1 de noviembre de 2026 5:00 hs

La intención de un grupo empresarial de desarrollar un proyecto residencial de 101 casas en 11 manzanas de Marindia, Canelones, tiene en pie de guerra a la comunidad local, que reclama que el Ministerio de Ambiente no le otorgue la autorización (AAP) que habilita la construcción.

El proyecto se conoció a comienzos de año y actualmente está puesto de manifiesto por lo que la sociedad puede hacer preguntas y enviar comentarios que Ambiente deberá evacuar antes de resolver la situación.

El desarrollo supone un fraccionamiento del padrón urbano 3.286, que está compuesto de 24,2 hectáreas y se sitúa entre la Ruta Interbalnearia y la costa del Río de la Plata.

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La iniciativa es promovida por Malaika Resort S.A. y además de los 101 lotes residenciales prevé la cesión al dominio público de más de la mitad del terreno para la “conservación ambiental y el uso comunitario”, de acuerdo con los documentos presentados ante Ambiente y leídos por El Observador.

La cesión de las tierras abarca tres áreas: un sector de 86,7 hectáreas en la franja costera de 150 metros, una franja en la zona del barranco que conectará el espacio comunitario Parque de los Pájaros con la costa y una reserva de matorral psamófilo.

Menciona que actualmente hay una “afectación recurrente por ingreso vandálico, incendios, vertido de residuos, tala” y lo atribuye a “la dificultad de control en un predio de gran superficie ubicado en plena zona urbana”.

El área destinada al loteo residencial abarca 83,4 hectáreas distribuidas en 11 manzanas y 101 solares. En el sector norte y en la manzana d, los terrenos rondan los 500 metros cuadrados, mientras que en el resto del trazado las parcelas superan los 800 metros cuadrados. En la primera línea frente a la faja pública costera se ubican diez lotes de entre 833 y 3.950 metros cuadrados.

Los estudios florísticos constataron que el 77% del predio presenta vegetación exótica invasora: un 55% corresponde a bosque de eucalyptus, un 19,5% a acacias y un 2,5% a cañaverales junto con ligustros y pitósporos.

Los promotores señalan que el plan de manejo de vegetación establecerá la erradicación gradual de especies invasoras y la valorización de la flora autóctona. Durante la apertura de calles, ejemplares nativos como la palmera pindó y la pitanga serán trasplantados hacia las veredas. En las franjas públicas costeras, las tareas se ejecutarán de forma manual para proteger el suelo.

El cronograma de obras contempla un plazo de 12 meses, empleando a unos 10 trabajadores en simultáneo.

Los documentos destacan que hicieron “consultas” a nivel local mediante entrevistas “semidirigidas” en las cuales la mayor parte de las “personas consultadas no plantearon ninguna objeción al proyecto ni realizaron planteos”.

“En varios casos se vieron propicios a que se anexara el predio al resto del balneario. En algunos casos surgió la preocupación de proteger la zona vinculada al Parque de los Pájaros, que es adyacente al barranco. En el diseño del fraccionamiento se previó, de hecho, que todo el sector del barranco pase a ser una franja pública boscosa”, dice el texto.

En este sentido, establece que es el único predio de la costa de Marindia que no está aún integrado al área urbanizada, a pesar de que en la normativa departamental su destino como tal está previsto. “No aplica por lo tanto en este sector de la Costa de Oro la posibilidad de desarrollo de otros proyectos similares”.

Ecosistema amenazado

Sin embargo, la mención a las consultas a la población local son rechazadas por la comunidad de vecinos reunida bajo el nombre “Grupo Vecinxs en Protección del Parque de los Pájaros, Barrancos y Dunas de Marindia”, los cuales están desarrollando acciones en contra del proyecto.

Recientemente, el grupo divulgó en sus redes sociales una plataforma en la que señala que el padrón 3.286 es “uno de los últimos grandes pulmones verdes de Marindia” y que en sus 24,2 hectáreas de monte y áreas de matorral psamófilo, cárcavas y dunas, alberga más de “100 especies de aves que también visitan el barrio y al Parque de los Pájaros, además de otros seres vivos y procesos ecosistémicos y sociales de relevante conservación”.

Los vecinos plantean que el proyecto tiene “numerosas irregularidades”, entre ellas incumplimientos de la directriz costera y del plan local de Costa de Oro.

“El proyecto nunca fue presentado a la vecindad para poder opinar y el relevamiento de percepción social carece de rigor técnico, sin embargo el emprendimiento se presenta con una supuesta percepción positiva de la comunidad”, señala y menciona que la existencia del grupo desde 2024 “es una prueba de que la comunidad no quiere el fraccionamiento de este padrón”.

También dicen que se omiten alertas del Instituto de Ecología y Ciencias Ambientales de la Udelar sobre los riesgos de fraccionar el padrón en relación a la dinámica de las cárcavas (barrancos) y de la zona costera/playa, y que se afectará el matorral psamófilo, las aves y toda la biodiversidad local.

Además de detener el fraccionamiento, el objetivo de los vecinos es que el gobierno expropie el predio para consolidar su pertenencia al sistema de espacios verdes como “Parque Costero” tal como indica el plan de la Costa de Oro, crear el Parque de los Barrancos e implementar una “co-gestión comunitaria para la restauración, educación y turismo ambiental, articuladamente con el Parque de los Pájaros y Rincón de las Infancias”.

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