de competitividad que esto acarrea, en un contexto bajista para los precios de los principales productos que el país coloca en el exterior. Asimismo, cuestiona el manejo de la política monetaria del Banco Central (BCU).

El trabajo advierte que mientras en Uruguay el dólar aumentó 10% en promedio en el acumulado de los últimos 12 meses, en otros países relevantes comercialmente el incremento fue mayor. El caso más notorio fue el de Rusia, que enfrentó una fuerte devaluación del rublo (88%), Brasil (17%) y Japón (16%). En tanto, el dólar frente al euro aumentó 21%. Otros competidores fuertes de Uruguay en sus exportaciones agropecuarias (Australia y Nueva Zelanda) devaluaron 16% y 13%, respectivamente, su moneda frente al dólar.

“Esta tendencia pareciera que se ‘viralizó’ a finales de 2014”, sostiene el informe de la ARU. En ese sentido destaca las iniciativas que han tomado la mayoría de los países mencionados por medio de sus bancos centrales para “flexibilizar” sus políticas monetarias. “Estas medidas logran, entre otras cosas, debilitar las respectivas monedas frente al dólar, y de esa manera ganar competitividad frente a otros países”, explica.

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Agrega que la evolución del dólar en Uruguay, si bien mantiene la tendencia de las principales monedas, “ha distado en la intensidad de las variaciones que han sucedido tanto a nivel regional” como por fuera del vecindario.

Por otro lado, el informe revela que los últimos dos años las condiciones externas han cambiado para los commodities que exporta Uruguay. “Los precios internacionales del maíz, soja y trigo se redujeron en promedio 37%, mientras que la leche en polvo lo hizo algo más del 30%. Por su parte, los precios del novillo en Uruguay también se redujeron pero en menor medida (8%)”, revela. Asimismo, advierte que algunos estudios académicos indican que una caída del tipo de cambio real global “de 10% generaría una reducción de las exportaciones hacia el resto del mundo en 11,8%, mientras que las importaciones se incrementarían en 22%. Las exportaciones se reducirían en todos los sectores, pero particularmente en el sector servicios (15,5%), seguido del sector agroindustrial (12%), así como de las otras industrias manufactureras (12%)”.

El presidente de la ARU, Ricardo Reilly, recordó que el “productor tiene ingresos en dólares, por lo que el tipo de cambio incide de forma directa en su estructura de costos y, por lo tanto, en su capacidad de inversión y desarrollo productivo. Una suba del tipo de cambio le permitiría licuar los crecientes costos en pesos de su empresa, al recibir más pesos por dólar generado”. El gremialista cuestionó la “intervención directa” del gobierno en el mercado cambiario que impide una mayor apreciación del dólar.

“Un claro ejemplo son las letras de regulación monetaria que emite el Banco Central a tasas atractivas para el público, en el entorno del 14%. De esta forma se quitan pesos del mercado –se contiene la inflación–, pero a su vez se controla la suba del tipo de cambio, atentando de manera directa contra la competitividad del sector exportador”, criticó.

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