El Tribunal de Apelaciones en lo Penal de 3o Turno subió a 3 años y dos meses la pena de prisión a cumplir por un policía que en 2021 le disparó al menos ocho veces a un delincuente que lo abordó con un arma de juguete. De esos disparos, seis impactaron en el hombre, que murió en el lugar. Por eso, el juez Marcelo Malvar había condenado al policía por un delito de homicidio a título de dolo eventual, calificación jurídica que el tribunal mantuvo.
En el juicio, habían declarado a pedido de la defensa del acusado los jerarcas policiales Alejandro Berriel (en ese momento número 3 de la Policía Nacional) y Efraín Abreu (en ese entonces director de la Escuela Policial, actual 3 de la Policía Nacional). Ellos habían explicado cómo se utilizaba la técnica del "doble tap" que fue efectuada por el condenado. Se trata de un método por el que se dispara dos veces en cuestión de segundos, casi sin pausa. Ese era el motivo, alegaba la defensa, de que se hubieran dado tantos disparos: se efectuaban en tandas de a dos.
"Hay un montón de factores que pueden incidir en un enfrentamiento, pero lo que se enseña en la academia es que el policía debería tirar en una zona específica del cuerpo. Que es de la cintura para arriba hasta los hombros y cabeza, que es una silueta en forma de botella ¿Por qué es ahí? Por uno de los tres principios de los que contaba, que es que es efectivo, porque es la zona en la que están todos los órganos que pueden incapacitar a una persona", había declarado Abreu.
"La policía, y quiero que quede bien claro, no enseña a tirar a matar, sí a incapacitar a la persona, para que cese con su agresión física o su movimiento físico", aclaró inmediatamente.
La escena comenzó con el condenado caminando por la vereda una noche de 2021 camino a una parada de ómnibus. La víctima venía en bicicleta en la misma dirección pero en la acera contraria, hasta que en un momento, se lo ve cruzar con la clara intención de robarle y le exhibe un arma, que luego resultó que era de juguete. Percibiendo la amenaza, el policía le disparó entre ocho y nueve veces.
El criterio del juez Malvar, que el tribunal compartió, fue que la escena podría dividirse en tres. La primera, cuando la amenaza era cierta y correspondía disparar, la segunda, cuando la víctima estaba herida en el suelo pero aún con el arma en su mano e hizo un "ademán" y era aceptable disparar y, la tercera, cuando la amenaza ya estaba completamente neutralizada y era excesivo disparar. En esta última escena es que el policía efectúa dos disparos más, lo que a criterio de los jueces es un exceso.
La Fiscalía de Homicidios de 3o Turno, que encabeza Adriana Edelman, había pedido que se lo condenara a 7 años de prisión. En su teoría del caso, estaban justificados el primer y segundo disparo. El resto habían sido un exceso. Los abogados del policía, Joaquín Abal y Emiliano Chimuris, solicitaron que se lo absuelva dado que había actuado en legítima defensa.
En el juicio, cuando tuvo oportunidad de decir sus palabras finales, el policía exclamó: "Me defendí. Somos policías 24 horas. Me defendí —llora— Cuando veo que el señor cae, veo que me sigue apuntando y por eso me sigo defendiendo. Y bueno, y cuando logro defenderme, no voy a seguir lastimándolo, incluso voy a asistirlo, llamo a la emergencia, paro a un auto que iba pasando y bueno, eso... No me siento contento por eso que pasó, no quise matar a nadie".
El tribunal, por su parte, indicó que "no resulta acorde a las reglas de la lógica y por tanto difícil de creer que la víctima volviera a apuntar a acusado, ya que como bien señaló la Fiscalía en su alegato de clausura, nadie se defiende de un arma de fuego con un arma de juguete (...) no es razonable pensar en una acción de defensa". Así, recordaron que el policía es un profesional por lo que debe exigírsele una "calma mayor".
Por lo que el acusado "superó los límites de la defensa necesaria, utilizando de modo irracional el arma de reglamento para repeler el ataque".
Determinaron aumentar seis meses la pena que inicialmente había fijado Malvar porque consideraban que era "exigua y merecía intensificarse" porque se afectó el bien jurídico más importante, que es la vida.