Opinión > EDITORIAL

La seguridad puede fortalecerse

El Ministerio del Interior informa de disminución en algunos delitos, pero siguen amenazando la seguridad y la paz los disturbios, agresiones y robos por elementos antisociales

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20 de febrero de 2018 a las 08:58

La mayor eficacia con que opera la Policía, tanto por la formación de sus efectivos como por avances tecnológicos, se traduce en éxitos destacables. Sobresalen casos como el millonario asalto en el hotel Enjoy (antiguo Conrad), las bandas que detonan cajeros automáticos o la captura de rapiñeros gracias a las cámaras de seguridad. El Ministerio del Interior informa de disminución en algunos delitos. Pero siguen amenazando la seguridad y la paz públicas los frecuentes disturbios, agresiones y robos por elementos antisociales. Tanto en sus propios barrios marginales como en otras zonas de Montevideo. El bochornoso hecho más reciente fue la asonada en avenida Italia por grupos de un asentamiento cercano, después que un delincuente armado fue muerto por la persona que intentaba rapiñar.

Continúan los asaltos a comercios, a veces con víctimas fatales. La violencia derivada de las drogas estalla en enfrentamientos mortales de bandas rivales de narcotraficantes, sembrando terror entre los vecinos honestos. Ha renacido la banda de Los Chingas, que ha vuelto a desalojar gente a la fuerza de sus viviendas y continúan las pedreas a vehículos en los accesos a la capital. Es comprensible que la Policía no puede estar en todas partes en todo momento, anticipando posibles delitos que se producen a cualquier hora y en cualquier lugar. Hay, sin embargo, acciones oficiales que ayudarían a prevenirlos.

Una es aceptar el ofrecimiento de Edgardo Novick, líder del Partido de la Gente, de compartir con el gobierno el asesoramiento que ha convenido en temas de seguridad con Rudolph Giuliani. El exalcalde de Nueva York, que implementó una política de tolerancia cero con toda forma de delincuencia, fue responsable de convertir en segura una ciudad que figuraba entre las más peligrosas del mundo. Los aportes que pueda hacer serían valiosos para el accionar preventivo y represivo en Montevideo y otros centros urbanos. Otro tema que el gobierno se ha negado a encarar es la utilización de efectivos de las Fuerzas Armadas.

No se trata de copiar fielmente la práctica brasileña de mandar al Ejército a reprimir a sangre y fuego a las bandas de narcotraficantes que controlan las favelas. Pero los efectivos militares pueden ser utilizados en diferentes tareas para complementar la acción policial. Una, propuesta por la oposición pero descartada por el oficialismo, es ponerlos a cargo de la vigilancia de sedes diplomáticas, lo que permitiría liberar a numerosos policías para el combate a la delincuencia. Otra es efectuar patrullajes en zonas conflictivas, en las que la Policía es frecuentemente atacada. La presencia de militares con seguridad ejercería un efecto disuasivo, fortaleciendo el que cumplen unidades policiales.

Presumiblemente por el recuerdo de la pasada época de la dictadura, existe en el Frente Amplio una enquistada renuencia a la presencia militar, actualmente limitada a una guardia en el exterior de las cárceles. Pero es claro que la Policía, pese al acentuado mejoramiento de su accionar, se ve muchas veces desbordada por acciones delictivas de diferente tipo. Esta situación impone enfrentar la realidad y recurrir a todos los elementos disponibles para apuntalar la seguridad ciudadana y la convivencia pacífica de una población que se siente asediada por malhechores.
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