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La corrección política

La cursilería y los comentarios sensibleros arruinaron la ceremonia de los Globos de Oro

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10 de enero de 2018 a las 05:00

Quien no haya visto la ceremonia de entrega de los premios Globos de Oro, no se perdió nada. Quien la vio, perdió el tiempo. Entre los descerebrados tuits de Donald Trump y los comentarios públicos de la nueva mayoría de la industria del entretenimiento, están pulverizando el pensamiento crítico de un país que a los largo de su historia se caracterizó por tener políticos y artistas de alto nivel intelectual, de Mark Twain a Franklin Delano Roosevelt, y de ahí en más.

Ese país atraviesa una de las peores bancarrotas mentales de su historia, llamémosla así, y eso quedó en evidencia en la ceremonia del domingo, caracterizada por la sarta de comentarios sensibleros queriendo pasar por afirmaciones políticas coherentes relativas al sexismo y a la desigualdad laboral. Un ambiente, como el de Hollywood, repleto de divismos y superficialidad exacerbada por la hipocresía y la doble moral, destaca ahora también por la actitud de rebaño uniforme que impera entre sus integrantes, sin espacio para la disidencia, como si se tratara de algún régimen comunista de los que pulularon en el mundo durante el siglo XX y en los que discrepar resultaba letal.

Tras recibir el premio Cecil B. DeMille, la conductora Oprah Winfrey castigó a la audiencia con un discurso interminable de empalagosa corrección política, el que, para peor, estuvo condimentado con un tono de sentimentalismo que ni siquiera en las peores telenovelas se veía. Cuando las buenas intenciones pasan por el cedazo de la cursilería, la credibilidad queda arruinada al instante.

Tras los recientes escándalos generados en torno a figuras poderosas de ese mundillo, como Kevin Spacey, Dustin Hoffman y Harvey Weinstein, la industria del entretenimiento se ha 'sensibilizado' respectos a ciertos comportamientos asociados a la sexualidad, habiendo oscilado el péndulo para el otro lado y con ello perdido capacidad de autocrítica. El género masculino ahora es tóxico. Así como Trump considera a todos los inmigrantes delincuentes y opina que deberían ser deportados, de la misma forma la elite narcisista de Hollywood parece creer que los hombres blancos son culpables de todo lo malo del mundo. Eso al menos dio a entender la infumable ceremonia del domingo.
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