23 de agosto de 2013 21:22 hs

En Bolivia no todo es montaña. No todo es la temible altitud. No todo es el altiplano. Existe otra Bolivia. La de oriente. La que tiene a Santa Cruz de la Sierra como principal ciudad y motor de un país de poco más de un millón de kilómetros cuadrados en el que viven algo así como una decena de millones de habitantes. Esta otra Bolivia tiene junto a Santa Cruz de la Sierra, los también departamentos orientales de Beni y Pando (este al norte lindante con Brasil y Perú). Es la Bolivia agropecuaria. La Bolivia plana. La Bolivia amazónica. La Bolivia diferente.

Justamente Beni, uno de los nueve departamentos que componen la división política de Bolivia, es la capital de la actividad ganadera del país. Lejos de las montañas occidentales, el Beni muestra una planicie total en su geografía, con campos ricos en pasturas y donde el ganado ha mostrado un gran crecimiento en los últimos años.

La capital de Beni es Trinidad, cuyo nombre oficial es La Santísima Trinidad, fundada en 1686 por el misionero español Cipriano Barace. El clima es cálido y húmedo, el frío casi que no se conoce por esta zona de Bolivia salvo cuando llega el tan temido “surazo”, viento que proviene del sur y que hace descender la temperatura y enfría el clima de los apacibles benianos. La temperatura anual promedio oscila entre los 20º C y 31ºC. Entre diciembre y abril es la estación de las lluvias.

Cómo llegar a Trinidad

Desde Santa Cruz de la Sierra a Trinidad son 545 kilómetros, que se pueden unir por vía aérea, mediante un vuelo de una hora de duración, desde el Aeropuerto El Trompillo en Santa Cruz hasta el Jorge Henrich Arauz de Trinidad. El costo del vuelo supera levemente los US$ 100 para la ida y otro tanto para la vuelta. El vuelo se realiza en aviones Fairchild 23, provistos de 19 plazas de la empresa Aercon. Las importantes distancias, lo adverso del territorio (en épocas de lluvia las carreteras se vuelven más difíciles de transitar), hacen habituales los vuelos domésticos dentro del propio Beni a localidades como San Borja, Riberalta, Guayaramerin (en el límite con el estado brasileño de Rondonia) y Rurrenabaque. Si para el viajero el presupuesto es más reducido, por US$ 15 se puede prescindir del avión y viajar, desde Santa Cruz a Trinidad, en “flota” como dicen los bolivianos, que es realizar el viaje en ómnibus. La diferencia en precio se explica en el tiempo, la hora de duración del traslado aéreo se convierte en un trayecto que insume entre nueve y 10 horas, por tierra, mediante un viaje nocturno. La curiosidad de esta modalidad es que cuando un pasajero llega a la terminal bi modal de Santa Cruz de la Sierra, emergen personas ofreciendo servicios de flota a diferentes ciudades y en diferentes clases de bus. Hay una suerte de puja entre las empresas de autobuses en pos de hacerse de los pasajeros.

El pacumuto

Como cada rincón en el mundo, por más recóndito que sea, este ofrece al visitante la gastronomía del lugar. El forastero no se puede ir de Trinidad sin degustar el pacumuto. ¿Qué es el pacumuto? Un plato tan poco extravagante como delicioso.

Consiste en lomito de res vacuna, que únicamente es sazonado con sal, se cocina a la parrilla, con leña. Cuentan los benianos que para comer el mejor pacumuto de Trinidad hay que ir al restaurante “El Pacumuto Trinitario”. Allí la mano del parrillero le brinda un punto ideal de cocción para una carne tierna, jugosa y exenta de grasas. El acompañamiento es con arroz, tomate, cebolla y yuca (mandioca frita). Para beber, si se desea mantener la cultura gastronómica local, se sugiere la chicha helada, bebida analcohólica a base de maíz y que es ideal para neutralizar el calor tropical.

