1 de marzo de 2013 20:44 hs

Cuando los focos se apagan y se hace cansino hojear las páginas con los vestidos de los Oscar, lo que queda del evento son algunas impresiones sobre los premios más populares del séptimo arte y, por añadidura, de la industria del cine estadounidense.

La noche del domingo dejó más certezas que sorpresas. La aparición de Michelle Obama vía satélite para entregar el premio a mejor película representó la triste confirmación de la injerencia de la política en Hollywood. El mismo George Clooney, productor de Argo, manifestó que cuando vio a la primera dama en la pantalla del teatro Dolby supo que su película había ganado. De acuerdo a los medios estadounidenses, detrás de esta sorpresa se encuentra la mano mágica del poderoso productor Harvey Weinstein, el mismo que el año pasado puso su casa para la fiesta de recaudación de fondos de la campaña de Barack Obama (organizada, claro está, por George Clooney).

Esto no quiere decir que Argo sea una mala pellícula ni Ben Aflleck un mal director. Pero otra cosa es que haya sido el mejor filme de 2012. El que La noche más oscura se llevara solo un galardón (y encima compartido con Skyfall, a edición de sonido) puede parecer injusto, pero no sorprendente. Tampoco resulta extraño que luego del fracaso del filme de Kathryn Bigelow en los Oscar, los senadores que hace dos meses iniciaron una investigación sobre las filtraciones de la CIA decidieran cancelarla sin alegar razones.

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Más sorprendente fue el premio a mejor director para Ang Lee, en lugar de Steven Spielberg. Por más que Life of Pi, Una aventura extraordinaria suene a charlatanería new age, su dominio de la imagen y la dificultad que implica llevar a la gran pantalla el libro de Yann Martel inclinaron a la Academia hacia el director de origen taiwanés. El premio también podría interpretarse como una apuesta por el futuro del cine. No obstante, este parece un tanto en jaque, ya que Rhythm & Hues, la empresa encargada de hacer los efectos especiales del filme de Lee, se declaró en bancarrota. Pero, después de todo, Hollywood no solo es la tierra de los sueños, sino también de las contradicciones.

Julissa Reynoso

La presencia de la embajadora de EEUU en Uruguay en los Oscar (acompañando a su amigo Chris Terrio, ganador al mejor guión adaptado por Argo) representa una histórica incursión del diseño de moda uruguayo en los premios de la Academia. El vestido de seda natural que lució Reynosso es de Marcelo Roggia. La embajadora dijo a El Observador que eligió esta prenda por su “buen equilibrio entre elegancia y moda, con un toque de estilo uruguayo”.

Michelle Obama

Coincidir en algún punto con el razonamiento del gobierno iraní puede parecer preocupante, pero el que Michelle Obama le entregara el premio a la Mejor Película a Argo hace razonables las dudas sobre la intromisión de la política en los premios de Hollywood. El que la primera dama de EEUU entregue un premio de cine puede parecer tan absurdo como que Cristina Fernández de Kirchner salga a atacar por Twitter a Ricardo Darín, pero no tanto como el horrendo Photoshop que el régimen iraní le imprimió a su vestido para tapar el escote. Lo que sí ya hubiera sido de otro planeta es que Michelle Obama e hubiera entregado el premio a La noche más oscura.

Hollywood ama a Hollywood

Si esta afirmación ya había sido visible el año pasado con el triunfo de The Artist en los Oscar, más claro fue este año con el premio a Argo, que no solo deja bien parado al gobierno norteamericano sino que muestra que Hollywood sirve para algo más que para entretener.

Otros premios

Si hay algo que la pasada edición de los premios dejó en claro es que las otras entregas de galardones tienen influencia sobre la Academia. No fue hasta que Argo y su director Ben Affleck consiguieron premios en los otros certámenes que el filme empezó a ser considerado como un serio candidato contra Lincoln. La Academia ya había quedado en evidencia por no nominar a Affleck en su rol de realizador, pero no desoyó el ruido que había hecho la película en los otros festivales.

Jennifer Lawrence

Cualquier otro intérprete que se hubiera tropezado al ir a recoger su premio Oscar y que le dedicara a los periodistas su dedo mayor cosecharía más detractores que Seth MacFarlane. “No me aplaudan por lástima porque me haya caído”, “Lo siento, me tomé un shot antes de venir”, fueron las frases con las que Jennifer Lawrence salió al paso de ambas situaciones para el deleite de sus interlocutores. Porque a ella todo se le perdona. No solo porque con 22 años es una actriz como pocas, sino porque esa mezcla de frescura, sinceridad e irreverencia tiene enamorado a medio mundo. Y como si fuera poco, es la nueva cara de Christian Dior.

