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La recorrida de Bartol y Moreira por asentamientos tras oferta del Banco Mundial

Bartol y Moreira recorrieron junto a una delegación del organismo internacional zonas de Montevideo a intervenir

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25 de enero de 2020 a las 05:00

"¡Cómo voy a llevarla por esos lugares, me da vergüenza!”, le comentó una de las referentes del asentamiento que rodea a la desembocadura del arroyo Pantanoso a la futura ministra de Vivienda, Irene Moreira, que se disponía a recorrer junto al próximo titular del Ministerio de Desarrollo Social, Pablo Bartol, una de las zonas más pobres de Montevideo. 

“Al contrario, lleveme, lleveme”, le pidió Moreira, que así empezaba, en la tarde del jueves, una recorrida por el primero de varios asentamientos de Montevideo ubicados en la cuenca del arroyo Pantanoso, junto a una comitiva del Banco Mundial (BM), encabezada por la representante del organismo internacional en Uruguay, la española Celia Ortega. 

Junto a Moreira y Bartol también estaba el futuro subsecretario de Vivienda, el colorado Tabaré Hackenbruch, así como Gabriel Albornoz, de Cabildo Abierto y quien será director general de esa cartera. 

Ortega señaló a El Observador que el organismo nunca invirtió en asentamientos en Uruguay, pero que con el nuevo gobierno surgió la posibilidad, y agregó que el ofrecimiento ya está en consideración de las futuras autoridades. Hasta ahora, los programas de este tipo se hicieron con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). 

El BM diseñó para ese jueves una ruta con 11 asentamientos de la cuenca del Pantanoso en los que hay potencial para invertir. Pero a pedido de Bartol agregó la primera parada, en la desembocadura del arroyo Pantanoso. 

Ese asentamiento, de unas tres manzanas en el que viven cientos de familias, tiene al Parque Tecnológico e Industrial (PTI)del Cerro de fondo, a pocos metros pero separado por el arroyo, y a los accesos de Montevideo del otro lado. 

Tres manzanas en las que conviven decenas de personas en las condiciones más precarias, entre la basura de los montevideanos y las aguas residuales de la ciudad. Todo en una zona inundable.

Bartol dijo a El Observador que conoció ese lugar en octubre del año pasado, a través de un conocido, y señaló que cuando surgió la invitación del BM enseguida pensó en ese asentamiento. 

“Algo va a tener que hacer”, le reclamó la vecina que los guiaba, mientras le mostraba cómo en los últimos días habían quemado –en un acto de puro vandalismo– una especie de muro de contención hecho con neumáticos y contra el arroyo. 

“¡Exactamente, por eso te traje a la ministra de Vivienda!”, le respondió Bartol, quien a lo largo de la recorrida era presentado por las vecinas como el futuro “ministro del Mides”.

Moreira escuchó los reclamos de los vecinos y prestó particular atención a la calidad de las construcciones, así como a las urgencias en materia ambiental que saltan a simple vista.

Según el último monitoreo sobre cursos de agua de Montevideo, publicado por la intendencia en 2018, el arroyo Pantanoso presenta valores de coliformes fecales, amoníaco, nitrógeno y fósforo que están por encima de los permitidos por la normativa nacional e internacional. 

La vecina que guió la recorrida contó que los fines de semana los más jóvenes suelen bañarse en la desembocadura del arroyo.

“Un día se bañaron y sabés que se asustaron porque iba pasando un hombre, grandote, con un puñal acá”, contó a los futuros ministros mientras se señalaba el pecho. “¡Salieron disparando!”, recordó. 

Fuentes de trabajo

La mayoría de los hombres que viven en el asentamiento son cargadores del puerto de Montevideo, una tarea que depende del flujo de la actividad portuaria, ya que si no hay qué cargar, tampoco hay trabajo. 

Mientras hablaban del empleo, Bartol y Moreira preguntaron cuál era la situación del PTI del Cerro, una fuente de ocupación a pocos metros. Pero las vecinas les  respondieron que allí no trabaja nadie del lugar. 

En la recorrida, Moreira dejó en claro que es clave que “todos” se involucren en los procesos de regularización. Por eso, preguntó en más de una oportunidad cómo se habían construido las casas y si los vecinos habían ayudado. 

Tanto los ministros como el BM entienden que el trabajo con la comunidad es clave para que cualquier proyecto sea sustentable. En el lugar se construyeron diez casas a través del Plan Juntos, un programa creado por José Mujica, que en 2015 pasó de integrar Presidencia a funcionar en la órbita del Ministerio de Vivienda. 

Fuentes del próximo ministerio aseguraron a El Observador que no llegan con un “concepto refundacional”, pero que evaluarán todas las políticas que vienen de la administración anterior. Si funciona, se mantiene. De lo contrario, se cambia. 

Prioridades

La erradicación de los asentamientos es, según han expresado las nuevas autoridades, una de las prioridades del nuevo gobierno. En el capítulo referido a vivienda del anteproyecto de ley de urgente consideración hay varios puntos referidos específicamente a este tema. 

Durante la campaña el presidente electo Luis Lacalle Pou manejó cifras de la organización Un techo para mi país, que estima que hay 656 asentamientos. Según el Ministerio de Vivienda, en tanto, la cifra es de 607.

Consciente de la preocupación del nuevo gobierno, el BM vio una oportunidad para impulsar proyectos como los que lleva adelante en Argentina. En ese país vecino se acordaron préstamos millonarios para la “reurbanización” de varias villas, sobre todo las porteñas, donde viven cientos de miles de personas en condiciones de hacinamiento, con falta de servicios básicos y graves problemas ambientales. 

En el caso de la Villa 31, una de las más antiguas de Buenos Aires y donde viven más de 40 mil personas, el jefe de Gobierno de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, pidió al Banco Mundial un crédito de US$ 170 millones, así como otro al BID, para pavimentar, instalar nuevas redes de saneamiento, tendido eléctrico, alumbrado público y suministro de agua potable. El proyecto también previó la relocalización de algunas de las familias.  

Según los datos que maneja el BM, hay unas 190 mil personas viviendo en asentamientos ubicados en el territorio uruguayo. ¿Por qué no hubo un acercamiento de este tipo antes? La representante del BM respondió a El Observador que “no se había dado” y dijo que es algo “llamativo”, ya que “las cifras de pobreza (en Uruguay) bajan pero los asentamientos siguen creciendo”. 

“Lo que buscamos siempre, desde la perspectiva del banco, es movilizar la inversión privada, porque el sector público solo no puede hacerse cargo de todo esto”, agregó Ortega.  El foco, según explicó, está en las zonas inundables, donde hay grupos “muy excluidos”.

 

Aclaración: Esta nota fue modificada ya que en la original se mencionó un nombre por error. A los lectores y los involucrados, las disculpas del caso.

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