Mundo > "Nos están tratando muy mal"

La guerra que viene es entre Donald Trump y la Unión Europea

El presidente estadounidense busca que los países europeos abran sus mercados a los productos estadounidenses, sobre todo agrícolas.

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16 de febrero de 2020 a las 05:00

El presidente Donald Trump quiere ahora transformar los vínculos comerciales de miles de millones de dólares entre Estados Unidos (EEUU) y Unión Europea (UE), lo que despierta el temor a una nueva guerra arancelaria en momentos en que la economía global se ralentiza y el mandatario aspira a la reelección.

Trump, que recientemente firmó un acuerdo comercial de Fase 1 para distender la áspera riña comercial con China, ha calificado la postura de la UE en materia de comercio como “peor que la de Pekín” y ha amenazado con imponer aranceles a sus automóviles y otros productos.

“Europa nos ha estado tratando muy, pero muy mal”, dijo el lunes 10 ante los gobernadores reunidos en la Casa Blanca. 

“Ellos tienen barreras que son increíbles”, agregó el presidente que busca que los países europeos abran sus mercados a los productos estadounidenses, sobre todo agrícolas. Lamentó, además, el “enorme déficit” con Bruselas “en los últimos 10 o 12 años”.

Las autoridades europeas dicen que están dispuestas a trabajar con Trump para hacer frente a los problemas en la relación, pero advierten que tomarán represalias contra cualquier esfuerzo de EEUU para castigar al bloque comercial.

“En el ámbito económico, estamos igualados. Y nos defenderemos”, dijo Norbert Roettgen, un legislador conservador alemán, después de sostener reuniones con representantes de la Casa Blanca y el Departamento de Estado. “Responderemos a los aranceles de EEUU y sabemos cómo estructurarlos para que sean efectivos”, declaró.

El viernes 7, dos días después de que Trump fuera absuelto en un juicio político por el Senado, el embajador estadounidense ante la UE, Gordon Sondland, dijo que iba a ser retirado de su puesto, lo que restó aún más visibilidad a cualquier negociación futura. Sondland había testificado durante la investigación en la Cámara de Representantes en Washington.

El resultado a corto plazo puede ser un “mini-acuerdo” como el de la Fase Uno firmado con Pekín el mes pasado, que no resuelve los problemas fundamentales pero que permitirá a ambas partes declarar una tregua, según expertos en comercio.

“Esto no puede continuar”

EEUU, el mayor importador del mundo, y el bloque de 27 miembros de la UE han chocado por los subsidios a las líneas aéreas, las barreras comerciales agrícolas y los planes de la unión de gravar a las grandes empresas digitales estadounidenses, entre otras cuestiones.

La UE fue el principal mercado de exportación de EEUU en 2018, antes de que Reino Unido abandonara el bloque, liderado por los productos aeroespaciales y los ordenadores. Después de lograr un acuerdo de libre comercio con Europa, la administración Trump se centra en reducir su creciente déficit en el comercio de bienes, que alcanzó la cifra récord de US$ 178.000 millones en 2019. 

“Eso no puede continuar”, dijo en diciembre pasado el representante de Comercio de EEUU, Robert Lighthizer.

Hace dos meses, el órgano de apelación de la Organización Mundial del Comercio, que actúa como tribunal supremo para las controversias comerciales internacionales, quedó paralizado después de que EEUU bloqueó repetidamente el nombramiento de nuevos jueces.

La Casa Blanca y Bruselas están, esencialmente, sin árbitro, en momentos en que los representantes de la UE dicen que Trump parece fortalecido por su absolución del juicio político y ha intensificado su discurso de polarización.

“Tenemos aliados. Tenemos enemigos. A veces los aliados son enemigos, pero no lo sabemos”, dijo Trump en un desayuno en Washington la semana pasada, en comentarios que crisparon los nervios de los representantes europeos.

Trump y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, habían anunciado a fines de enero, después de una reunión en Davos (Suiza), su deseo de relanzar el acuerdo comercial transatlántico y de concluir un acuerdo en las próximas semanas.

Pero por el momento, las negociaciones no han sido exitosas y las relaciones siguen siendo tensas lo que se refleja en las amenazas del inquilino de la Casa Blanca con gravar las importaciones de automóviles europeos, lo que impactaría particularmente a los fabricantes alemanes.

En enero pasado, advirtió que “pensaría muy en serio” acerca de esta posibilidad si las discusiones de un acuerdo comercial transatlántico no prosperaban. 

El lunes 10, explicó en la reunión con los gobernadores que no había impulsado las conversaciones con Europa porque estaba enfocado en llegar a un acuerdo con China, Japón y Corea del Sur. “No quería hacer todo al mismo tiempo”, dijo.

Quizás el viaje previsto en poco tiempo por la alemana Von der Leyen a Washington, para intentar conseguir una especie de “declaración política”, como la de julio de 2018 entre Trump y el entonces presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker, pueda ser una buena oportunidad para encauzar el diálogo.

(AFP y Reuters) 

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