Anne Hathaway

Pese a su cara angelical y su merecido Oscar a la mejor actriz de reparto, Anne Hathaway no goza de la popularidad de Jennifer Lawrence. Y es que la chica parece embarrarla cuanto más se esfuerza por caer bien. Luego de la catarata de agradecimientos en su discurso (al menos esta vez no le dio las gracias a Víctor Hugo) la actriz salió a pedir disculpas por el vestido que llevó al evento. Su atuendo se convirtió en el hazmerreir de la noche porque las costuras en el pecho parecían la marca de dos pezones puntiagudos. Para colmo ahora aparecieron los hatha-haters, nombre con el que se denomina a los detractores de la actriz y Hathaway no tardó en aclarar que se siente afectada por este rechazo. Quizás sea hora de que aprenda a hacer el gesto de su compañera.

Jack Nicholson

Podrá tener 75 años, pero el viejo hombre lobo no perdió las mañas. Jack Nicholson aprovechó una entrevista que estaba dando Jennifer Lawrence tras recibir su premio para decirle: “te ves como una antigua novia mía”.

Jane Fonda

En una noche donde las jóvenes optaron por colores pálidos, Jane Fonda deslumbró con eléctrico vestido amarillo. Pero ella no pareció muy deslumbrada con el desempeño del anfitrión Seth MacFarlane, a quien reprobó por la canción We saw your boobs (Vimos tus pechos). “¿Por qué no una lista de todos los penes que hemos visto?”, declaró. La creadora de la serie Girls, Lena Dunham, también lo criticó.

Seth MacFarlane

Muchos celebraron la performance del creador de Padre de Familia como conductor de los Oscar y hubo hasta a quienes su intervención le pareció light conociendo su pedigrí. Pero sus chistes en alusión a la violencia doméstica, los judíos, los negros y los latinos dejaron a muchos otros espantados. Por las dudas, MacFarlane ya aclaró que no volverá a ser anfitrión de los premios.

Tina Fey

Ante la declaración de Tina Fey de que "no hay forma” de que conduzca la próxima entrega de los Oscar (luego de tener un muy buen desempeño junto a Amy Poehler en los Globos de Oro) la gran pregunta es quién se ocupará de esta complicada tarea el año que viene. El regreso de Hugh Jackman no estaría mal. Por suerte James Franco está descartado. Casi es preferible verlo otra vez cortándose el brazo en 127 horas que tenerlo de nuevo subido al escenario del teatro Dolby.

Espectadores

Pese a las críticas, la 85º edición de los Oscar fue el programa de televisión más visto de los últimos tres años y los Oscar con más audiencia desde 2007, con 40.3 millones de espectadores.

Daniel Day-Lewis

Quien sí sabe dar discursos es Daniel Day-Lewis, y además en un inglés exquisito. Pese a la emoción de coronarse como el único intérprete en la historia en obtener el premio a mejor actor principal en tres ocasiones, logró uno de los momentos más graciosos de la noche con su chiste sobre que a él le habían ofrecido el papel de Margaret Thatcher y a Meryl Streep el de Abraham Lincoln. Lástima que haya que esperar al menos dos años para verlo de nuevo en acción, ya que Day-Lewis anunció que se tomará ese tiempo de descanso.

Joaquin Phoenix

Había declarado que los Oscar “son una mierda” y que no sería parte de ellos. Pero la semana pasada, cuando se le preguntó si iría a los premios, Phoenix contestó: “No sabía que tenía opción”. Aparentemente la rebeldía se termina en cuanto el productor de tu película se apellida Weinstein. Y bueno, no todos pueden darse el lujo de Woody Allen.

Quvenzhané Wallis

A la actriz de 9 años le habrá quedado claro que en Hollywood no se andan con chiquitas. No solo Seth MacFarlane hizo un chiste acerca de su sexualidad (“Faltan 16 años para que sea demasiado mayor para George Clooney”, dijo) sino que la revista satírica The Onion la llamó “zorra” por Twitter. Al menos Wallis puede jactarse de que sus bolsos-perro de peluche marcaron tendencia en la moda infantil.

Steven Spielberg

Pese a ser uno de los grandes perdedores de la noche de los Oscar -su filme Lincoln se fue con solo dos estatuillas de las 12 nominaciones que tenía- Steven Spielberg rápidamente volvió al estrellato. El jueves se anunció que el cineasta estadounidense presidirá el jurado de la próxima edición del Festival de Cannes, que se celebrará a partir del 15 de mayo.

Hay lugar para todos

No obstante la preeminencia de las grandes producciones, los Oscar 2013 también dejaron constancia de que hay espacio para las pequeñas. La niña del sur salvaje no se llevó ninguna estatuilla pero sí cuatro nominaciones, algo insólito para una ópera prima filmada con actores no profesionales y con menos de US$ 2 millones. El documental Searching for Sugar Man se convirtió en la primera película filmada en parte con un celular en ser premiada por la Academia. A su vez, dos cortos documentales nominados y un corto de ficción fueron financiados con Kickstarter, un sitio web de financiación en masa. Por otro lado, el que Amour haya logrado cinco nominaciones (algo atípico para un filme en idioma extranjero) también habla de que Hollywood está más abierto a incluir películas de otros países en varias categorías. Eso sí, aun no está listo para concederle galardones fuera del de mejor película extranjera.

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