Opinión > EDITORIAL

Laberinto de lata

La 711 conoció un laberinto 

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06 de diciembre de 2018 a las 05:03

El lapidario informe del Tribunal de Conducta Política (TCP) del Frente Amplio sobre la actuación del senador de la 711 Leonardo de León no se aparta un ápice del sentir del frenteamplista honesto que quiere volver a sentir orgullo de pertenecer a la coalición fundada en 1971.
El dictamen del TCP concluyó que la mano derecha de Raúl Sendic cometió múltiples “actos indebidos en perjuicio de ALUR” y “del interés y del patrimonio públicos”, entre otras consideraciones que reprueban el accionar del senador de la lista 711 mientras estuvo al frente de la compañía del norte del país. También reprobó su comportamiento a la hora de negarse a responder preguntas del tribunal.
Luego de un pronunciamiento tan contundente y lapidario la suerte del senador De León pende de un hilo. Resulta insostenible su permanencia en el Senado de la República y, por el bien del sistema democrático y del propio Frente Amplio de cara a las próximas elecciones, debería dar un paso al costado y hacerse cargo de sus actos reprobables y abusivos con los dineros públicos durante su gestión escandalosa al frente de ALUR.

Pero su sector no parece pensar así. Lejos de amedrentarse y asumir la realidad de una gestión plagada de irregularidades, abuso de los dineros públicos y ocultamientos, el sector 711 ensucia la cancha y arrastra al lodo a su partido político.
Las declaraciones del legislador de la 711 Saúl Aristimuño no dan cabida a dobles interpretaciones. En referencia a los insistentes reclamos de varios sectores de su partido de que el líder del sector Raúl Sendic no se presente a ningún cargo electivo en las próximas elecciones, sostuvo que el Frente Amplio “corre el riesgo de ser la primera fuerza política en proscribir a un candidato”. 
Pero fue más lejos aun, realizó una comparación temeraria con los oscuros tiempos de la dictadura militar en que hubo no solo proscripciones, sino presos de conciencia, exiliados y hasta políticos asesinados. 
“Solo los milicos lo hicieron en la dictadura”, sentenció en referencia a la proscripción que percibe tras el sensato pedido de sus colegas de izquierda.

“Estamos en esta batalla fratricida que algunos venimos advirtiendo hace mucho tiempo que corremos el riesgo de una fractura. Si seguimos así vamos rumbo al precipicio y estamos hipotecando la chance de ganar el cuarto gobierno”, agregó desafiante y amenazador.
En esta última apreciación le asiste la razón a Aristimuño. Es tan grande el bochorno de las actuaciones públicas de Sendic y De León que efectivamente están poniendo en riesgo seriamente la credibilidad de la izquierda a la hora de presentarse ante la ciudadanía para pedir un cuarto gobierno consecutivo.

Con la 711 el Frente Amplio no solo conoció lo que es meter la mano en la lata, sino que se metió en un laberinto del que solo podrá salir extirpando de raíz el foco infeccioso que salpica para todos lados. 
La decisión precisa y certera del TCP va en camino de esa dirección y emplaza al resto de los partidos a quienes se le hace cada vez más complicado barrer debajo de la alfombra. Resta ver cómo procede el Frente Amplio ahora que las cartas están a la vista y no hay posibilidades de engañar a nadie. 

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