Hackeos, espionaje, vulnerabilidades, filtraciones de fotos íntimas e información empresarial capaz de desatar un conflicto internacional, todo eso pasó en 2014 y, sin embargo, la humanidad todavía no aprendió a generar contraseñas seguras.
Las peores contraseñas no han cambiado
A pesar de las constantes amenazas y las discusiones sobre ciberseguridad de 2014, los códigos más robados siguen siendo los más predecibles