11 de diciembre 2023 - 18:15hs

Este martes se iniciará el segundo gobierno de Ignacio Ruglio en Peñarol, al que llega con el lastre de su primera y deficitaria gestión, pero con el apoyo que le dio un 40% de los socios a quienes cautivó con su discurso y su estilo, independientemente de que en su gestión 2020-2023 empequeñeció a Peñarol en el lugar histórico del club en la AUF, en el terreno político y en la gestión del primer equipo, en donde los milagros de Diego Aguirre hacen el intento de sacarlo de los pelos (y de apuro) de la crisis en la que había caído desde el año pasado.

Se inicia una nueva etapa en la que se aseguró gobernabilidad con la mayoría que le brinda Edgardo Novick, quien logró un cargo en las elecciones. 

Los cinco dirigentes elegidos por el oficialismo y Novick le dan al presidente los votos para tener mayoría en todas las decisiones. 

El nuevo consejo directivo presidido por Ruglio lo integran Eduardo Zaidensztat como vicepresidente, Álvaro Queijo, Jorge Nirenberg y Alejandro González, como parte del oficialismo, Evaristo González, Guillermo Varela, Rodolfo Catino, Santiago Sánchez y Nicolás Ghizzo, como integrantes de la fórmula de Evaristo presidente, Novick, quien ocupará la secretaría general. 

En este contexto, Peñarol inicia un ciclo que concluirá en 2026 y para el que el presidente tiene grandes desafíos.

Por lo pronto, el de empezar a zurcir (en la interna y hacia afuera) con más silencios, con menos estados de Whatsapp llenos de mensajes provocadores, menos campañas de victimización y tomar mejores decisiones políticas en el mundo del fútbol uruguayo

También debe encontrar mejores aliados fuera de Peñarol, tiene la necesidad de recomponer con las Sociedades Anónimas Deportivas, con los árbitros y tender puentes luego que los destruyó todos en su vínculo con la AUF.

Desde ese lugar podrá comenzar a construir un Peñarol mejor, con una ventaja, la experiencia que recogió en su primer mandato.

Además del preciado tesoro de la confianza de los socios, también tiene en este proceso que inicia un gran aliado, Diego Aguirre.

Quien de alguna forma terminó siendo un rival electoral en 2020, hoy es su mejor socio en este proyecto de hacer más fuerte a Peñarol.

Y es su mejor socio no solo por lo que implica Aguirre en la historia del club, como jugador y como entrenador, sino por el momento en el que la Fiera regresa a Uruguay.

Foto: Leonardo Carreño. Diego Aguirre en la semifinal ante Liverpool
El candidato del presidente para asumir como entrenador no era Aguirre, fue Marcelo Broli. Lo expresó a los cuatro vientos antes de las elecciones y se fue en fija que luego de ser electo lo presentaba en Los Aromos.

Un mal manejo del tema dejó expuesto una vez más al presidente, pero lo que no sabía Ruglio, aunque rompía los ojos, era que el candidato de Evaristo (propuso a Aguirre) podía ser mejor que el suyo.

Ruglio tuvo toda la suerte del mundo porque Aguirre, a quien no le importó ser la segunda opción (porque sabe muy bien lo que vale), estaba esperando el llamado. 

La Fiera era el mejor para asumir en este Peñarol en crisis, aunque Ruglio no lo veía así.

Es por eso que Ruglio empieza con la suerte de Diego Aguirre, pero no por la fortuna en sí misma, sino por la suerte de tener al entrenador apropiado para este momento y para sus tres años de gobierno.

Aguirre fue el mejor entrenador del fútbol uruguayo, quiere volver a ocupar ese lugar, y a los 58 años regresó para avanzar en un gran proyecto futbolístico con el club de sus amores.

La decisión de Aguirre de volver a Peñarol

Lo mejor que le pasó a Peñarol es el regreso de AguirreTe lo comenté hace dos semanas: el entrenador retorna con la única intención de quedarse en Uruguay, ya no lo seducen los contratos millonarios, tampoco le llegarán ofertas de grandes equipos, entonces todo se enfoca en el lugar que quiere: terminar la obra que dejó inconclusa cuando se fue en 2011, volver a ser el mejor entrenador de Uruguay, como lo había conseguido y llenar de gloria a Peñarol.

Estas expresiones sobre Aguirre exceden al increíble triunfo que consiguió el sábado ante Liverpool con un gol en la hora, aunque forma parte de su historia y de esa energía positiva que suele transmitir a sus equipos.

El hecho es que Aguirre tomó el control deportivo de Peñarol y desarrollará el plan sobre el que pretendía avanzar si Juan Pedro Damiani ganaba las elecciones a Ruglio en 2020.

Foto: Leonardo Carreño. Diego Aguirre en la semifinal ante Liverpool
En los próximos días será designado un nuevo director deportivo argentino en reemplazo de Pablo Bengoechea y comenzará a trabajar en un plan a largo plazo. 

En lo inmediato y el que marcará las pautas será Aguirre, quien llegó para ordenar el proyecto fútbol de Peñarol.

Y ahí es donde Aguirre se transforma en un talismán para Ruglio, quien podrá comenzar a solucionar uno de los talones de Aquiles de su primera presidencia: el terreno deportivo.

En este análisis queda por fuera lo que ocurrió en la definición del sábado, aunque forma parte del trabajo y la suerte de Aguirre en Peñarol, que está acompañado en esta etapa por Juan Verzeri y el profe Piñatares.

Cada vez que la Fiera llegó a Peñarol se armó para ser campeón, y quienes los rodearon en cada proceso fueron claves para aportar el ojo necesario para armar equipos campeones.

La diferencia entre lo que ocurrió en el pasado y lo que se plantea ahora es que deberá construir un proyecto a largo plazo, y para eso, paso a paso tendrá que elaborar el Peñarol protagonista de 2024, y luego refundarlo año a año.

El Peñarol de Aguirre ya está en marcha, con el desafío de las finales ante Liverpool en las que futbolísticamente está un escalón debajo.

El otro desafío de Ruglio: cambiar de consejeros políticos

En buenas manos el plan deportivo, ahora le queda a Ruglio reordenar su plan político de puertas para adentro y para afuera. 

Inexorablemente, en la AUF, necesita escuchar a otros asesores para reconstruir el terreno que perdió Peñarol

Lo tiene que hacer de cero, porque en los últimos tres años quemó todo lo que tuvo a su paso y no dejó nada en pie. Solo quedó la grandeza histórica de Peñarol.

@OficialCAP Ignacio Ruglio en las elecciones de noviembre
Quienes entrarán en escena en este nuevo rol tendrán que masajear bastante el presente para aliviar tensiones y volver a encontrar su lugar en la Asociación, que adoptaron como propio las Sociedades Anónimas Deportivas (ganado en todas las de la ley a los aurinegros, que peor no pudieron hacer las gestiones) y no están dispuestos a cederlo.

Escuchar más a quienes lo puedan orientar mejor y hablar menos (y publicar menos estados de Whatsapp) será el primer paso para Ruglio.

En definitiva, en la cancha empieza la gestión de Aguirre y en los escritorios se inicia el segundo mandato de Ruglio, que le ofrece al presidente la oportunidad de refundarse, abandonar ese papel de rebelde, caprichoso y que rechaza los análisis que muestran sus errores, para dar lugar a una versión más ajustada a lo que exige ser presidente de Peñarol.

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