Los incendios forestales no dan tregua a Portugal, donde dos fuegos activos desde el fin de semana fueron declarados extintos este martes, pero otros 16 de grandes dimensiones han obligado a desalojar a decenas de personas de sus viviendas.
Los cerca de 8.000 bomberos y voluntarios que combaten el fuego en la zona central y septentrional del país, donde este lunes murió un aldeano de 54 años atrapado por las llamas, reciben este martes el esperado refuerzo de dos aviones españoles y otros dos franceses.
La ola de incendios que vive Portugal este verano se recrudeció la semana pasada con unas temperaturas más altas de lo habitual y fuertes vientos que han avivado y multiplicado los frentes de los mayores fuegos.
Este martes, más de 40 personas cuyas viviendas están amenazadas por las llamas tuvieron que ser evacuadas en Oliveira do Hospital, una pequeña aldea a 300 kilómetros al norte de Lisboa, en las estribaciones de la Sierra de Estrela.
Uno de los peores incendios activos en Portugal arrasa las proximidades de esa región de la mitad norte de Portugal pese a los esfuerzos por controlarlo de cerca de 400 bomberos con un centenar de vehículos.
El fuego afecta sobre todo al término municipal de Seia, donde también una treintena de personas, en su mayoría ancianos que viven solos en la zona, fue traslada por las autoridades a lugares más seguros.
Cinco de los incendios activos se concentran en ese distrito, Viseu, pero otros dos arden fuera de control al este, en Guarda, y otros cuatro, de grandes proporciones, más al sur, en municipios de Leiría, Braganca, Castelo Branco y Santarem, donde las llamas no han podido ser extinguidas desde el domingo.
Con todo, el peor incendio registrado en las últimas semanas, que se cobró una vida y destruyó dos casas y una fábrica en Ourem, a 140 kilómetros al norte de Lisboa, fue controlado este martes al igual que otro declarado en Tomar.
Los bomberos, que han luchado 48 horas y han perdido un helicóptero pesado para conseguir controlarlo, siguen trabajando aún para que el fuego no resurja.
La cantidad y gravedad de los incendios obligó este lunes a Portugal a pedir ayuda europea, y España y Francia respondieron con el envío de dos aviones especializados en el combate al fuego.