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La extrema derecha envalentonada

Los partidos populistas de derecha avanzan en la mayoría de los países y proyectan un frente común de cara a las elecciones de la Eurocámara

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04 de mayo de 2019 a las 05:00

Políticos, gobernantes y analistas pensaban que eran pocos, pero cada vez hay más y se están organizando. Son los movimientos de extrema derecha que se están fortaleciendo en todo el mundo, especialmente en Europa y en vísperas de las elecciones del Parlamento Europeo que se llevarán a cabo entre el 23 al 26 de mayo. Sin duda, tienen como meta ganar la mayor cantidad de asientos posibles y transformarse en una potente bancada. 

El último batacazo ocurrió en España, el domingo pasado, en unas elecciones que dieron la victoria al izquierdista Partido Socialista Obrero español (PSOE), pero en la que Vox, una fuerza de ultraderecha, conquistó 24 puestos en 350 diputados, ubicándose en el piso de lo que proyectaban los sondeos. Logró unos 2.676 millones de votos, un 10,26 % del total, situándose como quinta fuerza política, con un aumento brutal respecto a los 47.100 sufragios (0,2 %) de las anteriores elecciones de 2016.

No tuvo el apoyo de 15% que deseaba el estratega populista Steve Bannon, exasesor de Donald Trump que hoy desde su oficina en Italia se reúne con líderes de extrema derecha de todo el viejo continente,  para generar “una onda expansiva en Europa” de cara a las elecciones de este mes, pero no está nada mal el respaldo que obtuvo. 

El empuje en las urnas, ha llevado a la derecha radical a pensar en organizarse en un frente común, algo inédito.  

En las últimas semanas los líderes de esos partidos se han estado reuniendo para alinearse mejor y realizarán dos encuentros próximamente: uno en Berlín, convocado por Alternativa por Alemania (AfD) para el sábado 11; y otro en Milán, por invitación del primer ministro italiano Matteo Salvini para el sábado 18. 

Al encuentro en Alemania ha sido invitado el propio Bannon, que ha fundado El Movimiento con el objetivo de aglutinar a estos partidos radicales de derecha bajo las consignas  de “prosperidad”, “una nueva armonía”, “el inicio de una nueva Europa” y de “impulso para el futuro”.

Esas metas, dicen desde El Movimiento, se pueden conquistar con políticas anti-migratorias -sobre todo de las poblaciones que provienen de África y de países de raíz  musulmana- , combate a otras otras ideologías, terminando con las instituciones de Unión Europea –aunque no todos tienen una cara euroescéptica- y una fuerte posición nacionalista y de rechazo a la globalización. A esto generalmente se le agregan políticas contra el feminismo y sectores que se agrupan en los movimiento LGTB.

La adhesión a las propuestas radicales de la derecha populista ha resurgido con más ahínco por el descontento con los partidos tradicionales, la desconfianza en las instituciones, la crisis económica, el alza de la inmigración señalada por muchos políticos y ciudadanos europeos como la causante de los problemas sociales, el desempleo, la desesperanza y la percepción de ausencia de políticas públicas adecuadas.

País por país

La fuerza radical de derecha ha tomado nuevos bríos principalmente en Alemania, Italia, Francia, Holanda, Suecia, Austria, Finlandia, Hungría, Dinamarca, República Checa y Bélgica, en algunos de estos países participando, incluso, en coaliciones de gobierno (como en Italia y Austria).

Además de España con Vox, que ganó fama con su eslogan  “Hacer España Grande Otra Vez”, un espejo de “Make America Great Again” del republicano Ronald Reagan y similar a la prédica de  Trump. 

Otros comicios recientes en Europa tuvieron lugar en Estonia, donde ganó el partido liberal Reforma, pero la formación de extrema derecha EKRE quedó en tercer lugar con 19 escaños, esto es 12 más que en el parlamento anterior. 

Otro caso se dio en abril de este año cuando en Finlandia, la formación ultraderechista Verdaderos Finlandeses estuvo muy cerca de ganar las elecciones, logrando mayor representación parlamentaria que en el pasado.

Enumeremos otros países: en Polonia tiene bastante peso el partido ultraconservador Ley y Justicia (Pis); en Hungría la ultraderecha controla el gobierno; en Suiza la derecha extrema es la primera fuerza en el Consejo Nacional; en Austria se encuentra el Partido de la Libertad (considerado ultranacionalista y xenófobo); en la República Checa está la Alianza de Ciudadanos Descontentos (euroescépticos). Podríamos seguir. 

