Lo primero que hice fue reunir un grupo de conocidos casados y solteros, pues la idea era llegar a una conclusión que me sirviera de algo. Es sabido que los casados han olvidado las técnicas de seducción, y los solteros no son tan tontos como para enseñárselas a otro que pueda hacerle competencia. Entre todos intentamos analizar mi problema y buscarle solución. Lo referente al aspecto físico no tiene solución, y el asunto de la autoestima a esta altura probablemente tampoco, por lo que decidimos ir por otro camino. Convinimos en que la clave radicaba en tener algo distinto a los demás. Se habló de bigote, pero muchos tienen, al igual que barba. Alguien opinó que debía afeitarme la cabeza, aduciendo que los pelados están de moda desde que Pep Guardiola y Andre Agassi se convirtieron en ídolos deportivos, pero me negué terminantemente.
Finalmente llegamos a la conclusión de que lo que necesitaba era un jacuzzi. Todo el mundo sabe que el individuo que posee un jacuzzi en su casa es indiscutiblemente un hombre de mundo, o al menos lo parece, y de eso se trata. Además, un auto de alta gama es mucho más caro. El problema es el espacio, uno puede tener un auto y, si no tiene garaje, guardarlo en la casa de otro. Pero no es lo mismo con el jacuzzi. Poner el de uno en la casa de un amigo no tiene sentido alguno. Usted no puede invitar a una señorita a conocer su jacuzzi, y llevarla a la casa de un tercero. De hecho, es más probable que sea él quien termine con la dama, y usted sea el gil que pagó la cena y las entradas al cine. Así que es necesario que esté en la casa de uno. Y vivir en un monoambiente no ayuda en nada. Pero la ciencia ha avanzado hasta límites insospechados, y seguramente algún técnico con problemas de espacio inventó el jacuzzi inflable. Seguramente el lector se preguntará cómo puede ser que se llene de aire una cosa que está hecha para ser llenada de agua, pero es simple. Se trata de un artilugio similar a las piscinas inflables para niños, pero en lugar de servir para que se diviertan los infantes, sirve para que lo hagan los adultos.