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La estación maravillosa

Comenzó julio y en la mente de muchos uruguayos asoma una reflexión a manera de cuenta regresiva: todavía faltan más de dos meses para que termine el invierno.

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03 de julio de 2017 a las 04:30

Comenzó julio, antes de ayer, y en la mente de muchos uruguayos –quiero suponer que no soy el único– asoma una reflexión a manera de cuenta regresiva: todavía faltan más de dos meses para que termine el invierno.

Y como ahora los inviernos, en esta parte del mundo, tienen mayor duración, entonces pueden ser tres en lugar de dos los meses. Fue un compatriota quien dijo hace tiempo que había dos tipos de Uruguay: el que va de mayo a octubre, y el otro, que va de octubre a mayo.

En esta época del año debemos sobrevivir el primero, con los consiguientes cambios de ánimo, ser vulnerables a cualquier tipo de virus que haya venido de vacaciones a nuestro país, listos para batallar, como sea, contra los bajones y otros estados de la mente producidos por el viento, las nubes y la humedad, que en complicidad puede ser tan letales como los ejércitos de Gengis Khan.

Si bien la ciencia informa que la temperatura del planeta viene en aumento, eso por el momento no ha tenido efecto en los inviernos australes, los cuales siguen siendo el gran desastre que por un período largo del año debemos sortear con estoicismo, pues otra no queda.

El ser humano, como ha sido siempre desde que existe la historia, busca paliar los momentos difíciles que le toca vivir comparándolos con la situación peor que deben sobrellevar otros, como si en la desgracia de los demás pudiera encontrar un antídoto para disminuir la suya.

A decir verdad, ese paliativo no es del todo ineficaz. En los días más invivibles del invierno a veces recibimos la ayuda de una noticia proveniente del exterior, la cual informa que en el hemisferio norte las temperaturas alcanzan los 50 ºC, que falta el agua, que se corta incluso la electricidad, y que flora y fauna hacen lo imposible para sobrevivir.

Vemos gente agobiada en centros urbanos, durmiendo a la intemperie porque carecen de aire acondicionado, luciendo como zombis por la continuidad extenuante del calor, y decimos que después de todo los días fríos no son tan malos y que el invierno, visto desde el living calefaccionado de la casa, es una estación maravillosa.

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