En el último mes he ido a conciertos que disfruté mucho, pero el recital del viernes que dio Lisandro Aristimuño en El Galpón fue algo especial. A sala llena, el cantante argentino, de 35 años, logró con su voz, guitarras y acompañado por un cuarteto de cuerdas (dos cellos y dos violines), una atmósfera de cercanía que hizo de su música un lugar de encuentro.
La magia de Aristimuño
El concierto del argentino el viernes en El Galpón fue algo especial