25 de febrero de 2020 18:34 hs

El año pasado volvió a ser más barato importar naftas y gasoil que refinar en el país, de acuerdo a los datos sobre Precios de Paridad de Importación que elabora y publica la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea). 

Durante el 2019 adquirir un litro de gasoil 50 S en el exterior tuvo un costo en promedio de $ 37,96 –incluyendo el margen de intermediación e impuestos-, frente a un valor de ese mismo producto en un surtidor de Uruguay de $ 40,4 por litro, lo que implicó un sobreprecio de 6%.

En tanto, para la nafta Súper 95 el costo promedio de importación fue de $ 51 por litro y el precio su comercialización en las estaciones fue de $ 54,95, es decir un 7% más caro.

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La determinación de los precios de paridad de importación corresponde al ejercicio teórico que realizan los técnicos de Ursea de calcular el precio en el mercado local de productos terminados de similar calidad a los producidos por ANCAP, en la hipótesis de que los mismos se importaran. Ancap tiene diferencias con algunos aspectos de la metodología que utiliza la Ursea y se entiende que el sobreprecio es menor al estimado por ese organismo regulador. 

Sin embargo, la brecha respecto a los valores que publica la Ursea para ambos productos se ha venido reduciendo fuertemente y en diferente medida a lo largo de los últimos dos años. El precio del gasoil -que es de $40,4 por litro- se mantiene incambiado desde enero de 2018. Por ese entonces la diferencia con el producto importado era de 23%.

Para la nafta Súper, la última modificación de precio data de mediados del mismo año cuando pasó de $ 50,4 a $ 54,95 por litro. En este caso la brecha más amplia respecto al producto importado llegó a ser de 23,2% en diciembre de 2018.

Por ese entonces, aunque el precio internacional del crudo se había desplomado a sus menores niveles en más de un año y se ubicó hasta casi un 30% por debajo de la paramétrica de costos de ANCAP, el gobierno no modificó el valor argumentando que eran meses de gran volatilidad y que la prioridad era mantener la situación patrimonial del ente.

Otra particularidad durante 2019 se dio en diciembre cuando el gasoil importado fue más caro y se ubicó en $ 40,8 por litro, 40 centésimos por encima de la tarifa vigente en las estaciones uruguayas. Esa relación de precios no había ocurrido al menos desde 2009. Pero la situación volvió a la normalidad en enero de 2020 cuando los precios volvieron a su tendencia habitual.

Entre los más caros

La consultora SEG Ingeniería publicó este martes un ranking comparativo sobre el precio internacional de las naftas actualizado a febrero. Los datos de Global Petrol Price muestran que Uruguay está en el puesto 25 entre 153 países con un precio de US$ 1,45 por litro. Ese valor es también el más caro en comparación a otros 21 países de  América Latina.

En la categoría gasoil, Uruguay está 55 entre 152 países con un valor de comercialización de US$ 1,07. En la comparación con países de América Latina está tercero, solo superado por México y Jamaica.


 

Tarifas e importación

Las nuevas autoridades del gobierno que asume el próximo domingo ya anunciaron que en lo inmediato harán un ajuste en las tarifas públicas para contemplar el aumento de los costos operativos de cada una de las empresas en 2019. De todas formas, se buscará que cada ente público haga el mayor esfuerzo para que ese aumento de precios sea el menor posible, pero siempre con el ojo sobre cómo ello pega en el resultado fiscal, según supo El Observador. 

Este martes el senador de Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos se refirió a la idea de liberalizar la importación de combustibles que aparece en la ley de urgente consideración (LUC).  “La cuestión no es si Ancap sí o Ancap no El tema es cómo bajar el precio de los combustibles, que tiene un fuerte componente ajeno al costo de refinación. Si no se disminuyen la carga fiscal y otros aportes, el precio del combustible bajará poco o nada, aunque sea importado”, escribió en su cuenta de Twitter.

El senador del Partido Colorado, Adrián Peña, también se pronunció públicamente en incluir esta iniciativa en la LUC. El legislador considera que este tema debería tratarse por fuera de esa ley para abordar el tema con mayor profundidad. 

El economista Javier de Haedo respondió a ese mensaje en su cuenta de tweet y escribió: “Plantear la reducción de impuestos con la actual situación fiscal es irresponsable. Hay que esmerarse más y buscar otras causas de los precios elevados”.

En ese sentido explicó que si se reducen costos de distribución y comercialización, y se eliminan subsidios que se pagan con el precio, también pueden bajar los combustibles al igual que  si se eliminan fuentes de pérdidas relacionados al negocio de de cementos y a la operativa de ALUR.

 

 

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