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El Pulpa Etchamendi después se llevó a Giménez a la selección

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La historia de las mujeres que el Pulpa Etchamendi le mandó a Julio César Giménez para que se quedara sin piernas en el clásico

El extécnico de Nacional era muy conocido en aquella época porque no se le escapaba nada

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11 de septiembre de 2022 a las 05:02

En febrero de 1971, Julio César Giménez llegó a Peñarol y se fue a vivir a la pensión que tenía el club en Ejido y Durazno. A mediados del año anterior, Nelson Moraes -quien era de Artigas y jugó en los aurinegros- habló con él para que se animara a ir al club. Ya jugaba en la selección de su departamento por el Campeonato del Litoral, pero su hermano le pidió que siguiera estudiando y que viajara un tiempo después.

Tres meses le bastaron en Montevideo para debutar en la Primera de Peñarol, con 16 años.

Ya mostraba su pinta de crack y antes de su primer clásico ante Nacional, le ocurrió una anécdota imperdible.

Así la cuenta: “Era muy tímido y fui a la empresa de ómnibus Cora, en la que nos encontrábamos los artiguenses que extrañábamos y hablábamos de todo. Tenía 17 años. Una noche me estaba yendo para la pensión y una mujer de 30 años pasó en un auto, me dijo que ella era de Peñarol y que me llevaba. Pero me llevó a su apartamento. Tuve una buena noche con ella”.

Y agrega: “Pero al otro día me pasó lo mismo con otra, a la salida de la práctica. Y eran muy bonitas. Terminé en un apartamento en el Centro. Un día después, en otro en Pocitos. Yo era un gurí y tuve mucho sexo. Fueron cuatro mujeres en la semana y yo me enamoraba de ellas. Llegó el clásico y no levantaba las patas”.

Giménez en sus inicios en Peñarol

A los pocos días, en Los Aromos lo agarró Cacho Caetano: “¿Qué te pasó en el clásico? ¿Estabas cagado?”, le preguntó.

Y Giménez le contó lo que había pasado con esas cuatro mujeres. “No tenía fuerza. Tuve una semana tremenda”.

Caetano lo miró y lo interrumpió con un insulto, pero no hacia él: “¡Qué hijo de puta el Pulpa Etchamendi (técnico de Nacional de entonces)!”. Y le dijo: ‘Vos sos medio tiernito y no lo sabés, pero algunos técnicos mandan mujeres a los jugadores contrarios para que se queden sin fuerza’. “Recuerdo esa anécdota con mucho cariño y sigo enamorado de las cuatro mujeres de aquella semana”, cuenta a las risas.

El Pulpa luego lo llevaría a jugar la Minicopa de Brasil como técnico de la selección uruguaya en 1972.

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