El pescado es también infaltable en la dieta del beniano. El oriente es una zona con una hidrografía interesante. Esta zona forma la cuenca amazónica, ya que tanto los ríos Beni como el Mamoré, al unirse se transforman en el Madeira, afluente del Amazonas. Por otra parte, hay muchas lagunas en el Beni: Laguna Suárez, Santa Rosa, Chorquiri, Cernández o Colorada, muchas de las cuales, además de la pesca, se utilizan como lugares de esparcimiento para paliar las altas temperaturas del Beni. El pacú es un pescado que se desarrolla en éstas aguas y frito es de un sabor inigualable.

De collas y cambas

No muy lejano en el tiempo estuvo la intención del Oriente boliviano de escindirse del resto de la nación y fundar un nuevo estado. Los tres estados orientales: Santa Cruz, Beni y Pando, al que posteriormente se le sumó Tarija en el sur formaron la Media luna, que tentó, sin éxito, independizarse del resto del hoy Estado Plurinacional de Bolivia, tal como fue rebautizada la República de Bolivia.

Hay un sentimiento de que el beniano, y en general el boliviano de oriente, no quiere ser asimilado al de occidente. De ahí que los cambas, los orientales, manifiestan cierto separatismo para con los collas, los individuos que viven en la zona andina y el altiplano. Hasta la contextura física de los cambas difiere de la de los collas, ya que estos son individuos más achaparrados y más fornidos, a diferencia de los camba, que son de más altos y con rasgos en muchos casos de ascendencia guaraní, con mezcla de razas europeas.

El beniano y en particular el ciudadano de Trinidad, es un individuo afable, abierto y muy hospitalario. Trinidad es una ciudad pequeña, con poco más de cien mil habitantes, con una plaza céntrica similar o casi idéntica a las plazas que existen en las capitales departamentales de Uruguay. Y no pasa desapercibida su forma de hablar, particularmente que a todas las palabras le agregan como diminutivo el sufijo: “ingo o inga”, a manera de ejemplo se puede escuchar en Trinidad decir: “Ahoringa voy” en lugar de decir: “Ahora voy”, cuidado con el perringo (perrito) o vamos a comer un choricingo (choricito).

La diferencia en las costumbres es tal que, intentando comprar un charango en Trinidad, un amigo de dicha ciudad me dijo: “Aquí no lo encontrarás, tienes que ir a la otra Bolivia”.

