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La cosa es entre ellos o nosotros

Definiciones absolutas que distancian ciertos grupos sociales de otros, cada vez son más inoportunas.  

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18 de septiembre de 2018 a las 05:00

Son ellos o nosotros, dijo hace un tiempo el intendente de Canelones, Yamandú Orsi, refiriéndose a los delincuentes y expresando un sentir que parece bastante generalizado. Cuando hay definiciones o premisas tan absolutas y comprensiblemente maniqueas –ellos o nosotros- hay que aprovechar la oportunidad para tornar la reacción en reflexión. ¿Será que nos hemos venido comportando de tal forma como sociedad como para que nosotros y ellos, si es que hay un nosotros y un ellos, seamos cada vez más parecidos?

Definamos: ellos no son solo los que delinquen, o delinque su familiar, o su vecino (casi todos los presos vienen de la periferia). Si hiciéramos una biografía de los 10 mil presos que hay hoy y los que hubo antes, veríamos que ellos también son los que llevan la violencia contra el otro a límites extremos, los que tienen más hijos que nosotros, los que mandan menos hijos a la escuela que nosotros, los que tienen menos dientes que nosotros, menos dinero, menos confort hogareño, menos puertas dónde golpear, los que ingieren menos calorías, los que se embarazan antes, los que velan más bebés.

Ellos no mandan a sus hijos a la escuela y cuánto más pobres menos nivel alcanzan. En la última andanada el Banco de Previsión Social (BPS) eliminó 13 mil Asignaciones Familiares por no enviar sus hijos a estudiar.

Pero nosotros no le vamos en zaga. El que no puede pagar, la mayoría, manda a sus hijos a centros de estudio que algunos se llueven, donde el ausentismo docente sigue siendo alto, donde mandan los gremios; y de todo ese sistema, integrado por ellos y por nosotros, solo 4 de cada 10 terminan el ciclo básico. Si hay diferencias, no son ni de cerca abismales.

Ellos se matan entre ellos. Sobre todo quienes ingresaron al mundo de la delincuencia no solo roban en el barrio y matan vecinos, se matan entre ellos, convirtiendo a los ajustes de cuenta en la segunda causa de homicidios.

¿Y nosotros? Vamos contra ellos o, como ellos, vamos contra nosotros. Uno de cada 10 homicidios fue por violencia doméstica. Hay 20 mil rapiñas (ellos contra nosotros) y 31 mil denuncias por violencia doméstica (nosotros contra nosotros).

El Observador informó en estos días que son más los menores infractores que delinquen por primera vez que los reincidentes. El reincidente dio en algún momento el paso hacia las filas de ellos, pero estos otros no lo habían hecho, aún formaban parte de nosotros, pero ya no. Algo muy mal debe haber entre nosotros que los pibes eligen estar con ellos.

Cuando el narcotráfico (es solo un ejemplo pero podría citar decenas) recluta niños para hacer tareas menores e ir escalando en la organización, somete a los pequeños a un grado de violencia supremo. ¿Y nosotros los cuidamos? Los cuidaremos de eso en particular, porque las cifras del programa Uruguay Crece Contigo indican que el 60% de los niños sufrió en su hogar algún tipo de agresión. Nosotros los agredimos, no ellos. O ellos también, pero no menos. Y en algún lugar donde viven ellos pero se supone que operamos o accionamos nosotros, tres de cada 10 niños padece anemia y cuatro de cada 10 tiene déficit alimentario grave, o si prefiere llámele hambre.

¿Ellos? ¿Nosotros?

Ellos dejan que sus hijos anden por la calle pidiendo y a veces no tienen más remedio que mandarlos a trabajar con 10 años. Podríamos decir que los cuidan poco. Ocho de cada 10 familias que tienen automóvil, ¿nosotros?, no coloca o coloca mal la sillitas de seguridad para que los niños viajen seguros. Podemos decir que los cuidamos poco.

Ellos andan armados delante de sus hijos, tornando normal la presencia de esos artefactos de la muerte en sus vidas. Entre nosotros, que nos armamos para no ser menos, no andamos con el arma al cinto, pero en el 50% de los casos los niños saben dónde se guardan. Hubo 120 niños muertos por accidentes con armas de fuego.

Nosotros. Ellos. No es posible que haya unos si no están los otros. Cuando hablemos de ellos y nosotros, no vayamos a confundir unos con otros, porque cada vez nos parecemos más.

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