28 de julio de 2026 5:00 hs

Tras dar por culminado el cierre del anillo de transmisión del norte —una obra de infraestructura clave de 365 kilómetros entre Tacuarembó y Salto que incluyó la línea de 500 kilovoltios (kV) entre Salto Grande y Chamberlain, próximo a Paso de los Toros, además de la conexión con la red existente entre Melo y Tacuarembó—, UTE inició una nueva fase de expansión del sistema eléctrico nacional.

La habilitación del anillo permitió que Uruguay quedara interconectado en 500 kV mediante una red anillada que garantiza múltiples rutas para el transporte de energía, reduciendo drásticamente los riesgos de interrupción ante posibles fallas operativas y respaldando el continuo desarrollo de la generación renovable junto a la llegada de proyectos productivos de alto consumo energético.

Con esta primera etapa consolidada, el siguiente paso planteado por la empresa consiste en la construcción de un tercer corredor de 500 kV, concebido como una columna vertebral de transmisión destinada a conducir la energía producida en el centro y norte del país hacia la zona sur, donde se concentran los mayores centros de demanda y las proyecciones de inversiones futuras.

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Actualmente, el sistema depende de las líneas que discurren desde Salto Grande hacia Palmar y de Palmar hacia Montevideo. Sin embargo, frente al constante aumento del consumo, las redes existentes operan en niveles cercanos a la saturación, lo que implica que la salida de servicio o falla simultánea en alguna de estas líneas podría comprometer la estabilidad del suministro a gran escala.

Para mitigar esta vulnerabilidad y dotar al sistema de una mayor robustez, el proyecto prevé tender una nueva línea de transmisión de 500 kV en doble terna que conectará los nodos de Chamberlain, Cardal y Pando, extendiendo su alcance operativo directamente hacia la zona metropolitana de Montevideo.

El despliegue de esta infraestructura demandará la construcción de una nueva subestación de 500/150 kV (con capacidad de 2x425 MVA) en Pando, así como la ampliación estratégica de las subestaciones existentes en Cardal y Chamberlain.

Según los plazos previstos, UTE espera contar antes de fin de año con los pliegos de licitación para la construcción del tramo entre Chamberlain y Pando había señalado a El Observador el vice presidente de la empresa Roberto Bentancor.

La concreción de esta obra se enmarca en un plan de inversión a largo plazo pensado a 10 años, cuyo monto total superará los US$ 300 millones ejecutados progresivamente en distintas etapas.

En particular, para el trazado principal del tercer corredor se estima un desembolso proyectado de US$ 272 millones, el cual se dividirá en dos fases financieras: una primera inversión de unos US$ 144 millones para el período 2027-2029, y una segunda etapa de unos US$ 128 millones para el tramo 2030-2033, según datos oficiales.

Esta infraestructura resulta una condición técnica indispensable para absorber la nueva generación renovable y abastecer adecuadamente a emprendimientos de alto consumo como centros de datos e industrias electrointensivas que puedeN llegar a futuro.

Asimismo, la iniciativa se integra dentro de la hoja de ruta de infraestructura eléctrica de UTE con horizonte al año 2035. Este plan global incluye el desarrollo de nueva capacidad solar fotovoltaica, la modernización de las redes de distribución mediante tecnología y medidores inteligentes, y el fortalecimiento continuo del sistema en la región norte del país. La empresa da paso así a la que será la primera gran obra troncal de transporte de energía en más de cuatro décadas.

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