Primero fueron los europeos, perseguidos, pobres y ricos en busca del Nuevo Mundo; después, los latinoamericanos, artífices del gran cambio demográfico estadounidense. Ahora son los asiáticos, que están tomando el relevo a estos últimos para protagonizar un nuevo paradigma migratorio.
Por primera vez en 2013 los asiáticos, con los chinos a la cabeza, se situaron como el primer colectivo de origen de la inmigración reciente a Estados Unidos, por delante de latinoamericanos. Estos últimos pasaron de representar el 47% de esas llegadas en el año 2000 al 30% en 2013, según nuevos datos del Censo presentados este mes en la conferencia anual de la Population Association of America.
Y mientras los vecinos del sur reducen sus llegadas, uno de cada dos “inmigrantes recientes” –definidos como aquellos que hace un año residían en el extranjero, independientemente de su estatus legal– fueron en 2013 de asiáticos, principalmente de chinos y indios. Ese año los inmigrantes procedentes de China e India superaron por primera vez a los mexicanos como grupo dominante en la inmigración de nueva hornada.
La inmigración asiática llega por otras vías. No cruza fronteras por tierra ni se expone de la misma manera a la deportación, sino que en muchos casos llega a las universidades más caras del país o como empleados de las multinacionales de Silicon Valley.
“Solo en la pasada década, el número de inmigrantes recientes chinos casi se triplicó”, explicaba en un análisis esta semana el Migration Policy Institute.
Pese a que los hispanos representan la primera minoría en importancia en Estados Unidos, con 17%, la llegada de nuevos inmigrantes latinoamericanos se ha venido reduciendo gradualmente, mientras la afluencia de asiáticos se disparaba.
La comunidad hispana sigue creciendo en peso demográfico en Estados Unidos, pero ya no es debido a los ingresos de inmigrantes sino a las segundas y terceras generaciones, que nacen y crecen en el país y relegan el español a la categoría de segundo idioma.
Solo un tercio de los hispanos residentes en EEUU nacieron en el extranjero. En cambio, los asiáticos residentes allí que nacieron en otro país son dos de cada tres.
Tienen otras razones
“Hay muchas razones por las que alguien se decide a emigrar (económicas, familiares, educativas...). Nuestra investigación muestra una tendencia bastante consistente entre 2000 y 2013 en asiáticos, aunque no podemos asegurar que continuará”, explicó a la agencia EFE Eric Jensen, autor del estudio y demógrafo del Censo de EEUU.
“Lo que estamos viendo es que la distribución de inmigrantes mexicanos recientes ha cambiado; vemos inmigrantes más mayores, lo que indicaría menos desplazamientos por motivos de trabajo y más por reunificación familiar”, explica Jensen.
Al contrario de cómo funciona la tradicional migración mexicana, en el caso chino la mayoría de las oleadas migratorias se están centrando en la franja de edad de entre 20 y 24 años. Son etapas de ingreso a la universidad y eso coincide con el “boom” de graduados chinos en todo Estados Unidos.
“China e India han dominado los visados de estudiante y empleo cualificado, tanto de manera temporal como permanente”, explica en su análisis del estudio el MPI.
Según este instituto, el hecho de que los recién llegados asiáticos –recién recibidos o estudiantes ambiciosos capaces de pagar matrículas de más de US$ 45 mil anuales– no tengan raíces familiares hace pensar que estos “migrantes semilla” iniciarán una nueva ola migratoria histórica cuando comiencen a traer a sus familias.