En resumen, la extrema derecha está en casi todos los parlamentos nacionales de la Unión Europea. Portugal, Irlanda, Luxemburgo y Malta son los únicos países de la zona  que no cuentan con una expresión electoral de extrema derecha de peso. 
De más está decir que, concomitantemente al resurgimiento de estos partidos, también se activan movimientos en su contra que alertan sobre lo que interpretan como “un regreso a la inquisición” o “el despertar de las bestias”. La ebullición de la confrontación ideológica va en ascenso.

Liderazgos fuertes

Si hubiera que decir quiénes detentan los mayores liderazgos de la extrema derecha europea en este momento, estarían en el podio el vicepresidente y ministro del Interior  de Italia, Matteo Salvini (de la Liga italiana); el jefe del Partido de la Libertad (PVV) Geert Wilders (Holanda); y Marine Le Pen (de la Reagrupación Nacional, RN, de Francia), quien fuera candidata a la Presidencia en las últimas elecciones en las que resultó ganador Enmanuel Macron.

Salvini ha sido un líder provocador con su política de restricción a la inmigración en Italia y todo indica que podría ser un candidato firme para liderar a la derecha europea. Geert Wilders, también etiquetado como de la derecha populista, es conocido por su incitación contra los marroquíes y musulmanes, entre otras iniciativas cuestionables desde el punto de vista de los derechos humanos. Por su parte, el Frente Nacional, originario de Jean-Marie Le Pen y conducido actualmente por su hija Marine, está seduciendo a algunos sectores radicales de la población por su propuesta de proteccionismo económico, su defensa de un Estado francés fuerte y su política anti-inmigración.

La Alternativa para Alemania (AfD) también es un partido con gran peso con el liderazgo de Joerg Meuthen, enfrentado a la canciller Angela Merkel por haber permitido la entrada a personas en busca de asilo a ese país.

Hungría tiene a su primer ministro, Viktor Orbán, uno de los líderes más autoritarios de Europa que, por cierto, últimamente apareció mucho en la prensa por haber recrudecido su cruzada contra el multimillonario George Soros, incluso con un paquete legislativo llamado “Stop Soros”.  Recordemos que Soros es el creador de la Open Society Foundation, organización que promueve la democracia y la diversidad.
Como los partidos de derecha radical son variados y no comparten los mismos preceptos en todos los temas, se desconoce hasta qué punto van a lograr cooperar entre sí para lograr un frente común, en especial porque muchos de ellos están concentrados en sus intereses nacionales.

Pecando de simplistas por clasificar a la “extrema derecha”, se puede afirmar que la alta diversidad de esos partidos se ve, por ejemplo, en que  algunos son más proclives a la economía de mercado, mientras que otros –como la Reagrupación Nacional- son más proteccionistas. Dentro del espectro están aquellos que reivindican sus raíces cristianas, o “toleran” un poco más la inmigración, o por el contrario se presentan como fuertemente antidemocráticos, xenofóbicos, o incluso neonazis. 

Lo cierto es que desde este resurgimiento, hay varios partidos que no han asistido a las convocatorias de las reuniones de ultraderecha para “cambiar Europa”, lo que evidencia grietas en la eventual cohesión interna que podrían lograr. Por ejemplo, Vox no asistió a una de las más recientes citas en Milán convocada por Salvini. Otros líderes europeos tampoco lo hicieron.

Pero si avanza el espíritu de unidad,  El Movimiento podría resultar en un bloque que pasaría a llamarse “Alianza Europea para el Pueblo y las Naciones”, agrupando al menos a 10 partidos, según se ha anunciado.

Las elecciones del Parlamento Europeo serán un excelente termómetro para medir cuánto avanzan realmente  los partidos de extrema derecha en la escena política del viejo continente. De todas formas, desde ya se evidencia que estos partidos dejaron de ser marginales y que están en condiciones de ganar la quinta parte de los escaños en dichos comicios.

La valla
Dos de las figuras más importantes de la extrema derecha europea, Matteo Salvini (Italia) y Viktor Orbán (Hungría)  reafirmaron  su postura común de rechazo a la inmigración y defensa de los valores cristianos.
El jueves 2, ambos líderes se encontraron en la localidad de Röszke, en la frontera con Serbia, donde Orbán le mostró a Salvini la valla construida por su gobierno en 2015 para impedir el paso de los refugiados.
Los dos líderes coincidieron también en su rechazo al islam, al afirmar que los cristianos europeos deben ser “protegidos” ante una expansión de la religión musulmana.
Salvini dijo despúes que “si la izquierda sigue gobernando, veremos califatos en nuestras ciudades”.
Orbán, por su parte, resaltó que concide con Salvini en la defensa del patriotismo y el fortalecimiento de las competencias nacionales dentro de la Unión Europea.
Ambos fueron evasivos a la hora de responder a las preguntas de los periodistas sobre la futura cooperación a nivel europeo de sus respectivos partidos.
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