n Bolivia no todo es montaña. No todo es la temible altitud. No todo es el altiplano. Existe otra Bolivia. La de oriente. La que tiene a Santa Cruz de la Sierra como principal ciudad y motor de un país de poco más de un millón de kilómetros cuadrados en el que viven algo así como una decena de millones de habitantes. Esta otra Bolivia tiene junto a Santa Cruz de la Sierra, los también departamentos orientales de Beni y Pando (este al norte lindante con Brasil y Perú). Es la Bolivia agropecuaria. La Bolivia plana. La Bolivia amazónica. La Bolivia diferente.
Justamente Beni, uno de los nueve departamentos que componen la división política de Bolivia, es la capital de la actividad ganadera del país. Lejos de las montañas occidentales, el Beni muestra una planicie total en su geografía, con campos ricos en pasturas y donde el ganado ha mostrado un gran crecimiento en los últimos años.
La capital de Beni es Trinidad, cuyo nombre oficial es La Santísima Trinidad, fundada en 1686 por el misionero español Cipriano Barace. El clima es cálido y húmedo, el frío casi que no se conoce por esta zona de Bolivia salvo cuando llega el tan temido “surazo”, viento que proviene del sur y que hace descender la temperatura y enfría el clima de los apacibles benianos. La temperatura anual promedio oscila entre los 20º C y 31ºC. Entre diciembre y abril es la estación de las lluvias.
Cómo llegar a Trinidad
Desde Santa Cruz de la Sierra a Trinidad son 545 kilómetros, que se pueden unir por vía aérea, mediante un vuelo de una hora de duración, desde el Aeropuerto El Trompillo en Santa Cruz hasta el Jorge Henrich Arauz de Trinidad. El costo del vuelo supera levemente los US$ 100 para la ida y otro tanto para la vuelta. El vuelo se realiza en aviones Fairchild 23, provistos de 19 plazas de la empresa Aercon. Las importantes distancias, lo adverso del territorio (en épocas de lluvia las carreteras se vuelven más difíciles de transitar), hacen habituales los vuelos domésticos dentro del propio Beni a localidades como San Borja, Riberalta, Guayaramerin (en el límite con el estado brasileño de Rondonia) y Rurrenabaque. Si para el viajero el presupuesto es más reducido, por US$ 15 se puede prescindir del avión y viajar, desde Santa Cruz a Trinidad, en “flota” como dicen los bolivianos, que es realizar el viaje en ómnibus. La diferencia en precio se explica en el tiempo, la hora de duración del traslado aéreo se convierte en un trayecto que insume entre nueve y 10 horas, por tierra, mediante un viaje nocturno. La curiosidad de esta modalidad es que cuando un pasajero llega a la terminal bi modal de Santa Cruz de la Sierra, emergen personas ofreciendo servicios de flota a diferentes ciudades y en diferentes clases de bus. Hay una suerte de puja entre las empresas de autobuses en pos de hacerse de los pasajeros.
El pacumuto
Como cada rincón en el mundo, por más recóndito que sea, este ofrece al visitante la gastronomía del lugar. El forastero no se puede ir de Trinidad sin degustar el pacumuto. ¿Qué es el pacumuto? Un plato tan poco extravagante como delicioso.
Consiste en lomito de res vacuna, que únicamente es sazonado con sal, se cocina a la parrilla, con leña. Cuentan los benianos que para comer el mejor pacumuto de Trinidad hay que ir al restaurante “El Pacumuto Trinitario”. Allí la mano del parrillero le brinda un punto ideal de cocción para una carne tierna, jugosa y exenta de grasas. El acompañamiento es con arroz, tomate, cebolla y yuca (mandioca frita). Para beber, si se desea mantener la cultura gastronómica local, se sugiere la chicha helada, bebida analcohólica a base de maíz y que es ideal para neutralizar el calor tropical.
El pescado es también infaltable en la dieta del beniano. El oriente es una zona con una hidrografía interesante. Esta zona forma la cuenca amazónica, ya que tanto los ríos Beni como el Mamoré, al unirse se transforman en el Madeira, afluente del Amazonas. Por otra parte, hay muchas lagunas en el Beni: Laguna Suárez, Santa Rosa, Chorquiri, Cernández o Colorada, muchas de las cuales, además de la pesca, se utilizan como lugares de esparcimiento para paliar las altas temperaturas del Beni. El pacú es un pescado que se desarrolla en éstas aguas y frito es de un sabor inigualable.
De collas y cambas
No muy lejano en el tiempo estuvo la intención del Oriente boliviano de escindirse del resto de la nación y fundar un nuevo estado. Los tres estados orientales: Santa Cruz, Beni y Pando, al que posteriormente se le sumó Tarija en el sur formaron la Media luna, que tentó, sin éxito, independizarse del resto del hoy Estado Plurinacional de Bolivia, tal como fue rebautizada la República de Bolivia.
Hay un sentimiento de que el beniano, y en general el boliviano de oriente, no quiere ser asimilado al de occidente. De ahí que los cambas, los orientales, manifiestan cierto separatismo para con los collas, los individuos que viven en la zona andina y el altiplano. Hasta la contextura física de los cambas difiere de la de los collas, ya que estos son individuos más achaparrados y más fornidos, a diferencia de los camba, que son de más altos y con rasgos en muchos casos de ascendencia guaraní, con mezcla de razas europeas.
El beniano y en particular el ciudadano de Trinidad, es un individuo afable, abierto y muy hospitalario. Trinidad es una ciudad pequeña, con poco más de cien mil habitantes, con una plaza céntrica similar o casi idéntica a las plazas que existen en las capitales departamentales de Uruguay. Y no pasa desapercibida su forma de hablar, particularmente que a todas las palabras le agregan como diminutivo el sufijo: “ingo o inga”, a manera de ejemplo se puede escuchar en Trinidad decir: “Ahoringa voy” en lugar de decir: “Ahora voy”, cuidado con el perringo (perrito) o vamos a comer un choricingo (choricito).
La diferencia en las costumbres es tal que, intentando comprar un charango en Trinidad, un amigo de dicha ciudad me dijo: “Aquí no lo encontrarás, tienes que ir a la otra Bolivia”.

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