Hasta el jueves pasado, Arkansas no había llevado a cabo ninguna ejecución desde 2005. Sustancia criticada
Los defensores de los condenados afirman que una doble ejecución puede causar un peligroso estrés en los agentes penitenciarios encargados de aplicar la pena capital. Además, según sus detractores, el midazolam es un ansiolítico del que se dice que no sume suficientemente en la inconsciencia al preso, lo que puede provocarle grandes dolores.
Ocho ejecuciones en 11 días
Arkansas esperaba terminar este mes con las ocho penas de muerte que tenía pendientes desde la década de 1990, en una carrera maratónica sin precedentes que duraría 11 días. Sin embargo esta idea fue frustrada por órdenes judiciales que bloquearon la mitad de las inyecciones letales.
De los ocho presos, cuatro obtuvieron suspensiones temporales de la Justicia y un octavo, Kenneth Williams, aún puede ser ejecutado el próximo jueves por un
asesinato en 1999 durante una fuga de la cárcel en la que cumplía cadena perpetua por otro homicidio.
Pena de muerte en Estados Unidos
Luego de un período de prohibición, EEUU reinstauró la pena de muerte en 1976, a través de la octava enmienda, que también establece limitaciones para su aplicación. Actualmente la pena capital rige para 31 de los 50 Estados estadounidenses.
Los métodos de ejecución, los lapsos y las penas por las que se aplica varían según el Estado. Arkansas usa la inyección letal, que es la técnica más común.
Williams fue el noveno recluso ejecutado este año en Estados Unidos (Jones, el octavo) y el 1.451 desde que el Tribunal Supremo reinstauró la pena de muerte. Arkansas ejecutó a 30 de ellos.
Antencedente cercano
La de Arkansas
fue la primera ejecución doble desde la del 9 de agosto del 2000 en Texas, Estado que ostenta todos los récords en lo que a pena de muerte se refiere, incluyendo el de más ejecuciones: 542.
En esa ocasión, el Estado sureño suministró una inyección letal a Brian Roberson por asesinar a una pareja de ancianos en Dallas en 1986, mientras que Oliver Cruz fue ejecutado por secuestrar, violar y asesinar a una piloto de la Fuerza Aérea en San Antonio en 1989.Arrepentimiento
Un patrón compartido en el comportamiento de los asesinos ejecutados entre lunes y martes fue el expresar su arrepentimiento por los crímenes que cometieron.
"No pediría ser perdonado, pues no tengo derecho", rezaba un segmento de una carta escrita por Jones. Además, en la previa a su ejecución el hombre utilizó su derecho a unas últimas palabras para pedir perdón a Lacy, la niña de 11 años que violó y dejó sin madre en 1995 y que hoy presenció su ejecución.
"Espero que con el tiempo puedas saber quién soy realmente y que no soy un monstruo", dijo. Sin embargo, casi 22 años después se mostró "satisfecha" de que "se haya hecho justicia", en una declaración a los medios en la prisión Cummins Unit.
Williams, por su parte, expresó su deseo de no haber cometido los crímenes. "Pero ya no puedo hacerlo", dijo.