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La evolución del reciente mercado petrolero

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18 de octubre de 2019 a las 05:00

En los últimos años, la Organización de Países Exportadores de Petróleo y otros productores asociados bajo el liderazgo de Rusia han venido regulando el precio internacional del petróleo mediante una concertación de su producción. En una actualización de esta tendencia, a principios del año en curso ellos acordaron reducir su oferta en 1.2 millones diarios, para evitar el  exceso que estaba provocando la creciente producción petrolera de Estados Unidos y la debilidad de la demanda mundial, agravada por la guerra comercial entre Estados Unidos y China.

Con oscilaciones, y bajo la acción moderadora de la producción de unos 9.5 millones de barriles diarios de Arabia Saudita, ese acuerdo permitió mantener a lo largo del año al precio Brent en una franja de entre U$S 60 y U$S 64 el barril, con excepción de dos registros por sobre los U$S 70 en los meses de abril y mayo.   

Esta posición dominante en la oferta de petróleo ha convertido a Arabia Saudita en una de las principales economías del mundo. Pero en estos últimos meses, la baja de la producción ha tenido un cierto efecto negativo sobre su  economía.

Así, en el segundo trimestre del año en curso, el PBI apenas creció a una tasa anualizada de un 0.5 %, que es la menor desde la contracción del 2017.

Para este año, el déficit fiscal se estima será de un 6.7 % del PBI en alza con el 5.9 % del año anterior, debido a mayores gastos y menores ingresos provenientes del petróleo. Hacia delante, un eventual debilitamiento del precio internacional sería un motivo adicional de atención, puesto que en los niveles actuales ya está algo por debajo del equilibrio presupuestal. 

Las reservas netas vienen en descenso desde el 87 % del PBI en el 2017, con una estimación de que podrán bajar hasta el 64% en un par de años, debido al calendario ya anunciado de emisión de deuda. De concretarse, esta llegará al 21 % del PBI.

En este marco, a mediados del mes pasado un atentado contra las instalaciones petroleras del reino desnudó la fragilidad de su infraestructura y puso en riesgo a la estabilidad del mercado internacional de petróleo. El ataque, que se sospecha tuvo alguna forma de apoyo de Irán, provocó una baja de la producción de casi 1.3 millones de barriles diarios con relación al mes anterior y un alza del precio de un 20 %, hasta los U$S 71.

Apenas dos semanas después, el reino pudo recuperar más de las tres cuartas partes de la producción perdida y alcanzó un nivel por encima de los ocho millones de barriles diarios. Ello, en adición al uso de las reservas de emergencia, permitió una rápida normalización del mercado internacional, al punto que el precio bajó hasta un nivel que a principios de esta semana estaba por debajo de los U$S 60. 

Aunque la recuperación de la producción saudí fue más rápida que la esperada, ella de todos modos está algo por debajo del nivel previo al atentado. Además, se estima que la plena reparación de las instalaciones aún tomará varios meses. Entretanto, Estados Unidos está ayudando a reforzar la defensa de las instalaciones petroleras.  

En este marco, la agencia de calificación Fitch asoció el atentado a la evolución negativa reciente de las cuentas del reino, y rebajó la calificación crediticia de Arabia Saudita de A+ a A, con una perspectiva estable. 

Tal como era de esperar, las autoridades saudíes expresaron su discrepancia con esta decisión, destacando la rápida recuperación de la producción después del ataque y la perspectiva de superar los once millones de barriles en pocas semanas. 

En adición a estos acontecimientos, se está agudizando el enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán, quizá la causa más importante de la  inestabilidad actual del mercado.

Como parte de su política de bloqueo a la exportación de petróleo iraní, Estados Unidos ya había advertido a varios de sus compradores habituales que dejaran de hacerlo, bajo pena de que les iba a extender las sanciones económicas ya  dispuestas con carácter general.

Pero el mes pasado, ante la evidencia de que China continuó con sus compras a Irán, Estados Unidos sancionó a cuatro de sus empresas y a dos subsidiarias de una empresa pública china, por transportar embarques de petróleo de ese origen. Con anterioridad, también fue sancionado uno de los principales operadores públicos chinos de petróleo. Además, hay una amenaza de sanciones sobre las empresas de seguros que cubran el transporte de petróleo de Irán.

No parece que estas fricciones impidan que China continúe importando petróleo iraní. Ello porque de este modo lleva a cabo otra forma de respuesta a su guerra comercial con Estados Unidos y además, de apoyo a un país que está en conflicto con los americanos. 

Por si todo esto fuera poco, otro incidente de importancia ocurrió la semana pasada, cuando Irán denunció que uno de sus buques petroleros fue atacado por misiles en el Mar Rojo, cerca de Arabia Saudita.     

En un mercado tradicionalmente inestable, lo cierto es que pese a este cruce de atentados, ataques y sanciones, en lo que va del año el precio del petróleo se ha mantenido relativamente estable, sin perjuicio de algunas variaciones puntuales de importancia.

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