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Las películas de Studio Ghibli llegan a Netflix: cómo meterse en el mundo del "Disney japonés"

Cinco películas para conocer la obra del estudio insignia de la animación japonesa,que fue influencia para Pixar

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01 de febrero de 2020 a las 05:02

Japón pasó 220 años cerrado al mundo. Entre 1633 y 1853 el contacto con las demás naciones de la tierra estaba limitado. Hasta que llegaron los estadounidenses con sus armas y sus barcos y forzaron la apertura del archipiélago. Salvando las gigantescas distancias, con las películas del estudio de animación nipón Ghibli pasaba algo así. Durante unos cuantos años el acceso a ellas estaba limitado, aunque seguían teniendo pasajes periódicos por los cines y estaban disponibles en formatos físicos. Pero, en la era del streaming, no había dónde verlas en plataformas digitales. Hasta ahora.

Luego de un cambio de política de parte de Ghibli, que permitió la venta de sus películas a diversas plataformas, Netflix anunció que el 31 de enero se incorporaron a su catálogo varias de las películas claves del estudio japonés, con tandas sucesivas que llegarán en marzo y abril de este año. Una gran noticia para los fanáticos del estudio, pero también una oportunidad para los que nunca se metieron en este universo de explorar y descubrir las mil maravillas que tiene para ofrecer esta factoría.

El crecimiento en popularidad de Ghibli a nivel internacional se dio sobre todo en las décadas de 1990 y los 2000, al influjo del éxito de la película El viaje de Chihiro, ganadora del Oscar a Mejor película animada. Todo eso coincidió con un mayor interés de parte del mundo occidental por la animación y la cultura japonesa, pero lo cierto es que el estudio y sus responsables ya venían trabajando desde dos décadas atrás.

Hablar de Ghibli es hablar de Hayao Miyazaki, el director de sus películas más renombradas. Con el que sería su socio y también director Isao Takahata se formaron trabajando como animadores en algunas series que, si fue niño entre los años 70 y 80, seguramente vio en la televisión uruguaya, como Heidi (si, la versión de “abuelito, dime tú”) o Marco (exacto, el que viven “en un pueblo italiano” y no quiere que su mamá se vaya).

En 1986, Miyazaki empezó a dirigir sus propias películas, en las cuales se repiten temas como el cuidado de la naturaleza, la preservación de las tradiciones japonesas ante la modernidad, el pacifismo y la presencia de protagonistas femeninas en posiciones de poder, algo tan habitual en su cine como los animales gigantes, los cerdos y los aviones, a los que les tomó cariño por herencia familiar, ya que su tío fue fabricante de aviones en la segunda guerra mundial.

A Miyazaki se lo llama el “Walt Disney japonés”, por ser el creador de películas exitosas y fundador de un estudio taquillero, que tiene su propio museo y parque temático en Japón, pero quizá su obra se acerque más a las producciones de Pixar, estudio al que influenció. Sus obras tienen contenido tanto para niños como para adultos y, más allá de las aventuras espectaculares, sus filmes siempre tienen algo para decir y para reflexionar. Miyazaki, que tuvo más retiros y regresos que Los Olimareños, está trabajando en su enésima última película, ¿Cómo vives?, que espera ser estrenada antes de los Juegos Olímpicos de Tokio de este año. Estas son algunas de sus obras más destacadas para ver en Netflix y aguantar la espera. 

Mi vecino Totoro

Sobre todo si hay niños en la casa, este es el mejor lugar para empezar con Ghibli. Con una premisa que toma varios elementos de la infancia de Miyazaki, la película se ambienta en el Japón rural de la década de 1950, y tiene como protagonistas a dos hermanas que acaban de mudarse para estar más cerca de su madre, internada por tuberculosis en un hospital cercano. Las niñas descubren en el bosque cercano a su hogar a Totoro, un espíritu que toma la forma de un conejo gigante, y que se convierte en un apoyo en ese momento tan traumático para las hermanas. Es una película muy sencilla, sin un gran conflicto, pero sin dudas de las más encantadoras y entrañables del catálogo Ghibli, al punto que Totoro se convirtió en la mascota del estudio y en un personaje extremadamente popular en Japón (algo así como un Winnie Pooh oriental). Ya está disponible en Netflix.

Nausicaä del Valle del Viento

Esta película es anterior a la fundación de Ghibli. Es su prólogo, ya que fue inmediatamente anterior a la creación del estudio, y la mayor parte de su equipo pasó a trabajar allí. Se trata de una autoadaptación de parte de Miyazaki, ya que Nausicaä nació como un manga (cómic). Su protagonista es una princesa aventurera que vive en un mundo posapocalíptico que está cerca de ser devorado por una jungla contaminada. Cuando una potencia intenta usar armas peligrosas para erradicar esa contaminación, Nausicaä se ve metida en un conflicto masivo en el que está obligada a salvar no solo a su pueblo, sino a todo el mundo. Aunque se nota más su edad en comparación con otras producciones del estudio, visualmente sigue siendo única, y su historia es maravillosa. Ya disponible en Netflix.

La princesa Mononoke

Heredera directa de Nausicaä y una de las películas más célebres y exitosas de Ghibli, tiene como escenario una versión fantástica y sobrenatural del Japón medieval. Aunque aquí es una historia con un protagonista masculino, un joven príncipe que recibe una maldición, la princesa del título, una joven salvaje que vive en el bosque y protege a los animales que allí viven del avance de un pueblo de herreros, es una figura central, y su duelo con la líder del pueblo es el gran conflicto al que el príncipe se ve arrastrado. Por momentos violenta y oscura, tiene también una enorme sensibilidad, con un mensaje ambientalista y bien firme sobre el balance entre el avance tecnológico y la naturaleza. Se estrena el 1° de marzo.

El viaje de Chihiro

A medio camino entre Alicia en el país de las maravillas y un relato folclórico japonés, la película más reconocida a nivel internacional de Miyazaki y Ghibli cuenta la historia de una niña que ingresa junto con sus padres en un mundo de espíritus, fantasmas y dioses. Los adultos se transforman en cerdos por una maldición, y Chihiro tiene que infiltrarse entre los espectros para rescatarlos. Una historia de maduración y crecimiento que repite las cuestiones ambientales y que también resalta la necesidad de que las generaciones más jóvenes y occidentalizadas de Japón conecten con las tradiciones y el folclore de su tierra. Este cuento de hadas tan hermoso como encantador es uno de los puntos altos del camino de Ghibli, del cine de animación, y del cine en general. Se estrena el 1° de marzo.

Se levanta el viento

Aunque no llega al nivel de obra maestra de otras de las producciones aquí mencionadas, destaca por ser el trabajo más reciente de Miyazaki antes de otro de sus periódicos retiros. También estuvo nominado al Oscar y generó un intenso debate en Japón por la forma en la que retrata la segunda guerra mundial y a su protagonista, el constructor de aviones de guerra Jiro Horikoshi (una figura real), que le significó a su director ataques de la derecha política japonesa. La película no se limita al retrato biográfico de su protagonista, sino que Miyazaki pone su espíritu pacifista para señalar que en el conflicto Japón actuó con arrogancia y agresividad, a la vez que su amor por los aviones se refleja al mostrar como algo que se puede considerar hermoso puede tener un uso negativo. Se estrena el 1° de marzo.

 

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