30 de julio de 2026 5:00 hs

Fábricas Nacional de Cerveza (FNC) comunicó este miércoles que extenderá por un mes el seguro de paro para los trabajadores de la planta de Minas. Además planteó el retorno a la actividad en Montevideo que será analizada por el sindicato.

En una extensa reunión tripartita que se desarrolló ayer en la Dirección Nacional de Trabajo (Dinatra), directivos de FNC informaron que todavía continúa el intercambio de información con jerarcas del Poder Ejecutivo para analizar la viabilidad de las operaciones de la compañía en Uruguay. Los contactos se realizan con autoridades de los ministerios de Economía e Industria.

La empresa había anunciado que esperaría hasta fin de mes para tomar nuevas definiciones. Este viernes termina el seguro de paro otorgado a los 59 trabajadores de la planta de Minas y también la parada de mantenimiento que se realizó durante julio en la de Montevideo.

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El presidente del sindicato de Pilsen, Bruno Pastorino, dijo a El Observador que el planteo empresarial fue extender por un mes el seguro de paro en Lavalleja y retomar la actividad en Montevideo el 1° de agosto para cumplir con algunos compromisos contractuales, pero sin asegurar la continuidad de la fábrica.

El sindicato quiere que haya reglas claras”, indicó Pastorino.

Desde la visión sindical, la extensión del seguro de paro en Minas es un “cierre encubierto”, mientras siguen las negociaciones con el gobierno para evaluar el rumbo de sus operaciones.

Es por eso que la mesa directiva resolvió efectuar este viernes una asamblea general nacional de carácter urgente. Allí se analizará la situación de las dos plantas de producción y envasado de cerveza y una posibilidad es que los trabajadores decidan no presentarse en Montevideo como medida de respaldo al personal minuano.

Qué pasa en FNC

La situación de la compañía (propiedad del grupo brasileño AmBev) es compleja y no es nueva: en 2024 había decidido el cierre definitivo de Minas, que luego quedó sin efecto tras negociaciones con el gobierno y el despido de unos 40 trabajadores.

Dos años después la postura actual es que la llegada al mercado de cerveza importada (básicamente de Brasil) le genera una competencia difícil de asumir.

Por ejemplo, una lata de cerveza Skol se vende en góndolas a un precio aproximado de $ 49, mientras una de Pilsen cuesta $ 79 y una de Patricia vale $ 95. Con esos números, la visión de FNC es que no puede competir contra la cerveza importada.

Pero ese no es el único problema. También señala que los salarios de los trabajadores de la distribución y logística que se fijan en el grupo de la bebida de los Consejos de Salarios están muy por encima de empleados que hacen las mismas tareas en las empresas importadoras de cerveza.

A esos dos aspectos agregan reclamos anteriores sobre el costo energético y la carga impositiva.

Ese panorama llevó a la compañía a ingresar en un período de revisión de todos sus negocios en Uruguay, que también incluye a la malta con Cervecería y Maltería Paysandú (Cympay) y Maltería Uruguay (MUSA).

En la reunión de este miércoles se acordó que la situación de la empresa sanducera se incluya en la negociación que se desarrolla en el Ministerio de Trabajo. La actividad de Cympay está afectada por una pérdida de competitividad con la malta brasileña.

Hasta hace un año y medio, la demanda de Brasil por ese producto era cubierta con compañías que estaban en el mercado regional. Pero esa situación cambió cuando la brasileña Cooperativa Agraria comenzó a producir en una fábrica con el doble de capacidad que la sanducera y eso dejó a Cympay fuera del mercado.

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