Vamos a pedir respeto hacia el ministro de Ganadería. Tenemos que predicar con el ejemplo”, dijo el presidente de la Federación Rural (FR), Carlos María Uriarte, cuando una persona del público interrumpió a Enzo Benech apenas comenzó a hablar en el cierre del 97° Congreso realizado el viernes 9 y sábado 10 de mayo pasado en San José.
A ese gesto Uriarte agregó otro cuando le tocó el turno de cerrar el encuentro ruralista: “... estamos convencidos que la base para la construcción de una sociedad en paz está en la generosidad de compartir y la apertura a dialogar”.
Ese fue el tono del congreso cuando podía esperar una confrontación dura con el gobierno como ha sido tradicional en la Federación Rural. Cría fama y échate a dormi, dice el dicho.
Pero Uriarte no se echo a dormir. Enumeró uno por uno “los aspectos positivos” del último año. Así mencionó que el país sigue creciendo; que bajó la pobreza rural; que se mantiene la baja tasa de desempleo; el plan de uso y manejo de suelos; la trazabilidad bovina; el acceso de la carne a los mercados; los esfuerzos para fomentar el riego; la atención al productor familiar; las ayudas implementadas luego de catástrofes climáticas; el fomento a la generación de energías renovables; la producción de 2,8 millones de terneros; las lluvias que ayudaron a la producción; la exportación en pie; y la culminación de la planta de Montes del Plata.
Con igual firmeza, Uriarte reseñó “las cosas negativas”, entre ellas, el crecimiento del Estado a través de más empleados públicos; el uso de la mayoría parlamentaria bajo el régimen de disciplina partidaria “que nos dejó un sabor amargo”, con la aprobación de las leyes de patrimonio, minería de gran porte y responsabilidad penal empresarial.
Además, “la nula consideración” a los planteos del sector empresarial en los Consejos de Salarios; la baja en el mercado de las haciendas gordas; y el aumento de los costos de producción y de vida.
Luces y sombras
Por otra parte, el presidente de la FR se detuvo en la consideración de una decena de temas macro, como el aporte del sector agropecuario al resto de la sociedad, compartiendo los beneficios económicos obtenidos al derramarlos sobre otros sectores (comercio, industria y servicios). Fustigó los cambios impositivos por su “fuerte base ideológica y recaudatoria”, que “desgraciadamente” desestimularon fuertemente la inversión.
Uriarte pidió recuperar el valor del dólar y la competitividad, y fue muy crítico con la realidad de la infraestructura en el país y la necesidad de hallar soluciones a la caminería rural.
Respecto a la inseguridad, dijo que la lucha empieza en el seno familiar, tanto en campaña como en la ciudad, y lamentó la pérdida de valores de los últimos tiempos.
Uriarte remarcó la pérdida de calidad de la educación y el derecho de todos a recibir la mejor enseñanza y enfatizó que “no compartimos ninguna estrategia que promueva la división entre los uruguayos”.
Fideicomiso energético
La Federación Rural (FR) propuso “la exoneración de impuestos de los insumos” para la generación de energía fotovoltaica a nivel de predios rurales “y la creación de un fideicomiso que permita a productores medianos y pequeños el acceso a esta energía”. El presidente de la FR, Carlos María Uriarte, agregó que el repago de este fideicomiso podría instrumentarse con la venta de la energía a UTE, permitiendo “el acceso a la energía a productores que por su alto costo no lo pueden hacer”. Uriarte destacó “el fomento a la generación de energías renovables” y consideró que “es una de las políticas públicas más importantes implementadas, que nos lleva a reducir nuestra clásica dependencia de los combustibles fósiles”.
Por otra parte, el presidente de la FR “los esfuerzos por fomentar el riego” y dijo que la gremial apoya “la impronta que el MGAP ha mantenido en los últimos años” en “uno de los desafíos más importantes que tiene el agro uruguayo. Consideramos que es una herramienta fundamental para reducir riesgos climáticos e internsificar la producción”. Uriarte agregó que el acceso al agua dulce que el país posee es un invalorable recurso que hoy “vemos escurrir hacia el océano”.