Las razones de la derrota del Frente Amplio en las pasadas elecciones son, por supuesto, terrestres y terrenales. Y en medio de una autocrítica iniciada por la izquierda en donde algunas responsabilidades quedan diluidas por culpas echadas a los electores, Yamandú Orsi parece despegarse de esa autoindulgencia. “Acá no fue que perdimos porque vinieron los marcianos; hay que respetar el resultado electoral, por algo pasó”, graficó el intendente reelecto de Canelones durante una gira por departamentos del interior del país en donde dijo que mientras los blancos “aprendieron de los errores de la década de los ‘90”, el Frente Amplio cerró “la tranquera” y quedó aislado.
Orsi considera que la autocrítica es “un método y no un asunto de zafra” y se valió de diversos argumentos en Treinta y Tres y en Cerro Largo para ensayar una explicación de porqué el Frente Amplio fue vapuleado electoralmente en ambas circunscripciones electorales hace poco más de un mes. Explicación que, según dijeron a El Observador allegados al intendente reelecto de Canelones, bien puede expandirse a buena parte del resto del país.
A dos semanas de asumir su segundo mandato, Orsi decidió saldar deudas “de asado” con grupos de militantes de ambos departamentos fronterizos con Brasil así como conocer en persona a sus colegas electos Mario Silvera (Treinta y Tres) y José Yurramendi (Cerro Largo), dos nacionalistas que tienen línea directa con el presidente Luis Lacalle Pou. En Treinta y Tres el Frente Amplio tuvo 10.800 votos en la primera vuelta de octubre del 2019 y bajó a 7.000 en las departamentales. En Cerro Largo la diferencia de octubre del 2019 poco tuvo que ver con la de setiembre pasado. En la primera vuelta el Partido Nacional tuvo 26.215 adhesiones mientras que el Frente Amplio logró 19.885. Y en las departamentales fueron 53.484 los votos blancos contra 8.118 frentistas que postularon como único candidato al exvicepresidente, excanciller y exintendente Rodolfo Nin Novoa.
Durante el miércoles 4 y el jueves 5, Orsi estuvo en la ciudad de Treinta y Tres, en Melo y en Río Branco, donde visitó un comité de base frenteamplista y charló con empresarios y trabajadores de freeshops acerca de las dificultades que atraviesa el sector en esa ciudad fronteriza.
Tanto en una reunión en una casa de familia en las afueras de la capital olimareña con militantes frentistas, como en Melo –donde también participaron votantes de los partidos tradicionales-, Orsi quedó en el medio de una especie de catarsis por la performance electoral de setiembre pasado. El listado de enojo y frustración incluyó también causas de la derrota en la elección nacional. A todos Orsi les dijo que “en cada momento la gente eligió lo que consideró mejor”. “Nos guste o no nos guste”, insistió.
Diego Battiste Y consideró que en cada uno de esos jalones electorales, la explicación de la derrota no está lejos. “Acá no perdimos porque vinieron las marcianos; hay que respetar (el resultado electoral). Por algo pasó”, dijo.
“Dejamos de dialogar con un país entero y hablamos con un público muy acotado, ciudadanos y compañeros que tenían una agenda muy precisa, muy clara y nos olvidamos de la otra. Hubo algunos referentes nuestros que en su momento entendieron eso y uno fue Tabaré (Vázquez) cuando recorrió el país en aquello de pueblo a pueblo o el Pepe (por Mujica) cuando machacó y machacó con el tema del interior y la ruralidad que él incorporó. Después de eso, nuestras estructuras partidarias se dejaron estar, nuestros compañeros de los departamentos te dicen ‘bo, acá no vino nadie’”, afirmó en Rapidísimo un programa de Difusora Treinta y Tres.
Orsi sabe que en el interior del país, fuera de la zona metropolitana en donde es más conocido, su nombre aparece difuminado en la memoria de la gente. Y por eso cree necesario contar cuáles son sus orígenes, además de hablar sobre su presente.
En varios de los programas que visitó, los periodistas locales le comentaron a Orsi que el año pasado se repitieron casos de entrevistas a gobernantes y dirigentes nacionales del Frente Amplio que desconocían por completo las realidades políticas y económicas locales, y se molestaban cuando les preguntaban sobre esos asuntos. Repetían, dijeron, un libreto típico de los que ven la realidad desde la atalaya montevideana. Aunque destacó que “ningún gobierno hizo tanto por el interior como el del Frente Amplio”, Orsi reconoció que “tener el mismo discurso y la misma agenda, caer igual en todos lados, es el error más grave”.
