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La vida familiar es caótica, ¿el software laboral podría ayudar?

Para organizarse, una familia recurrió a una plataforma de colaboración en la nube que las empresas utilizan para gestionar grandes proyectos

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01 de junio de 2020 a las 05:00

Jennifer Miller

 

Antes del coronavirus, Michelle Penczak y su esposo, el mayor Sean Penczak, habían planeado mudarse de Kailua, Hawái, a Atlanta para el nuevo trabajo de Sean con la aerolínea SkyWest que empezaba en mayo. Mudarse al otro lado del país no es fácil en circunstancias normales, especialmente con dos niños de 1 y 4 años. Y luego llegó la pandemia.

Sean Penczak fue suspendido y la pareja, ambos de 33 años, se apresuró a buscar un nuevo destino. Se fueron a Virginia Beach, Virginia, cerca de la unidad de reserva del Cuerpo de Marines de Sean Penczak. Pero esto requería elegir un nuevo vecindario, casa y escuelas. Significaba repensar todo el presupuesto de la familia. ¿Podrían pagar una guardería de tiempo completo? ¿Conservarían su suscripción de Netflix?

¿Y qué pasa con la mudanza en sí misma? ¿Qué equipo de protección individual (EPI) necesitarían? ¿Qué cochecito sería más cómodo para que los niños no toquen nada? ¿Cada cuánto tiempo todos se lavarían las manos?

Para imponer orden en ese caos, la familia recurrió a Airtable, una plataforma de colaboración en la nube que las empresas utilizan para gestionar grandes proyectos. Allí agregaron cada línea de presupuesto nueva, cada pieza de EPI y cada proveedor potencial de guardería.

Esa decisión formó parte de una estrategia que la familia implementó hace un año. Consiste en usar las herramientas de administración de oficina para estructurar su vida doméstica. Eso incluía encuentros semanales llamados “reuniones dominicales”, revisiones a mitad de semana llamadas “descargas cerebrales” y plataformas organizacionales como Airtable y Trello, una aplicación de creación de listas que recuerda al método Kanban y se asemeja a un tablero de notas autoadhesivas.

Michelle Penczak dirige Squared Away, una compañía que entrena a los cónyuges de los militares para que sean asistentes ejecutivos principales. “Me dedico a ayudar a la gente a organizarse”, dijo. “Y mi filosofía es que, si lo haces más de una vez, deberías tener un proceso”.

Pero durante muchos años, la pareja tomó sus decisiones domésticas “de pasada”, lo que afectó su relación. Sin embargo, la situación mejoró cuando le aplicaron una auditoría, como las que hacen los departamentos de recursos humanos, a su matrimonio. Y ahora con el coronavirus, Michelle Penczak está especialmente agradecida de poder dirigir su hogar como un negocio.

“Centrarnos en las cosas que podemos controlar, más que en las que no podemos, ha sido increíble”, dijo. “Ser organizada me funciona, y esto me ha dado tranquilidad”.

Por supuesto, para que estas estrategias funcionen, ambas personas deben participar. Inicialmente, Sean Penczak necesitó ser convencido. “No sabía el nivel de uso de la herramienta al que se adaptaría”, dijo Michelle Penczak. Pero decidió involucrarse. “No tenemos conversaciones del tipo: ‘Oh, no recuerdo que dijeras eso’. Eso es increíble después de siete años de matrimonio”.

Allison Daminger, socióloga y candidata a doctorado que estudia el impacto de la desigualdad social en la dinámica familiar en la Universidad de Harvard, está de acuerdo en que estos sistemas formales “pueden ser molestos o engorrosos”. Pero afirma que son útiles para lograr la paridad doméstica.

El año pasado, publicó un estudio en la American Sociological Review sobre el trabajo cognitivo: el proceso de anticipación, planificación y monitoreo que a menudo se requiere en las tareas del hogar. Sin un “plan explícito, cuando las parejas deciden la división del trabajo, casi siempre replican el statu quo y las mujeres terminan haciendo más”, dijo. “Los sistemas más formales ayudan a que las parejas reconozcan lo que realmente quieren”.

Hitha Palepu, directora ejecutiva de una empresa farmacéutica emergente, inversionista y madre de dos hijos, dijo que “muchas mujeres pueden empatizar con la actitud de dar y dar constantemente y esperar hasta que alguien diga: ‘Déjame ayudar’. Desafortunadamente, eso no sucede a menudo”.

Palepu, de 35 años, tuvo un punto de quiebre a fines de 2018, mientras estaba embarazada de su segundo hijo. Sufría depresión, y se le dificultaba cumplir con sus responsabilidades laborales y familiares. Cuando sus amigos publicaron una lista de tareas matrimoniales en Instagram, Palepu le pidió a su esposo que lo intentara.

Ahora semanalmente revisan “casi todos los puntos de la agenda: cómo te sientes, cómo me siento, cómo se siente nuestro matrimonio”, dijo Palepu. “Si uno de nosotros se siente mal, subestimado o que no es escuchado, hablamos sobre qué podemos hacer para remediarlo”. Les tomó un tiempo acostumbrarse a este nivel de honestidad y vulnerabilidad. “Las primeras reuniones fueron increíblemente incómodas”, dijo. “Tienes que dejar a un lado tu ego. Es una práctica”.

Un año después, la pareja adoptó un sistema de gestión familiar que descubrieron en un libro de 2019 titulado “Fair Play: A Game-Changing Solution for When You Have Too Much to Do (and More Life to Live)”. Palepu incluso se llevó una copia cuando su familia salió de Manhattan para aislarse con sus padres en el condado de Bucks, Pensilvania.

“Me senté con mis padres y les dije que teníamos que hablar sobre las tareas de todos, para que pudiéramos vivir armoniosamente en la misma casa”, dijo.

Debes “tratar tu hogar como tu organización más importante”, dijo Eve Rodsky, autora de “Fair Play”. En una oficina eficiente que funciona bien, las personas conocen sus funciones y tienen expectativas claramente definidas. “El hogar”, dijo, “no tiene nada de eso”.

Rodsky, de 43 años, dirige una empresa de consultoría filantrópica y de gestión familiar para personas con un elevado patrimonio. Pero ella escribió “Fair Play” para los padres promedio que viven estresados. Según ella, la justicia no se trata de un rígido 50-50, sino de que cada persona realmente se encargue de un conjunto de responsabilidades domésticas. Si su tarea es lavar los platos o equilibrar el presupuesto del hogar, es responsable de todo el trabajo logístico y cognitivo relacionado. Es lo que Rodsky llama “CPE”: concepción, planificación y ejecución.

Antes de escribir “Fair Play”, Rodsky dijo que su esposo se encargaba de los deportes extracurriculares. Para él, eso significaba acudir a los juegos de las Ligas Menores. Pero, en realidad, era Rodsky quien hacía la mayor parte del CPE: enviar formularios médicos, recoger los uniformes, ordenar botines de futbol y luego devolverlos cuando no les quedaban, recordar que se debe empacar el protector solar y las botellas de agua de los niños y coordinar el transporte compartido.

Ahora que siguen el modelo de “Fair Play”, Rodsky dice que nunca más ha pensado en los deportes extracurriculares. “Ha sido muy liberador. Recuperé seis horas de mi semana”, afirma.

Las herramientas de administración laboral se pueden usar para estructurar la vida doméstica, especialmente durante una pandemia.

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