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Avance de la duna sobre el restaurante Burdeos

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La duna que tapó Burdeos, el megaproyecto cuestionado por vecinos y la convocatoria a un Nobel de la Paz

Los vecinos reclaman por los emprendimientos privados a orillas del arroyo Pando, pero tanto el Ministerio de Ambiente como la Intendencia de Canelones dan su visto bueno

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03 de noviembre de 2021 a las 05:02

Los paisajes agrestres que se extienden en torno al arroyo Pando tomaron forma de balneario recién a mediados del siglo XX, a través de los fraccionamientos de cientos de hectáreas en manos de una sociedad anónima. Así nació El Pinar, con firmes raíces en emprendimientos privados, un origen que hoy lo lleva a entrar en tensión con algunos vecinos que reclaman por el deterioro costero en los últimos años

Existe una situación a nivel regional en la Ciudad de la Costa y es la generación de proyectos urbanísticos que buscan establecerse en espacios cercanos al agua, o en territorios verdes de uso público que al momento son de los pocos pulmones verdes que quedan a nivel zonal”, denunció meses atrás la organización vecinal Asamblea Multibarrial Arroyo Pando–Territorio Vivo. 

En octubre el colectivo volvió a poner el grito en el cielo ante el anuncio del estudio arquitectónico Gómez Platero, que divulgó detalles del proyecto Dunas El Pinar, a establecerse en las orillas del arroyo Pando. La lujosa iniciativa con seis edificios, caminería interna y salidas al agua –que abarcaría 26 mil metros cuadrados– llegó a la Intendencia de Canelones a principios de año, que dio el primer paso con la aprobación de la viabilidad

Predio a orillas del arroyo en que se construiría el proyecto Dunas El Pinar, entre el restaurante Burdeos y la chacra marítima La Soñada

No obstante, el emprendimiento aún no ha tenido avances, según apuntó a El Observador el arquitecto Martín Gómez Platero. No se trata de la única iniciativa a las márgenes del arroyo canario que batalla contra la falta de inversión. En agosto estaba previsto el remate de decenas de hectáreas con frente a la Interbalnearia y al curso de agua –al norte de Giannattassio–, pero no prosperó ante la falta de interesados, acotó el rematador Mario Stefanoli. 

Acosados por la duna

En los últimos días, la presencia de dos retroexcavadoras sobre las dunas –sobre la punta edificada más cercana a la costa– sumó un nuevo episodio a las denuncias del colectivo vecinal.

"Esto es lo que pasa cuando el ser humano no toma en cuenta el movimiento natural de las dunas y del arroyo", lanzaron desde la Asamblea Multibarrial en sus redes sociales, y volvieron a arremeter contra el vecino proyecto Dunas El Pinar, contra el que iniciaron una campaña de juntada de firmas. 

Los movimientos de arena fueron impulsados por la última construcción sobre las márgenes del arroyo antes de la desembocadura: el restaurante Burdeos.

En el paisaje frente a la playa se puede observar una inmensa duna de arena que trepa sobre la terraza del local de madera, hasta casi cubrir por completo el techo. Este martes al mediodía, las toneladas de arena asomaban sobre la terraza descubierta en la que algunos comensales disfrutaban un almuerzo de feriado. Desde Burdeos dijeron a El Observador que el avance de la arena se precipita con los vientos sur y suroeste, más frecuentes en la primavera. 

Los movimientos de arena serán a costo del restaurante

A pesar de la molestia de los vecinos, la intervención estaba en regla con la autorización otorgada por el Ministerio de Ambiente. El restaurante se inauguró a fines de 2010, y fue creciendo con los años como una estructura de madera que imita la de un antiguo fuerte. Antes de eso el predio privado era sede para varios despojos que constituían un basural. 

El terreno compone uno de los tres padrones que son propiedad del consorcio Seaport Consultants a orillas del arroyo, y hoy está arrendado para la actividad de Burdeos. Sobre los otros dos, comprendidos entre el local y la chacra marítima La Soñada, se montaría el proyecto Dunas El Pinar en caso de concretarse. La proximidad con la costa lo expone ante el avance de las dunas, aunque su actividad tiene el visto bueno del Ministerio de Ambiente y la Intendencia de Canelones.

"Sin duda que la zona tiene una serie de problemáticas naturales asociadas a la duna", dijo a El Observador el coordinador del Gabinete Territorial de la intendencia, Sergio Ashfield. "No solo Burdeos y los predios sobre la faja del arroyo; también a esa altura de El Pinar existen fraccionamientos con complicaciones en algunos momentos del año, donde a los efectos del acceso a las viviendas hay que trabajar sobre la duna", detalló.

El jerarca argumentó que, en el marco del plan de ordenamiento vigente para el entorno, las edificaciones están en regla y "no afectan" al deterioro costero. Su ubicación les exige –entre otras cosas– estudios de impacto ambiental ante cada movimiento, un plan de gestión de los residuos que acredite su disposición final en vertedero, un mecanismo que asegure de forma absoluta que no haya filtraciones de los pozos negros hacia la arena y el frecuente servicio de la barométrica. 

Las dunas

El dueño de Burdeos, Román Núñez, contrató al doctorado en Ciencias de Suelo y ganador de un compartido Premio Nobel de la Paz en 2008, Holm Tiessen, para elaborar una propuesta para la regeneración y conservación de dunas. La hoja de ruta, a la que accedió El Observador, será a costo del privado y ya tiene el visto bueno de la autoridad ambiental. 

El repaso del biólogo alemán –que en 2007 fue merecedor, junto a un amplio grupo de académicos del Panel Intergubernamental de Cambio Climático, de un Nobel que a su vez fue compartido con Al Gore– recopila "un movimiento eólico fuerte de arena sobre la punta" en que está apostada en local –la última edificada antes de la costa– que la empuja hacia el arroyo y acaba eventualmente con la deposición sobre la desembocadura. El estudio de Tiessen incorpora imágenes satelitales que demuestran la erosión en la última década y el consiguiente amontonamiento de arena hacia Burdeos, cuando en 2012 aparecía por fuera de los médanos.

Los movimientos de arena serán a costo del restaurante

El biólogo comprueba además una "casi desaparición de la primera línea de dunas entre 2014 y 2021". El corrimiento de la arena desde la costa lleva a que el viento descubra de a poco "basuras y escombros de una ocupación y una calle anterior". "El proceso de degradación acelerada esta atingiendo un área de aproximadamente 1,7 hectáreas entre la primera línea de dunas y el margen derecho del arroyo donde se ubica el Restaurant Burdeos. Restaurar los médanos degradados trae beneficios para el restaurante, el arroyo y su puerto de pescadores en el lado de Neptunia y para el ambiente dunar de la punta de Pinar", redactan los privados.

Acto seguido el restaurante y el experto enumeran una serie de intervenciones con cercas móviles para disminuir la velocidad del viento y controlar las deposiciones de arena. El restaurante contrató para ello a una persona que haga las veces de "jardinero" entre las dunas, velando por la correcta evolución de las dunas. Al trepar el médano que hoy se abalanza sobre el local de madera, aparece como una especie de pozo la zona más afectada por la erosión. Las intervenciones implicarán trasladar la arena hacia ese punto. La hoja de ruta contempla también la plantación de pastos para dar pie a un "proceso de regeneración natural" una vez que se haya reconfigurado el perfil de las dunas. 

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