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26 de noviembre 2020 - 16:49hs

Por Katrina Manson

Linda Thomas-Greenfield, la nominada de Joe Biden para embajadora estadounidense en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), prometió el martes un nuevo enfoque para uno de los principales puestos de la política exterior estadounidense: "la diplomacia gumbo".

La Sra. Thomas-Greenfield describió su experiencia de compartir la cocina cajún durante su carrera de 35 años en el servicio exterior: “En todos los lugares del mundo en donde serví como diplomática , yo invitaba a personas de diferentes orígenes y creencias a hacer gumbo casero: mi forma de romper barreras, conectarme con la gente y empezar a vernos a nivel humano”.

Sonó humilde, pero las aspiraciones de política exterior del Sr. Biden son todo lo contrario. Al anunciar sus primeros seis nombramientos al gabinete de seguridad nacional el martes, el presidente electo prometió reiniciar las alianzas tradicionales y restablecer lo que describió como el "liderazgo global y moral" de EEUU.

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Algunos en el aparato de política exterior interpretan las ambiciones del Sr. Biden como un repudio del aislacionismo de "EEUU primero" de Donald Trump — el cual creó tensión en las alianzas tradicionales, particularmente en Europa — y un intento por regresar al statu quo de la presidencia de Barack Obama.

"Es el tercer término de Obama", dijo un importante asistente republicano del congreso, quien alegó que la administración Obama había "destruido la primacía estadounidense" y predijo que el equipo de Biden se enemistaría con los países con los que el Sr. Trump forjó vínculos más fuertes, entre ellos Israel, Arabia Saudita, Brasil, Polonia y Hungría.

Marco Rubio, presidente republicano de la Comité de Inteligencia del Senado, tuiteó que los nombramientos del Sr. Biden serían "cuidadores corteses y disciplinados del declive de EEUU", y añadió que "no tenía interés en volver a la 'normalidad' que nos dejó dependientes de China".

En una entrevista con NBC News el martes, el Sr. Biden se mostró en desacuerdo con la idea de que su administración sería una continuación de la presidencia del Sr. Obama.

"Éste no es un tercer mandato de Obama porque enfrentamos un mundo totalmente diferente al que enfrentamos en la administración Obama-Biden", dijo el presidente electo. "El presidente Trump ha cambiado el panorama. Él ha hablado de EEUU primero, pero ha sido EEUU solo".

La insistencia del Sr. Biden en que su política exterior será diferente del enfoque adoptado por su antiguo jefe les da crédito a los expertos en política exterior que piensan que el presidente electo se apartará más enérgicamente del enfoque del Sr. Obama, algo que un asesor describió en 2011 como "dirigir desde atrás".

Algunos en el aparato de política exterior estadounidense piensan que el Sr. Obama fue demasiado tímido en el escenario mundial. Continuó librando las guerras que heredó en Iraq y Afganistán — donde ordenó un aumento de tropas a partir de 2009 — y se unió a la invasión encabezada por la OTAN en Libia. Pero recibió críticas por incumplir la promesa que hizo en 2012 de que intervendría en Siria si el gobierno de este país cruzaba la "línea roja" de hacer uso de armas químicas, algo que incluso algunos de sus propios ayudantes temían que había dañado la credibilidad estadounidense.

Muchos profesionales de política exterior sienten que el equipo del Sr. Biden adoptará una postura más moralizadora e intervencionista, que será más dura con China, más cercana a Europa y mucho más dispuesta a defender los valores estadounidenses.

En su primera aparición pública como nominado del Sr. Biden a secretario de Estado, el veterano de la política exterior de Washington, Tony Blinken, habló de la necesidad de "medidas equitativas de humildad y confianza" en el escenario mundial, a la vez elogiando el historial estadounidense como la "última mejor esperanza del planeta".

"La mayoría de los problemas del mundo no tienen que ver con nosotros, incluso aunque nos afectan. No podemos simplemente activar un interruptor para solucionarlos. Necesitamos asociarnos con otros", dijo.

Jake Sullivan, nominado por el Sr. Biden como asesor de seguridad nacional, prometió estar "alerta ante amenazas duraderas, desde las armas nucleares hasta el terrorismo".

Pero el Sr. Sullivan — quien ayudó a elaborar el acuerdo nuclear con Irán de 2015 del cual el Sr. Trump se retiró — también dijo que el Sr. Biden le había encomendado la tarea de "reinventar nuestra seguridad nacional" para que las decisiones de política exterior beneficien "a las familias trabajadoras" en EEUU.

Karim Sadjadpour, experto en política exterior del Carnegie Endowment for International Peace, dijo: "Tony y Jake todavía creen en la idea del excepcionalismo estadounidense".

Sin embargo, el Sr. Sadjadpour, que conoce tanto al Sr. Blinken como al Sr. Sullivan, dijo que instintivamente se apartarían del aventurerismo militar en favor de la diplomacia y la reducción de tensiones. Añadió que compartían la opinión del Sr. Biden de que EEUU "debe guiar con el poder de su ejemplo no sólo el ejemplo de su poder".

Martin Indyk, un ex embajador estadounidense ahora en el Consejo de Relaciones Exteriores, dijo que el dúo había aprendido a ser "muy cauteloso con los cambios de régimen" y que evitaría derrocar gobiernos.

"Son simplemente expertos en política exterior muy efectivos con mucha experiencia", dijo el Sr. Indyk, y añadió que el Sr. Biden los eligió en parte porque eran "personas sin dramatismos" que se enfocarían en hacer su trabajo.

Charles Kupchan, asesor informal del Sr. Biden durante la campaña y asesor de las administraciones de Obama y Clinton, dijo que los integrantes del equipo del Sr. Biden eran internacionalistas acérrimos que estaban "muy acordes con el internacionalismo liberal de los últimos 80 años".

Pero dijo que los nominados en materia de política exterior del Sr. Biden y el presidente electo eran más pragmáticos que ideológicos: "Creo que entenderán que después de un par de décadas de guerras bastante frustrantes en el Medio Oriente, el punto político ideal es retirarse".

Aun así, para algunos, la idea de exportar los valores "morales" de EEUU — incluso en ausencia de la fuerza militar — es un anacronismo que malinterpreta las realidades de la geopolítica.

"La noción de que estamos llamados a ser los líderes morales del mundo es presuntuosa", dijo Andrew Bacevich, presidente del Quincy Institute for Responsible Statecraft, un grupo de expertos no partidista que aboga por una mayor moderación en la política exterior estadounidense.

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