12 de mayo de 2015 16:14 hs

Andrés Castro pudo haber sido abogado, pero prefirió convertir el Cerro de Montevideo en un volcán o golpear con un tsunami el Argentino Hotel de Piriápolis, donde trabajó de botones siendo adolescente, como se ve en la recordada publicidad que realizara para el Ministerio de Transporte. La carrera de Derecho la dejó en tercer año, como él mismo afirma, en busca de “un mundo mucho más dinámico”, como era el de la imagen, la publicidad y la producción audiovisual.

Fue esa misma dinámica la que lo hizo generar un currículum tan amplio y entreverado que él mismo se excusa de no recordar. Trabajó como empleado, y luego representante para Uruguay, de Image Bank –hoy Getty Images–, un banco de imágenes donde descubrió su amor por la imagen y la publicidad. Vivió cuatro años y medio en España, donde trabajó para el diario de a bordo de Iberia, en una revista deportiva centrada en la rivalidad entre el Real Madrid y el Barcelona, para luego volver a la filial de Getty Images en el viejo mundo.

De regreso en Uruguay, trabajó en Kafka films donde se reencontró con su amigo Gustavo Pérez, con quien en 2011 fundó Bombay Films. La productora se llevó todos los premios en 2014 –Mejor productora de Uruguay en el Ojo de Iberoamérica, Mejor producción fílmica en la Campana de Oro y en el Desachate– por su trabajo para el Ministerio de Transporte y Obras Públicas, en el que se muestran erupciones volcánicas, terremotos y tsunamis en lugares icónicos de Uruguay; y repite premiación en 2015 al recibir un balero a Mejor producción fílmica del Desachate.

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¿Cómo nace Bombay?
Un amigo en Uruguay (Gustavo Pérez) me dijo que había una posibilidad de trabajar en una productora (Kafka Films). Para mí era juntar todas las herramientas que había aprendido de imagen, marketing y publicidad, pero aplicada a la producción audiovisual. En setiembre de 2011 abrimos Bombay y enseguida tuvimos nuestra primera campaña para Patricia, lo que hizo que a los cinco días de haber abierto tuviéramos seis días de rodaje. Lo que teníamos destinado para compra de muebles se fue todo en producir campañas. Se dio así porque ya nos conocían de la otra productora. Enseguida llegó un proyecto de ANCAP y después la campaña del Bicentenario. Todo eso y no teníamos ni internet en la oficina.

¿Qué importancia tuvieron los premios obtenidos en El Ojo de Iberoamérica, El Desachate y La Campana de Oro?
Para nosotros está buenísimo. Nos aumentó en la cantidad de pedidos 25% respecto a 2014. En realidad, aunque no podés asegurar que eso se dio por los premios, las agencias y las productoras miran los festivales y este reconocimiento nos impulsa. No somos una gran productora, no tenemos 20 años en el mercado. Somos un productora gourmet o boutique, le metemos mucho laburo al trabajo que hacemos.

¿Cuánto pesa para Bombay el trabajo para el exterior?
Empezamos trabajando para el mercado local, es nuestro principal mercado, y en el cual hemos hecho nuestro portfolio; pero hoy nuestro desafío es el exterior. Actualmente el 50% de nuestro trabajo está en Uruguay y el resto afuera. También estamos haciendo rodajes en otros países, como Chile, Perú, Colombia y Brasil. En esos casos trabajamos con un socio en el país, y otras veces con filial propia, como en el caso de Perú.

¿Por qué se elige a Uruguay como lugar de rodaje para comerciales de todo el mundo?
Porque te podés mover rápidamente de un punto a otro de la ciudad, tenés playas a una hora; tiene un buen casting, ya que hay multietnias; tiene un buen clima; hay un apoyo del gobierno que deja exento de impuestos el trabajo que se hace para el exterior; tiene un equipamiento técnico muy bueno y también la gente con la que trabajamos es muy buena. De todas formas, hoy Uruguay no está siendo tan barato para producir, pero tenés la ventaja logística, o locaciones que en otros países son más complicadas de conseguir. Nosotros competimos con todo el mundo y por eso el año pasado perdimos muchos proyectos con Sudáfrica.

¿Qué le está faltando a la industria audiovisual uruguaya?
Quizá un trabajo más en conjunto o colaborativo entre los diferentes actores. Hay realidades distintas en las productoras de Uruguay, pero hay que buscar puntos en común y trabajar en ellos. Se necesita una asociación de productoras. Es algo que está en proceso de armado, pero nos resulta un poco difícil ponernos de acuerdo entre nosotros mismos. l

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