Uruguay retornó este martes al mercado internacional de deuda y realizó su primera operación de financiamiento externo en lo que va del año.
La colocación incluyó la reapertura del bono global en pesos nominales con vencimiento en octubre de 2035. En ese instrumento se colocó el equivalente a US$ 900 millones de financiamiento nuevo (new money), con una tasa de interés anual de 7,75%.
Además, se reabrió el bono global en dólares con vencimiento en febrero de 2037. En ese caso se emitieron US$ 350 millones de financiamiento nuevo, con un spread de 75 puntos básicos sobre el bono de referencia del Tesoro de EEUU, lo que arroja un rendimiento de 5,356% anual.
La operación también comprendió una instancia de manejo de pasivos mediante la recompra de bonos globales en moneda nacional con vencimiento en 2028, bonos en unidades indexadas (UI) con vencimiento en 2028 y bonos en dólares con vencimiento en 2027 por un total de US$ 447 millones.
El resultado consolidado de ambas operaciones fue de US$ 1.697 millones.
La demanda total por ambos bonos (incluida la demanda por canje con títulos en UYU, UI y US$ de menor plazo) alcanzó un máximo de US$ 3.353 millones. Del total demandado, 49% fue de inversores residentes, y el monto restante de inversores extranjeros.
-
La visión de los expertos
El analista de Balanz, Felipe Herrán, dijo a El Observador que el balance de la operación es sumamente positivo y destacó que el timing fue totalmente acertado al haberse concretado en la víspera de una reunión de la FED marcada por la división de pareceres.
Herrán remarcó que la emisión “despeja” cualquier duda sobre la confianza de los inversores extranjeros en el país, convalida la baja de la inflación y pone de relieve la continuidad del equipo de la Unidad de Gestión de Deuda a través de distintas administraciones.
Por su parte, el CEO de la firma Noblis Salvador Ferrer, dijo a a El Observador que “la exitosa” emisión vuelve a demostrar que Uruguay mantiene un activo fundamental que es la “confianza” de los mercados internacionales.
“Es un resultado que en buena medida refleja el trabajo serio y profesional que la Unidad de Gestión de Deuda ha desarrollado de forma consistente a lo largo de distintos gobiernos y que hoy encabeza Herman Kamil”, afirmó.
“Y por sobre todo, creo que esta colocación confirma la importancia de cuidar las señales que el país transmite. En los últimos meses, la reapertura del debate sobre cambios estructurales en el régimen de las AFAP generó una incertidumbre que, a mi juicio, era innecesaria y suponía un cierto ‘daño autoinfligido’ para un país cuya principal fortaleza es la estabilidad y la previsibilidad. Es positivo que finalmente haya primado una mirada de responsabilidad y que esa discusión haya quedado atrás”, añadió.
En tanto, Denisse Toledo, Sales & Trading Manager de Puente, señaló a El Observador que la reapertura dejó una señal positiva para el país, destacando que el bono global en pesos con vencimiento en 2035 —emitido el año previo al 8%— se reabrió al 7,75%, lo que evidencia mejores condiciones de financiamiento. Además, remarcó que la sobredemanda evidenció la confianza continua de inversores locales e internacionales en la deuda soberana en moneda local, aunque aclaró que desde su perspectiva habrían preferido un bono a 2037 para extender la duración de la curva.
Consultada sobre las impresiones de los inversores internacionales, Toledo indicó que percibieron un menor apetito externo en comparación con el año pasado. Explicó que existen interrogantes sobre si el ciclo del "peso fuerte" (asociado a flujos de inversión extranjera directa y capitales hacia bonos locales) ha llegado a su fin o a una pausa, sumado a cierta incertidumbre sobre el margen adicional de descenso de la inflación a pesar de valorarse positivamente el proceso de desinflación y la solidez macroeconómica. Por último, apuntó que la menor participación de algunos fondos no responde a una visión negativa sobre Uruguay, sino a una reasignación de carteras hacia otros mercados latinoamericanos que ofrecen rendimientos más elevados a cambio de mayor riesgo.
El ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, había señalado días atrás a El Observador que la emisión no se concretó durante el primer semestre —período en el que habitualmente Uruguay realiza este tipo de operaciones— porque el gobierno optó por esperar tras el fuerte "ruido" generado en mayo en torno al diálogo social sobre la seguridad social y el papel de las AFAP.
Las necesidades totales de financiamiento del Gobierno Central para este año se estiman en US$ 6.889 millones. De ese total, US$ 2.492 millones corresponden al pago neto de intereses y US$ 2.906 millones a amortizaciones de capital y cancelaciones anticipadas derivadas de operaciones de manejo de pasivos.
Durante el primer semestre de 2026, el gobierno emitió títulos por el equivalente a US$ 1.943 millones, exclusivamente en el mercado domésti