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Lacalle asegura reestructura del Mides con jurista de su confianza

Nicolás Martinelli, será el número tres de la cartera y quien lleve adelante las auditorías y controle los programas  

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14 de diciembre de 2019 a las 05:03

Tiene 1.800 funcionarios, más de 50 direcciones, decenas y decenas de contrataciones de ONGs y programas, así como algunos organismos que dependen de su jurisdicción,  como el Inisa y el INAU. Solo este último tiene unos 4.000 funcionarios. El Ministerio de Desarrollo Social (Mides) es una mole y el nuevo gobierno pretende reorganizarlo. Además de que el futuro ministro, Pablo Bartol, ya anunció que su oficina estará en Casavalle, cambiará la forma de ejecutar las políticas sociales. 

Para el presidente electo, Luis Lacalle Pou, el Mides es uno de los ministerios más importantes y por eso, será el único ministerio cuyos tres principales jerarcas serán del Partido Nacional. En el caso de Bartol, si bien su vínculo con la política tiene poco más de un año, es hombre de confianza del nuevo mandatario, lo conoce –y admira- desde 2007 por su trabajo en el centro educativo Los Pinos, de Casavalle y por eso lo eligió como su asesor en políticas sociales. Sin embargo, a Bartol le faltan horas de vuelo como político y para eso Lacalle eligió como subsecretario al diputado y exintendente de Flores Armando Castaingdebat. 

Castaingdebat cumple con tres condiciones que lo hacen, según el presidente electo, idóneo para el cargo. Por un lado, es político. Toda secretaría de Estado necesita de alguien que conozca de adentro el mundo de la política para poder negociar y llegar a acuerdos que permitan al ministerio avanzar. Por el otro, es del interior y Lacalle pretende que sea el nexo con las intendencias, un pilar fundamental para el Mides, según la reorganización que está prevista.

La idea del nuevo gobierno es trabajar en permanente contacto con los gobiernos departamentales. Por último, Castaingdebat conoce de adentro el mundo del deporte –especialmente el del fútbol por su participación en la Comisión Normalizadora de la Asociación Uruguaya de Fútbol– y otra de las ideas que se tiene para el Mides es que el deporte, con las plazas públicas como principal escenario, cobre protagonismo como mecanismo de inclusión. 

En tanto, Lacalle se reservó a uno de sus hombres de mayor confianza política y técnica para el cargo desde el que se “manejará” al ministerio. El abogado Nicolás Martinelli será el director general de Secretaría, un puesto que tiene como principal objetivo que las cuentas estén claras, limpias y en orden. 

Allegados al presidente electo indicaron a El Observador que Lacalle Pou transmitió a los futuros jerarcas del Mides que “no se puede desviar un peso de nada porque la plata tiene que llegar” a los programas a los está pautado que llegue. Para lograr eso, Lacalle quiso contar con alguien por quien no solamente pusiera las manos en el fuego sino que entendiera de leyes y de administración. Y si bien el nombre de Martinelli se manejó como candidato a la Secretaría o Prosecretaría de Presidencia, al presidente electo no le quedaron dudas de que era el hombre que necesitaba en la Dirección General del Mides. 

El documento “Compromiso por el país” que elaboraron los socios de la coalición plantea “mejorar la eficacia de las asignaciones familiares y otras formas de transferencia monetaria, manteniendo el nivel de las prestaciones” y “desarrollar políticas sociales en diálogo y articulación con las familias, como agente fundamental de protección, contención e impulso al desarrollo personal”.

Por su parte, el programa de gobierno nacionalista propone “aplicar una política de transparencia total” en el Mides mediante la que se compromete a divulgar objetivos, metas e indicadores e información detallada sobe presupuesto y ejecución presupuestal.  A su vez, está previsto que las nuevas autoridades difundan el Currículum Vitae de todo el personal técnico contratado y los antecedentes de las organizaciones de la sociedad civil con las que trabajen. 

En ese sentido, Martinelli será el encargado de mirar con lupa cada paso que se haya dado en las administraciones anteriores  y que se vaya a dar. El abogado, experto en Administración Financiera y Comercio Exterior, tiene una vida política junto a Lacalle Pou de 13 años y fue uno de los primeros jóvenes que le pidió formar una agrupación en Montevideo, cuando Lacalle era diputado por Canelones. 

Cómo llegó a ser hombre de su confianza

En el año 2006, dos jóvenes de poco más de 20 años golpearon dos veces la puerta del despacho de Lacalle Pou en el anexo del Palacio Legislativo para obtener un “no” como respuesta. “No les quiero hacer perder el tiempo”, les dijo Lacalle Pou a Martinelli y a Martín Lema en las dos oportunidades en que fueron a pedirle, sin conocerlo, que se sumara a una agrupación de jóvenes que querían formar en Montevideo. 

Ese grupo de jóvenes formado por Martinelli, Lema, José Luis Satdjian –futuro subsecretario de Salud– y otros nóveles políticos, veía en Lacalle un liderazgo que los hacía pensar en que podía encabezar su agrupación. 

Tiempo después de esos dos “no”, Lacalle hizo un viaje por Europa en el que visitó diferentes parlamentos y vio cómo los europeos apostaban a la renovación de la política con figuras jóvenes. Al volver, se le vinieron a la cabeza aquellos muchachos que le habían ofrecido formar un sector en Montevideo. Martinelli y Lema fueron por tercera vez a su despacho y se encontraron una respuesta diferente: “No les tendría que haber dicho que no”, les dijo esta vez. 

Esa respuesta de Lacalle sumado a una pequeña reunión a la que fue a escuchar a unos pocos políticos jóvenes fueron los primeros pasos de la lista 404, que luego se convirtió en Aire Fresco. 

En 2008 Lacalle transmitió su intención de competir en Montevideo en las elecciones de 2009 y la cosa creció. La estructura que once años después lo vería ganar el balotaje se estaba empezando a armar. En 2011, Lacalle asumió como presidente de la Cámara de Diputados y le pidió a Martinelli y a otras expertos en derecho, entre los que se encontraba el futuro prosecretario Rodrigo Ferrés, que hicieran un estudio del ordenamiento legislativo uruguayo. Tuvieron que agruparlas por “leyes poco frecuentes, en desuso, sin reglamentación, y de uso frecuente” y categorizarlas por tema. 

Ese estudio que llevó tiempo y esfuerzo le valió a Martinelli la plena confianza de Lacalle Pou y a partir de 2012 empezó a trabajar con él en la secretaría de Diputados y recorrió todo el país entre 2013 y 2014 junto al ahora presidente electo. 

A principios de 2014, Martinelli se fue a trabajar al sector privado, quiso ser candidato a alcalde pero no pudo por incompatibilidad con la empresa en la que trabajaba –ya se había candidateado en 2010– y había sido electo concejal. En 2015, cuando Lacalle asumió como senador luego de la derrota con Vázquez, le pidió que fuera a trabajar con él al Senado y renunció a su empleo. 

En el Senado, Martinelli redactó proyectos de ley, pedidos de informes y coordinó los equipos técnicos del senador que se seguía preparando para intentar ser presidente de la República. Martinelli es, por momentos, la pluma de Lacalle. Tanto que fue uno de los que lo ayudó a preparar el debate y participó de las negociaciones con el comando de Daniel Martínez. 

Como número tres del Mides seguirá totalmente vinculado al presidente electo y más que su pluma será sus ojos en esa cartera. 
 

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