La estabilidad uruguaya fue puesta a prueba este domingo por el oficialismo luego del mensaje recibido por las urnas. Luis Lacalle Pou ganó la Presidencia, pero por un margen muy pequeño que le deja un mensaje de advertencia: va a necesitar acuerdos más fuertes que los ya logrados en el Parlamento. Además del pacto político necesitará uno social con la izquierda. En su discurso tomó nota y a la vez fue muy mesurado, a diferencia de su rival.
El candidato del oficialismo jugó con fuego. Daniel Martínez, que fue el que tuvo menos votos, no llamó a su rival para reconocer la derrota como es habitual que suceda en Uruguay. Implica una ruptura con la historia política y es la primera vez, al menos desde la restauración democrática, que los uruguayos se van a dormir sin que el perdedor lo reconozca. Además, el discurso que dio agitó a sus militantes como si fuera un ganador. Si bien pidió “no provocar”, la actitud, el tono y sus dichos, generaron que la militancia frenteamplista cantara como si hubiesen ganado. Con los niveles de confrontación de la región fue una jugada demasiado arriesgada.
Si bien Martínez no llamó a Luis Lacalle Pou, el presidente Tabaré Vázquez sí lo hizo. Pero como la decisión del oficialismo es esperar los resultados del escrutinio definitivo, aunque la diferencia es casi imposible de descontar, no hablaron aún de la transición.
Aún con la molestia que le generó la actitud de Martínez, Lacalle evitó confrontar y también autoproclamarse electo. Cuando su militancia le gritó “presidente, presidente”, el se rió y dijo: “Eso lo dicen ustedes, no yo”.
Por qué ya está definido
Lacalle Pou será el nuevo presidente de los uruguayos. La cantidad de votos observados (35.229) es mayor a la diferencia entre las dos fórmulas que marca el escrutinio primario (28.666). Sin embargo, para revertir ese resultado, la distribución de los votos observados debería ser muy diferente a la de octubre, cuando solo 27% de esos sufragios fueron para el FA. Hoy Martínez necesita 91% de los votos observados para ganar la elección.
Los votos anulados también entran en juego, porque en el escrutinio departamental se reevalúa la anulación de cada voto. Hay votos que en el escrutinio primario son anulados y luego en el definitivo se reconsidera la decisión y una parte se valida. Pero asumir que el comportamiento de los votos mal anulados es tan distinto al del resto de los votos emitidos como para revertir el resultado, es un supuesto fácil de descartar teniendo en cuenta las experiencias de anteriores instancias.
El factor Manini
El resultado de la noche del domingo también implica un mensaje muy fuerte para Lacalle Pou, en especial en lo que tiene que ver con su sociedad con Guido Manini Ríos.
Esta elección también tuvo una veda atípica. Entre el jueves de la semana pasada y el domingo, pasaron muchas cosas.
En primer lugar está el factor Manini Ríos. Un video enviado por el excomandante del Ejército a los militares exasperó a miles de votantes y, a la luz del resultado electoral, definió a muchos que pensaban votar en blanco o anulado a apoyar a Martínez. Solo 3,4% votaron en blanco o anulado. Todas las encuestadoras proyectaban que estaría entre 4% y 6%.
Pero también la coalición logró menos votos de los que proyectaban las encuestadoras.
¿Qué dijo Manini? Con su video no cometió ninguna ilegalidad, pero fue un mensaje corporativista que confirmó algo que él ha querido negar en toda la campaña: que su partido Cabildo Abierto es un partido militar.
Además, coincidió su emisión con un dantesco editorial de Nación, la revista oficial de la Cooperativa de Ahorro y Crédito de las Fuerzas Armadas (Caofa) que se difundió a través del Centro Militar, que llamó a “expulsar al marxismo”.
Más allá de los dichos, la actitud de Manini plantea un desafío a Lacalle Pou. ¿Cómo hará para contener al senador de Cabildo Abierto? Su actitud en cierta medida fue un desafío a la campaña medida y cuidada del líder nacionalista.
Lacalle todavía no dio señales claras. Por ahora apuesta a tener a Manini contenido para asegurarse sus votos en el Parlamento.
Pero lo más grave de Manini es que sus dichos y sus actitudes enardecen a sectores sociales que pueden complicarle la vida en la calle al nuevo gobierno con una conflictividad alta.
El otro elemento, que habrá que medir, es el voto desde el exterior. Se estima que vinieron muchos más uruguayos que en octubre.
Por qué Martínez también ganó
Martínez perdió, pero también ganó. Su victoria fue la de imponerse ante un escenario de derrota que habían adelantado no solo las encuestadoras sino también muchos de sus compañeros de partido.
Martínez parecía muerto políticamente –o al menos herido de gravedad– pero los números finales lo dejarán mucho mejor parado.
La pregunta que queda es: ¿se va para su casa como había anunciado?
Parte de su discurso de anoche pareció incluir también un mensaje a esa interna que estaba pronto para desterrarlo y que incluso empezaba a preparar opciones presidenciables para 2025.
Hubo elecciones más parejas
Esta será la elección más pareja en 25 años. A falta de que se abran los votos observados la diferencia actual es de 28 mil votos.
Pero hubo comicios más reñidos. En 1971 el Partido Colorado le ganó al Partido Nacional por 12.802 sufragios. En 1994 la diferencia entre el PC y el PN fue de 23.044 votos.
Así anunciaron las encuestadoras sus primeras proyecciones
Otras notas sobre la elección
Producción: Federico Comesaña y Felipe Llambías.
Edición de videos: Carla Colman y Silvana Fernández.