De entre los temas que apasionan al presidente José Mujica, la autogestión obrera es uno de los principales y las empresas recuperadas representan, en este sentido, uno de los máximos baluartes de la “economía social” que el Ejecutivo propugna.
Con la mira en este objetivo el gobierno aprobó en setiembre el Fondo para el Desarrollo, financiado con el 30% de las utilidades del Banco República, dinero que tiene como objetivo dar asistencia y soporte financiero a emprendimientos cooperativos, entre ellos el de varias empresas recuperadas. El Director Nacional de Industrias, Sebastián Torres, confirmó el préstamo a Funsa, a la que se le suman Envidrio y Metzen y Sena, según informó Búsqueda.
La pregunta que se plantea es hasta qué punto este tipo de emprendimientos son viables, por qué es necesaria una asistencia como la del Fondes, cuál es la productividad, cuáles son sus posibilidades de desarrollo y cómo su estructura de funcionamiento se inserta en el marco de una economía capitalista.
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