También fue recurrente la queja de militantes, algunos de ellos productores arroceros, fastidiados por lo que consideran un desconocimiento casi total del trabajo en el sector agropecuario.
Orsi reconoció que para muchos frenteamplistas el trabajo en el campo se limita a personas que no tienen grandes necesidades y usan “camionetas 4x4” para trabajar.
“La visión país que hay que tener debe construirse a partir de las orejas muy abiertas. La democracia empieza por la oreja. Hay que escuchar mucho, bancar y asumir”, dijo.
Orsi quedó en el medio de una especie de catarsis por la performance electoral en setiembre pasado. El listado de enojo y frustración incluyó también causas de la derrota en la elección nacional.
Durante la gira, Orsi señaló que en el Frente Amplio pervive la errónea visión de que la vida en el interior transcurre a 20 kilómetros de la avenida Instrucciones. “Este es un país que está muy recortado en la costa. El país sale a flote, y lo decimos siempre, desde el interior más profundo”, opinó.
El dirigente canario sabe que en el interior del país, fuera de la zona metropolitana en donde es más conocido, su nombre aparece difuminado en la memoria de la gente. Y por eso cree necesario contar cuáles son sus orígenes, además de hablar sobre su presente.
Diego Battiste El intendente reelecto se presentó en Treinta y Tres y Cerro Largo como “un profesor de Historia al que le gusta la política” y declaró tener “la suerte y el orgullo de haber sido bolichero” – desde chico trabajó en el almacén de sus padres en la capital canaria- y contó que no tuvo la experiencia de jugar al baby fútbol porque “los sábados era cuando había más trabajo”.
Si el fútbol le resultó esquivo, dice que fue al baile folklórico al que le dedicó muchas horas de adolescente. Fue así que integró el cuerpo estable de ese ballet de la Intendencia de Canelones y con él recorrió todo el país y viajó al exterior.
Amplitud y aislamiento
Aunque intentó sacarle dramatismo a las derrotas de la izquierda en lo nacional y en algunos departamentos, Orsi dijo que el Frente Amplio se “aisló” en esas instancias. “El Frente es amplio, pero nosotros cerramos las tranqueras y quedamos aislados”, reconoció.
“Hoy tenemos un presidente de la República que en la primera vuelta tuvo el 27% de los votos. Sin embargo tuvieron la estrategia y la inteligencia de aislarnos y nosotros tuvimos la debilidad de aislarnos. Pero no estamos dentro de una crisis o una tragedia. Ahora, si nosotros nos equivocamos, y lo que más ocupa es mi propio interés personal individual o sectorial y no el del colectivo que es una fuerza política o del país, ahí es que volvemos a cometer los mismos errores”, sostuvo y agregó que los blancos “aprendieron de los errores que cometieron en los 90”.
La primera de las entrevistas que protagonizó Orsi en Melo el jueves 5 fue en “La Voz de Melo” y en el programa estrella de la emisora Hora de campo que desde hace varias décadas conduce Walter “Serrano” Abella, un hombre de extracción nacionalista
Y así lo presentó el periodista: “Es una de las figuras más trascendentes de medio país, de la fuerza política que gobernó hasta el 1° de marzo pasado, del Frente Amplio. Es un hombre con ribetes diferentes, exclusivos de su personalidad y su forma de ser. Nos preguntamos qué había para transformarlo en un hombre que llegaba mucho más que a sus electores cuando habla. Es un hombre moderado, amplio, abierto, joven. Y un día, en una de las conversaciones que escarbamos, nos dio el resultado del por qué. Es esa cosa campesina, la tierra de Canelones es muy generosa, y ahí se han alimentado familias y familias de chacareros. Decía Yupanqui: ‘la vanidad es yuyo malo que envenena toda huerta, es preciso estar alerta manejando el azadón, pero no falta el varón que la riegue hasta en su puerta’. Pero cuando la gente viene del campo es difícil que se maree”.
“Moderado, amplio, abierto, joven”. Para un hombre que aspira a convencer de sus bondades a un país mayormente centrista, pero últimamente crispado y con problemas de diálogo, esas palabras dichas por un adversario aparecen como la mejor publicidad.