7 de septiembre de 2013 18:57 hs

La Unión Europea (UE) defendió ayer que la comunidad internacional responda de forma “clara y contundente” al supuesto uso de armas químicas por parte del régimen sirio, pero subrayó su voluntad de dar antes una oportunidad al debate en las Naciones Unidas.

“La comunidad internacional no puede mantenerse al margen. Una respuesta clara y contundente es crucial para dejar claro que estos crímenes son inaceptables y que no puede haber impunidad”, señaló en nombre de los 28 países la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton.

El mensaje llegó después de que los ministros de Exteriores del bloque recibieran ayer al secretario de Estado de EEUU, John Kerry, que viajó a la capital lituana, Vilna, en busca del apoyo europeo a la respuesta militar que prepara Washington. Kerry permaneció cerca de cuatro horas reunido con los responsables comunitarios.

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“Frente a este cínico uso de armas químicas, la comunidad internacional no puede mantenerse al margen”, señaló Ashton, subrayando la importancia de “impedir que se cree un terrible precedente para el uso de armas químicas en Siria o cualquier otro lugar”.

Sin embargo, los 28 no adhirieron totalmente a la doctrina de Washington e insistieron a Kerry en la necesidad de esperar a que se complete la investigación de los inspectores de la ONU sobre el ataque químico y que la respuesta a Al Asad se discuta en el Consejo de Seguridad de la ONU, a pesar de que se da por hecho que Rusia y China volverán a bloquear cualquier resolución.

“Hay que evitar la imagen de Irak”, opinó el ministro luxemburgués, Jean Asselborn, que defendió la necesidad de “mostrar al Consejo de Seguridad y a la opinión pública mundial cuáles son las pruebas” del ataque.”Kerry ha dicho que nos ha escuchado, que el elemento de los inspectores de la ONU es importante y que transmitirá eso al presidente estadounidense”, añadió.

Asselborn, cuyo país es miembro no permanente del Consejo de Seguridad, indicó que el informe completo de los inspectores podría demorarse aún una semana y media, pero aseguró que hay “progresos” para que “elementos importantes” del mismo puedan transmitirse al órgano de decisión de la ONU.

La Casa Blanca permanece por ahora a la espera de la autorización del Congreso estadounidense para un ataque, un intervalo que podría dar margen a que al menos parte del informe de la ONU fuese presentado en el Consejo de Seguridad, tal y como desea la UE.
Por ello, los 28 urgieron este sábado a que se presente “cuanto antes” un análisis preliminar de la investigación y celebraron el anuncio de Francia de que esperará a ver el informe antes de tomar una decisión sobre un posible ataque.

Por ahora, París es el único Gobierno europeo que se ha mostrado abiertamente dispuesto a participar en una intervención militar junto a Estados Unidos después del “no” que el parlamento británico dio a su Ejecutivo.

De todos modos, no se espera que ningún Estado miembro censure esa acción si finalmente se lleva a cabo, aunque la voluntad de la inmensa mayoría es que sólo se produzca después del debate en la ONU y varios ministros han expresado dudas sobre la conveniencia de la vía militar.

Apoyo alemán

Estados Unidos cosechó además un nuevo apoyo importante a su postura a título individual, pues Alemania -el más cauto de los grandes socios de la UE- se sumó a la declaración firmada en el marco del G20 por once países, en la que se defendían las iniciativas estadounidenses y se subrayaba la imposibilidad de esperar eternamente por el Consejo de Seguridad.

El ministro alemán de Asuntos Exteriores, Guido Westerwelle, aseguró que si Berlín no apoyó el viernes en la cumbre del G20 de San Petersburgo ese documento fue únicamente porque antes quería discutir el asunto a escala europea con los países no representados.

“Tras ver la excelente y sabia postura de la UE la canciller y yo hemos decidido apoyar ahora la declaración escrita por otros países con ocasión del G20”, añadió.

El texto, firmado por Australia, Canadá, Francia, Italia, Japón, Corea del Sur, Arabia Saudí, España, Turquía, Reino Unido y EEUU, señala que las evidencias del ataque químico del 21 de agosto apuntan al régimen de Damasco y defiende los esfuerzos llevados a cabo por Washington para “asegurar la prohibición del uso de armas químicas”.

Alemania había sido el único de los países de la UE presentes en San Petersburgo que se había abstenido de respaldar el mensaje.

Kerry, que de Vilna viajó a París, se mostró satisfecho y agradecido por el “mensaje fuerte” de Europa sobre Siria. “La ausencia de acción supone un riesgo más importante que la misma acción”, afirmó e insistió en que lo que se plantea no es una guerra y en que “la única forma de poner fin al conflicto sirio pasa por una solución política y no militar”.

En Estados Unidos, cerca de un centenar de personas se concentraron ayer ante la Casa Blanca para protestar contra la posible intervención militar.

La próxima semana el Senado del país norteamericano tiene previsto someter a votación la petición de autorización del presidente estadounidense, y la Casa Blanca ha elevado la presión en los últimos días para conseguir el respaldo de legisladores tanto demócratas como republicanos, sin que por ahora esté claro el resultado.

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