En marzo de este año, mediante una publicación en Instagram, la Asociación Uruguaya de Golf (AUG) comunicó la firma de un “acuerdo histórico” que le permitirá construir su anhelado driving range.
La comunicación fue celebrada por los entusiastas de este deporte, que enseguida recordaron que hace más de diez años que se habían puesto el objetivo de tener una cancha donde poder practicar sus golpes sin la necesidad de jugar en un campo de 18 hoyos.
Pero así como desató sonrisas y festejos, la novedad también cayó como un balde de agua fría para la comunidad de vecinos del Parque Roosevelt, que enseguida reclamaron por más información y cuestionaron que para desarrollar el proyecto se afecte el principal patrimonio de la zona: los árboles.
Según supo El Observador, la cesión del terreno es por un plazo de veinte años. Los trámites comenzaron en 2020 cuando el hoy presidente Yamandú Orsi era el intendente departamental, y el actual jefe comunal, Francisco Legnani, el secretario general.
La cancha se construirá en el padrón 24.000 de lo que se conoce como la “fracción 4” del Parque Roosevelt. Es la zona que está entre la rambla y la avenida Giannattasio. El director de parques de la Intendencia, José Freitas, dijo a El Observador que será "cerca de Giannattasio y Racine aprovechando un claro existente y muy degradado".
La autorización fue dada por la Junta Departamental en julio del año pasado, en la penúltima sesión antes de que asumieran los nuevos ediles. Salió por unanimidad e incluso el informante en sala fue el edil Gustavo Morandi del Partido Nacional.
Morandi señaló que lo que estaban votando era “básicamente” cambiar la ubicación de una autorización que habían dado previamente. “La Comisión Permanente N° 3 propuso reubicar el área dentro de los padrones del Parque Roosevelt. Se entendió que ese es el lugar más apropiado porque está destinado a actividades deportivas”, dijo. Fue el único que habló.
La resolución señala en uno sus puntos, que se procurará “afectar lo mínimo posible la forestación actual”, y que se promoverán “acciones de plantación en todo el perímetro del proyecto”.
“Se realizará un relevamiento y diagnóstico de la situación del arbolado en el predio y el perímetro del mismo, identificando los árboles a retirar. Se realizará una evaluación ambiental para dicho retiro, asociado a acciones para mitigar los efectos en el conjunto del arbolado. Se plantarán como mínimo dos árboles por cada árbol retirado”, agrega el texto.
Freitas dijo que "la AUG aún no ha presentado los planos, ni el plan de obras y el cronograma para transitar las etapas de aprobación técnica".
Pese a esto, los vecinos cuestionan que tenga que registrarse tala habiendo tanta cantidad de campos en la zona que no lo necesitan. A su vez, cuestionan que una parte del espacio público pase a ser gestionado por un privado y reclaman saber si el acceso seguirá siendo para todos o solamente para los afiliados a la institución.
Respecto a la compensación, señalan que los plantines no pueden sustituir a los árboles centenarios porque se degrada el ecosistema, que no incluye especies nativas. El grupo viene cuestionando a la Intendencia porque recientemente también habilitó la instalación de Sitio -una carpa de eventos- y se talaron 20 árboles en la zona.
La mención de Morandi a que ya habían dado la autorización en la Junta refiere a que inicialmente la Intendencia y la AUG habían acordado que la cancha se construyera en otro lugar: al norte de Giannattasio, cerca de donde se instalará la terminal de ómnibus que funciona en el Geant, en la “fracción 3” del Parque Roosevelt. Ese lugar fue aprobado en 2022.
La resolución de ese entonces mencionaba que era un proyecto que iba a estimular el “proceso de desarrollo que se viene dando en el parque”, promoviendo el deporte y la integración, ya que permite la promoción del golf en las escuelas de todo el departamento y área metropolitana.
En un informe incorporado al expediente, el secretario general, en ese entonces el actual intendente Legnani, destacó que era “de interés” para la comuna la realización del proyecto por los “beneficios a nivel social y de salud que implica, y por la importancia de democratizar y difundir el golf en el departamento de Canelones”.
Al discutirse en la junta, la edila Cecilia Martínez del MPP, había manifestado su conformidad con la cantidad de “contrapartidas” que habían concedido por la cesión: que el sistema de riego para las canchas del driving también sea usado en los espacios verdes del parque; que la institución entre un tráiler con un tanque de 1.000 litros y una bomba para el programa forestal del parque, y que las tareas de mantenimiento de los espacios verdes del parque se realicen también en el predio exterior del espacio que va a utilizar la asociación.
“Otras contrapartidas tienen que ver con becas, cursos y clases gratuitas para las instituciones educativas de la zona. Nos parece muy importante, al ceder espacio público a una institución privada, que tenga sus puertas abiertas a la comunidad y, en este caso, que además complemente con una nueva actividad deportiva y recreativa todo lo que se está implementando en el Parque Roosevelt”, dijo.
El edil Sebastián Mendiondo, también del Frente Amplio, consideró que el proyecto iba “en concordancia con la protección del medioambiente y, por supuesto, con el cuidado de los árboles, los que, si bien no son nativos del lugar, tienen una importancia paisajística y de reconocimiento del parque”.
“Esto quiere decir que por cada árbol que se va a cortar para la implementación de este proyecto, la Asociación de Golf está comprometida a plantar tres (fueron dos finalmente). Creo que no es un detalle menor, visto la importancia del proyecto y el lugar en el que está instalado”, subrayó.
En tanto, el nacionalista Morandi consideró que el proyecto mejoraba un “entorno que está deprimido”.
“Uno tiende a pensar que el golf es un deporte de élite, pero los impulsores de este proyecto nos demostraron que su intención es generar un deporte mucho más ameno y más cercano a la población”, señaló y dijo que les generaba “confianza” la “capacidad económica que aparentemente está implícita en el proyecto que se va a concretar”.
“Me parece que es importante que este proyecto exista. Más allá de que tenemos cierta resistencia a ceder espacios públicos del parque y de que queremos que este permanezca como tal, en este caso vamos a hacer una excepción y acompañaremos este proyecto”, sentenció. El proyecto fue votado por unanimidad, al igual que ocurriría luego en 2025.
Freitas destacó que en el parque se plantan un promedio de 1.000 árboles por año y eso es "necesario sostenerlo para gestionar un patrimonio verde que requiere un reposición y sustitución de árboles y especies". "El Roosevelt fue forestado con especies que tuvieron el objetivo de colonizar un ecosistema costero-dunar, resultando en un gran bosque, principalmente de pinos e eucaliptos de gran riqueza, que en el plan se busca proteger pero también enriquecer con mayor diversidad de especies de árboles", sentenció.